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Dedicado a Bhagavan Sri Ramana Maharshi

 

Enseñanzas con
Sri Siddharameshwar Maharaj - 2

 

CAPÍTULO III

INVESTIGACIÓN EN DETALLE DE LOS CUATRO CUERPOS

 

Durante la búsqueda del «yo», hemos examinado los cuatro cuerpos y no hemos podido encontrar ningún rastro de él. Es verdadero que el «yo» ha desaparecido sin palabras más allá de los cuatro cuerpos, donde ni siquiera existe la idea de «yo» o de «tú». Sin embargo, el «yo» no nos dejará mantenernos quietos y entrar en el silencio profundo.

Hasta aquí, en la exposición, los cuatro cuerpos grosero, sutil, causal y supracausal sólo se han descrito superficialmente. Es necesario examinar en detalle todos los aspectos de los cuatro cuerpos. A menos que éstos se comprendan correctamente y se hagan una parte de la propia naturaleza, un aspirante no podrá alcanzar el silencio profundo. Por lo tanto, examinaremos en detalle cuáles son los aspectos de los cuatro cuerpos.

Es necesario recordar que estos cuatro cuerpos son las cuatro etapas para llegar al quinto escalón de «Nihshabda», es decir, SILENCIO, donde las palabras devienen silentes.

Yendo etapa a etapa, uno puede alcanzar el fin del viaje. Pero si se elude alguna etapa y uno pone su pie en la etapa siguiente, hay una gran posibilidad de perder el equilibrio y de recaer. Así pues, cuando se comprende plenamente un cuerpo, sólo entonces debe continuar el aspirante hacia el cuerpo siguiente. Si no se hace esto, y si uno comienza a dar los pasos apresuradamente, habrá caos.

En todo este caos (pues el estado condicionante es el mismo en la ignorancia y el samadhi, así como en la ignorancia y el conocimiento de sí mismo) se perderá la verdadera diferencia y el aspirante podría confundir el sueño profundo con el samadhi y la ignorancia con el conocimiento.

Una peonza cuando está inmóvil y cuando parece estar inmóvil debido a la intensa velocidad, es similar a la obscuridad total y al enceguecimiento causado por la luz intensa. Aunque parecen similares desde fuera, hay una vasta diferencia entre estos dos estados. Su utilidad también es diferente. Si uno va etapa a etapa, no habrá ningún caos.

Aquí es prudente presentar a la atención del aspirante el método de exposición de un tema en las escrituras. Esta convencerá al aspirante de que no hay ninguna base para que surja ninguna duda en lo que concierne a las contradicciones en el método adoptado para la exposición de un punto en las escrituras. Por lo tanto, examinaremos primero el método adoptado en las escrituras.

Cuando se explica un tema a un aspirante, primero hay una descripción de él que muestra su gran importancia. Se dice que si se comprende se seguirá una gran recompensa. Una vez que el aspirante comprende completamente el tema, y antes de explicar el tema siguiente, el método consiste en aclarar al aspirante la futilidad del tema que ya se ha comprendido. Sólo después de eso, la importancia del tema que se ha de enseñar seguidamente es clara para él.

La razón de este método es que no hay ninguna tendencia a volverse hacia un tema a no ser que se aclare primero su importancia con una recompensa que se da como tentación. De la misma manera, se aclara la futilidad de un tema, y entonces la renuncia al tema es automática y el aspirante deviene anhelante de conocer el tema siguiente.

La madre Shruti (los Vedas) toma en consideración el trasfondo psicológico de un aspirante y entonces le inspira a trabajar por el alimento diciéndole que el alimento es Brahman. Entonces le da tiempo para cuidar el cuerpo grosero diciéndole que el cuerpo grosero mismo es Brahman. Entonces le dice que cualquier experiencia de gozo que viene al cuerpo grosero es gozada en realidad por el cuerpo sutil. El cuerpo grosero es meramente un cadáver y el cadáver no puede gozar nada si no contiene dentro de él el cuerpo sutil. Así se muestra la futilidad del cuerpo grosero.

Seguidamente, la mente, el intelecto, los sentidos, y la envoltura que constituyen los pranas (el soplo vital) son Brahman. Así pues, es más grande (Brahman, eso que prolifera). La Shruti da importancia así al cuerpo sutil. Después de eso viene el cuerpo causal que es estable y más grande todavía. El cuerpo causal traga al cuerpo sutil. El cuerpo causal es alabado entonces como Brahman, y se le da este consejo al aspirante, «Tú mismo has devenido el cuerpo causal». Sin embargo, puesto que este cuerpo causal se considera que está en la ignorancia y en la obscuridad total, esta pretensión no puede hacerse aquí. Así pues, al aspirante se le impele a buscar más en el cuerpo supracausal, de donde emana la voz que dice «Yo soy el presenciador». Después de esto, se estudia enteramente el cuerpo supracausal (el conocimiento del Sí mismo). La Madre Shruti, después de cancelar cada cuerpo, afirma que eso es Brahman. Cuando se le propone el problema de explicar el Brahman permanente, ella profesa ignorancia y repite una y otra vez la sentencia —«¡Ni esto, ni eso! Eso que no es ignorancia es Brahman y eso que no es conocimiento es Brahman; y lo que llamáis Brahman no es Brahman». De esta manera negativa, la Shruti describe al Brahman como «Eso» que es más allá de todos los cuatro cuerpos.

Su principio es como sigue: cuando se dice que uno es más grande que el otro, eso no significa que el «otro» es el más grande, etc. En comparación con la aguja ordinaria, la aguja que se usa para coser sacos de yute es más grande, pero no puede ser más grande que la barra de hierro que se usa para cavar. Por lo tanto, las cualidades como «grande» y «pequeño» no son inherentes a una cosa, sino que son impuestas por la relación o la comparación con otra cosa. Aquí se aplica la misma regla. Después de enunciar en orden que el alimento es Brahman, que el cuerpo grosero es Brahman, que el cuerpo sutil es Brahman, y que el cuerpo supracausal es Brahman, siendo cada uno de ellos más grande que el precedente, la intención era dar esta instrucción y enunciar el principio de que de todos éstos ninguno puede decirse que es el Brahman. Aunque el último estado es relativamente más grande que todos los anteriores, no obstante, en realidad no es el Brahman, y el Parabrahman es absolutamente único.

Mientras retenemos el método de elucidar un punto que hemos mencionado, es necesario comprender claramente lo que puede describirse como Brahman, por qué debe ser descrito así, cuán lejos puede ir uno para describirlo como tal, y por qué eso que una vez fue llamado Brahman, al mismo tiempo se niega que sea Brahman.

Es muy necesario comprender esto correctamente. A una persona que no es un cocinero experto se le da una instrucción sobre cómo cocinar arroz, es decir, se le dice que encienda el fuego bajo el utensilio en el que se cuece el arroz. Después de algún tiempo, se le da otra instrucción a la misma persona, a saber, que ahora apague el fuego. La persona puede hacerse preguntas sobre las instrucciones contradictorias, pero su guru se lo explica, «Querido, es necesario mantener el fuego bajo el utensilio hasta que el arroz está cocido, pero después el fuego tiene que ser apagado, pues en caso contrario obtendríamos carbones en lugar de arroz».

Ésta es la razón de que cualquier método que se practique sea necesario sólo hasta que se alcance su meta; en caso contrario, sólo aportará cansancio y no se logrará nada. Así pues, cuando se comprende que el cuerpo sutil llamado Brahman contiene dentro el soporte del cuerpo sutil, pierde su valor como Brahman y deviene necesario buscar la siguiente etapa. Esto significa que cuando ofrecemos un precio por algo para obtener resultados, el precio puede que no sea necesariamente el valor exacto de la cosa. Puede aparecer una ocasión en que tengáis que dirigiros como tío incluso a un burro. En este ejemplo, el honor dado al burro se debe a alguna calamidad que os ha acontecido.

De la misma manera, que un ser humano se vea afectado por una gran calamidad se debe al hecho de que ha olvidado su naturaleza real. Por lo tanto, es necesario liberarse de la calamidad u obstrucción en la que uno es atrapado, por ejemplo, por un cocodrilo. Si uno se libera del cocodrilo mediante halagos, diciéndole que su lomo es muy suave, ¿significa eso realmente que su lomo es tan suave como una pluma? Esta pregunta debe hacerse al hombre que se haya liberado así del cocodrilo.

Sólo para deshacerse de las garras de los cuatro cuerpos, a éstos se les llama Brahman por el momento. Recordando este método de explicación, volveremos ahora nuestra atención a la descripción de los cuatro cuerpos.

La naturaleza del cuerpo grosero es muy bien conocida. Es una masa de carne y sangre y puede ser tocado con la mano, y todos están familiarizados con él. Y no sólo eso, todo el mundo lo utiliza plenamente. El cuerpo grosero es «yo», y por lo tanto, todas las pasiones y deseos que acontecen al cuerpo son «míos». La complexión obscura o clara del cuerpo y las etapas de infancia, juventud, madurez y vejez, me pertenecen a «mí». Las relaciones establecidas a través del cuerpo, la casta, la religión, el culto, la casa, la tierra y la riqueza son todos «míos». Todo ser humano ha aprendido esta lección a través de muchos nacimientos, y la ha aprendido muy bien. De hecho, está tan bien aprendida que incluso cuando duerme, os dirá que él es un tal «Gomaji».

Por lo tanto, no es necesario enseñarle esta lección una y otra vez, pues ha sido implantada en su psique muy firmemente. Los pies de todos los seres humanos están firmemente anclados en el escalón de este cuerpo grosero. El estado de este cuerpo grosero es el de «vigilia», y en este cuerpo hay un olvido parcial y un recuerdo igualmente parcial.

Por consiguiente, en este cuerpo predomina el guna rajas, la cualidad de la acción mundana. Esta explicación es suficiente para comprender el cuerpo grosero. Pasaremos ahora al siguiente escalón, el del cuerpo sutil.

El cuerpo sutil es un conjunto: los sentidos, la mente, el intelecto, los pranas o soplos vitales y el sentido interno (antahkarana), que crea un mundo seudomental cuando el mundo visible deviene invisible después de cerrar los ojos. Después de pensar un poco, viene a nuestra atención que el cuerpo sutil es en realidad una cosa muy diferente y peculiar. Todos los movimientos del cuerpo grosero son acordes con los dictados de este cuerpo sutil. Sankalpa significa que algo es así y vikalpa significa que algo no es así. Este cuerpo sutil es tal que da un tipo perverso de conocimiento hecho de pensamientos contradictorios, y su estado es el de sueño con sueños. La memoria continua es la cualidad indicativa de este cuerpo; y el guna sattva, la cualidad de la consciencia, es el que predomina aquí.

El aspirante, después de ser introducido de esta manera a este cuerpo, deviene ese cuerpo. Cuando se planta firmemente un pie en el siguiente escalón, entonces se levanta el otro pie y se coloca al lado del primero, y entonces uno puede dejar completamente el primer escalón. Cuando uno cruza los límites de un municipio y pone su pie dentro de los límites del siguiente municipio, el primer municipio es dejado atrás y uno deviene un viajero en el siguiente municipio. Similarmente, para comprender bien la etapa del cuerpo sutil, una vez que uno planta su pie firmemente en esta etapa, el aspirante tiene que levantar su pie del cuerpo grosero para poner todo esto en práctica. Cuando el cuerpo grosero es dejado atrás, el aspirante tiene que cortar todos los lazos con él.

Este trabajo no se hace tan fácilmente como parece, pues para cruzar estas etapas, el ser humano sólo tiene dos piernas. Una es la pierna de la escucha y la otra es poner en práctica lo que se escucha. Levantar los dos pies del escalón del cuerpo grosero y plantarlos en el cuerpo sutil significa trascender el cuerpo físico. Cuando uno abandona el sentido de orgullo y de posesión del cuerpo grosero y se enorgullece de la posesión en el cuerpo sutil, dice, «Yo soy sólo el cuerpo sutil». Eso significará que sólo entonces se ha renunciado al cuerpo grosero y que el cuerpo sutil es aceptado como «yo». Cuando el aspirante llega a esta segunda etapa, entonces el sí mismo más bajo, que es el cuerpo grosero, no es «yo». «Yo» ya no tiene ninguna relación con este cuerpo grosero. Los cambios que acontecen al cuerpo grosero o a sus cualidades, tales como la complexión obscura o clara, ya no son «míos». Ninguna de las cualidades del cuerpo grosero me pertenecen a mí y yo sólo soy el cuerpo sutil. Esto significa que los capataces del cuerpo sutil son la mente, el intelecto, los pranas, los sentidos y «yo soy», los cuales no están dotados de cualidades como grueso, obscuro, viejo, etc.

«Yo» soy sólo la mente y el intelecto. Si el aspirante estudia esto asiduamente, entonces los dos pies devienen firmemente plantados en el segundo escalón y pierde enteramente el sentido de orgullo y posesividad del cuerpo grosero. Entonces deviene indiferente a todos los condicionamientos del cuerpo grosero.

El tercer escalón es el cuerpo causal o el estado de ignorancia. Es sólo un estado de puro olvido —la cualidad del guna tamas— donde no hay ningún pensamiento de bienestar ni del cuerpo grosero ni del cuerpo sutil. El cuerpo causal significa que no hay ningún conocimiento de nada. Es como el sueño profundo, pero no es el sueño profundo. Es muy importante comprender este estado. Aquellos que proclaman el principio de cero (donde no hay nada, sólo vacío), llegaron a este estado y se echaron atrás, pues dicen que no había nada más allá.

Este es el estado de lo «incognoscible», que es el punto de vista de los filósofos occidentales. Este estado, vacío de todos los pensamientos, fantasías y dudas, es tomado erróneamente como samadhi y lo mismo que el Brahman Nirvikalpa, cuando se alcanza este vacío, uno corre el riesgo de obtener una satisfacción falsa y decir, «Hoy he visto al Brahman».

Donde las modificaciones de la mente se estabilizan y donde no aparecen otras, ese intervalo, confluencia o pausa entre estos dos (o el intervalo antes de que aparezca el sueño profundo y el estado de vigilia desaparezca) es un estado de puro olvido que se describe como «Anandamayakosha» en las escrituras. En este cuerpo causal, todo caos, lucha, y el infinito número de olas del pensamiento han cesado. Por lo tanto, comparado con los otros dos, en este tercer cuerpo hay paz. Es verdadero que el aspirante recibe gozo, pero esto no es la paz última ni tampoco la felicidad real. Uno debe recordar bien esto. Éste es el estado natural de todos los dioses, demonios y de cada ser humano, a saber, el estado de olvido del cuerpo causal.

La principal indicación del cuerpo causal es el olvido de todo. A menos que uno olvide todo, no puede dormir profundamente. Decir «Yo estaba dormido pero recordaba algo», equivale a decir «Yo no duermo nunca». Por consiguiente, dormir profundamente significa no recordar nada. De la misma manera, dormir profundamente mientras se está despierto es entrar en el cuerpo causal, que es el estado natural de un ser humano; e, igualmente, no saber nada significa también entrar en este estado. Los eruditos no comprenden la naturaleza de un ser humano, por no mencionar la naturaleza de Shiva. Para explicar plenamente este estado de olvido humano, se propone la vía del estudio de la pausa.

Si hay algo muy difícil, eso es estabilizarse completamente en el estado de olvido y conocerlo completamente. El logro de esto requiere un gran esfuerzo por parte del aspirante. Los santos han insistido particularmente sobre esto.

La pausa entre los dos estados no es nada sino puro conocimiento. El estado de «muni» (hombre silente) es tal que no permite que aparezca una sola palabra; y si aparece, no permite que aparezca su significado sino que deja que se esfume. Cuando la palabra aparece y se le permite imprimir su significado en el corazón, entonces nace el mundo. Ignorar el mundo y no permitirle llevar ningún significado a la mente es la erradicación del mundo. Cuando la palabra no vitaliza a la mente, lo que queda es la pura energía del conocimiento. A experimentar este estado continuamente se lo llama el estado de silencio.

Al aspirante que está a punto de poner su pie en el tercer escalón después de haber subido el primero y el segundo, se le dice que éste es el estado de puro conocimiento. El aspirante está bajo la impresión de que este estado es puro vacío, y tomando este vacío por el Brahman es incapaz de presenciar el vacío. Sin embargo, cuando llega al cuarto escalón comienza a ver el tercer escalón. Siendo incapaz de ver nada, se pregunta por qué su Guru le ha instruido a poner su pie en un escalón que no existe. La razón es que una vez que se conoce el puro conocimiento, ya no puede haber ningún rastro de lo que se llama ignorancia. Nadie comprende lo que es el estado de olvido, y ahí no aparece ninguna modificación en la mente del aspirante excepto la del puro conocimiento.

 

El conocimiento (o la consciencia) se presenta al aspirante de dos maneras:

1.– Cuando hay un objeto en el conocimiento, entonces deviene conocimiento objetivo, y uno lo experimentará como conocimiento objetivo; y

2.– Cuando no hay ningún objeto, se experimentará como puro conocimiento.

 

Cuando hay un objeto, es conocimiento objetivo. Cuando no hay ningún objeto, es simplemente conocimiento o pura presenciación, o consciencia. Con excepción de éstas dos, ninguna otra modificación aparece en la mente del aspirante. Desde el punto de vista de este aspirante, la palabra «ignorancia» no tiene significado. En su caso ya no es posible que exista el olvido (la ignorancia). Todo lo que es, es conocimiento o consciencia, y ésta puede ser objetiva o sin objeto.

Decir al aspirante que el estado del cuerpo causal es sólo ignorancia, un vacío, un estado de olvido, o algo donde para él no hay nada que sacar, es el acto del puro conocimiento. Un maestro pintará en la pizarra un punto de gran longitud y anchura para enseñar al estudiante un punto que no tiene longitud ni anchura. Similarmente, es así como ello se ilustra aquí. Si no se hace de esta manera, no puede explicarse la siguiente etapa.

Por lo tanto, el aspirante debe tener una fe completa en el Sadguru, sin ningún otro argumento, y dar por hecho que hay un estado de olvido; y debe practicar este olvido y olvidar todas las cosas. El cuerpo causal es la causa de los dos cuerpos previos.

En un teatro hay una cortina lateral desde donde emergerán y por donde desaparecerán los actores. El estado natural de un ser humano es como esta cortina en el escenario, es decir, el estado en la forma de olvido, o de ignorancia. Todos los recuerdos aparecen y desaparecen detrás de esta cortina. Cuando decimos que teníamos olvidada una cosa antes de recordarla, eso significa que la cosa estaba en el estado de olvido y que se ha sentido que ha emergido sólo de ese estado. En oposición a esto, cuando decimos que hemos olvidado un cierto asunto, eso significa que la cosa que estaba en la memoria ha desaparecido detrás de la cortina del olvido. Que un recuerdo se olvide, y que su olvido sea recordado son compañeros en la forma del olvido. La aparición y desaparición de todas las ideas tiene lugar en el seno de esta única «olvidación» (o «ignorancia»), que es el terreno común de todos los seres humanos. En razón de esta «olvidación» (o «ignorancia») cada ser humano siente que es ignorante y lucha por obtener conocimiento. Durante esta lucha, la gran mayoría de esos infortunados obtienen conocimiento mundano, perdiendo así el conocimiento de su propia naturaleza.

Cuando es introducido al cuerpo causal descrito arriba, el Sadguru dice al discípulo, «Querido, tú no eres el cuerpo grosero físico, tú no eres el cuerpo sutil; así pues, harías mejor identificándote con el cuerpo causal». Para un aspirante estar en un estado de olvido o de «ignorancia» significa esto: «Yo no soy el cuerpo grosero, yo no soy tampoco el cuerpo sutil y, por lo tanto, todos los sueños y dudas que surgen del contacto con el cuerpo sutil no están conmigo. Yo soy completo olvido (completa ignorancia), absolutamente vacío de toda idea. El nacimiento y la muerte del cuerpo, las miserias, tentaciones, dolor y placer así como el hambre y la sed que surgen en los pranas (los soplos vitales) no pueden tocarme. El honor y el deshonor están en la mente, la complexión clara u obscura pertenecen al cuerpo, pero no se adhieren a mí. Nada puede adherirse a mí. Yo soy mero olvido (mera ignorancia)». Al darse a esta lección una y otra vez, al establecerla firmemente en el corazón, el estado de olvido, sin ninguna idea o apego, deviene nuestra propia naturaleza, que está desprovista de todas las cualidades de los cuerpos grosero y sutil.

Cuando esta práctica está establecida firmemente, el aspirante sube definitivamente al tercer escalón, deviniendo estable en él, y deviniendo digno del siguiente escalón, a saber, el Mahakarana, el cuerpo supracausal.

Sin embargo, antes de proseguir hacia el siguiente escalón, es necesario mencionar que el cuerpo causal, aunque similar al sueño profundo, es un estado completamente distinto del sueño profundo. En el sueño profundo todos los sentidos están en completo reposo, con la consecuente ausencia de objetos. En este estado cada ser goza la felicidad de estar en su propia naturaleza, pero no conoce su naturaleza real. Al despertar del sueño profundo, cada uno dirá estas dos frases: «He dormido muy bien; y yo no sabía nada». De esta manera expresa la felicidad de su propia naturaleza así como su ignorancia de ella. De este modo, al expresar sin saberlo el conocimiento de su ignorancia, prueba la existencia del conocimiento (presenciación) dentro de él. Sin embargo, esto no significa que sea consciente de su propio sí mismo, aunque lo haya experimentado durante el sueño profundo. Durante el sueño profundo, no puede experimentar el conocimiento (la presenciación) presente dentro.

Una persona es heredera sin saberlo de un tesoro de monedas de oro enterrado. Duerme en el suelo y hace su vida normal de mendigo por la mañana para sacar su sustento. Para él ese tesoro es tan bueno como si no existiera.

De la misma manera, cada ser humano entra y sale de su propia naturaleza, sumergiéndose en ella profundamente y experimentando la felicidad, pero esa profunda ignorancia sobre su propia naturaleza está ahí permanentemente. Por esta razón el sueño profundo no puede ser el remedio de obtener el conocimiento del Sí mismo, de la propia naturaleza de uno. En el sueño profundo el aspirante no tiene ninguna posibilidad de estudiar este estado, pero éste no es el caso en lo que concierne al olvido (la ignorancia).

Estudiar el olvido (la ignorancia) es gozar el estado de sueño profundo mientras se está plenamente despierto. El Sadguru enseña cómo gozar este estado de sueño profundo despierto.

¿Cómo duerme profundamente un pez mientras vive en el agua? Esto sólo se comprenderá cuando se tenga un nacimiento en esa especie. ¿Cómo no puede ser perturbado el sueño profundo de un pez por el agua que entra en sus ojos? Este secreto sólo es conocido cuando uno ha nacido como un pez. De la misma manera, ¿cómo se puede realizar este sueño profundo que se goza mientras se está plenamente despierto? Uno debe comprender esto deviniendo un verdadero «Guru putra», un hijo del Sadguru.

El cuerpo causal (que es olvido o ignorancia) no es nada sino un verdadero sueño profundo. Sin embargo, el sueño profundo despierto que se describe arriba es el silencio interior creado expresamente durante el estado de vigilia. No es el sueño profundo que viene sin saberlo. En el sueño profundo que viene sin saberlo, no se puede conocer nada; pero la naturaleza del Sí mismo es conocida en el olvido (o la ignorancia) que se efectúa expresamente. Ésta es la diferencia entre el sueño profundo y el samadhi.

Aunque es sabido que el olvido (o la ignorancia) es un estado donde no se sabe nada, el hecho es que, después de que se ha olvidado todo, todavía queda el conocimiento, y esto sólo puede comprenderse a través del estudio de este olvido (o ignorancia). Este estado es absolutamente verdadero. El sueño profundo y el olvido (o la ignorancia) son ambos el resultado del guna tamas. Un análisis del carbón y del diamante muestra que los dos están hechos de carbono, lo cual significa que el carbón y el diamante sólo son dos aspectos del carbono. Aunque esto es verdadero, hay una vasta diferencia en sus valores respectivos. Cuando el ingrediente del carbono es el mismo en ambos, ¿cómo es que el diamante brilla y el carbón es negro y sin lustre? La razón es que la proporción del mismo componente es diferente en los dos. Igualmente, el sueño profundo y el olvido comparten diferentes proporciones de ignorancia, lo cual explica por qué en el sueño profundo se siente la inmensa densidad de la ignorancia mientras que en el olvido se comprende la tenuidad de la ignorancia. Cuando la profundidad del sueño profundo decrece, aparece el despuntar de la vigilia. El hombre que se despierta del sueño profundo está al comienzo ligeramente bajo la brumosa influencia del sueño profundo y se despierta lentamente. Este estado es el resultado del hecho de que el sueño profundo deviene cada vez más tenue, y entonces, cuando acaba el sueño profundo, emerge completamente el estado de vigilia. El estado de sueño profundo es como una densa cortina negra que cubre la lámpara del Sí mismo, mientras que el cuerpo causal (o el estado de olvido que estamos estudiando) es una tenue cortina de terciopelo transparente.

Esto significa que el gozo de la felicidad es el mismo tanto en el sueño profundo como en el cuerpo causal (el estado de olvido). Sin embargo, desde el punto de vista de la obtención del conocimiento de la propia naturaleza, el sueño profundo es tan inútil como tener un contacto sexual con una mujer estéril. El estudio de la Anandamayakosha (la envoltura de felicidad) en la forma del estado de olvido (o de ignorancia) proporciona gozo y es un precursor en la obtención de la meta del conocimiento de la propia naturaleza de uno.

Una vez dicho todo esto, observaremos ahora el Mahakarana, el cuerpo supracausal, que está dotado del conocimiento que viene del estudio del estado de olvido (o de ignorancia). Hagamos una digresión. Aquellos aspirantes que han tomado el nombre tradicional según la vía de Bhausaheb Maharaj (que era el Maestro de Siddharameshwar Maharaj) pueden tener dudas en este punto. El estudio del cuerpo causal significa aprender a olvidar todo. ¿Significa eso que la repetición del mantra dado por el guru también debe ser olvidada? ¿Significa eso que los colores o las formas que se han de visualizar con los ojos medio cerrados también deben ser olvidados? La respuesta es sí. Tenéis que hacer esto. Antes de hacer esto, al recitar el mantra y al visualizar el color o cualquier forma que devenga presente, el aspirante debe comprobar por sí mismo que los ruidos y las chácharas mentales cesan y mueren completamente. Después de concentrarse en la punta de la nariz con los ojos medio cerrados, con excepción del mantra y el color y la forma, no debe aparecer ninguna palabra ni forma. Hecho esto, incluso esto tiene que ser olvidado. La escoba sostenida con las manos para barrer la basura de la casa no debe mantenerse en las manos después de que la basura ha sido limpiada en cada rincón de la casa. Eso también ha de ser soltado. El Sadguru imparte el mantra al aspirante como una disciplina. El Sadguru da así la herramienta en la forma del mantra, el cual barre toda la basura en la forma de dudas, inquietudes y ensoñaciones acumuladas en nuestros cuerpos y mentes durante un infinito número de nacimientos. Cómo debe ser conservada la herramienta en el corazón y cuándo debe ser desechada, se ha explicado claramente arriba.

Ahora veremos lo que es el Mahakarana o el cuerpo supracausal. Es el padre de los otros tres cuerpos. El Rey Janaka (creador, productor) era Videhi, que significa «sin cuerpo». Tenía una hija llamada Janaki (presenciación). Esta historia mitológica dice que el rey Janaka es lo mismo que el cuerpo Mahakarana. Hay un estado de conocimiento que es sin el cuerpo, a pesar del hecho de que el cuerpo todavía existe. Ese es el estado de conocimiento del cuerpo Mahakarana. Este es el rey Janaka. Janaki (presenciación) es creada, y esta hija tiene también otro nombre que es Vaidehi. Comparado con los otros tres cuerpos, el cuerpo Mahakarana es un estado desprovisto del cuerpo, sin condiciones, en la forma de conocimiento. Esto no significa que haya una ausencia de conocimiento en los otros tres cuerpos.

El conocimiento es el mismo ya esté en una condición perturbada o en la ecuanimidad. Es limpio y puro tanto en el estado de ecuanimidad como en la condición perturbada, incluso cuando está inmerso en la ciénaga del conocimiento objetivo. En todos los estados el conocimiento es uno y el mismo. Pero el conocimiento en los otros tres cuerpos que no son el Mahakarana es conocimiento alterado, o conocimiento objetivo condicionado. El estado en el cuerpo Mahakarana está equilibrado con respecto a los tres gunas, y puede ser experimentado como conocimiento puro.

Ya esté el conocimiento en un estado equilibrado o desequilibrado, el conocimiento es siempre conocimiento. Sin embrago, es diferente con respecto al condicionamiento. Debido a su identidad con el condicionamiento, un ser humano que es inexperimentado ve la diferencia y la separatividad incluso en el conocimiento mismo. El dulzor en un dulce llamado laddú o en un jilebi o en un basundi es en todos el azúcar, pero debido a que está en estas formas particulares, decimos que el laddú es un dulce, que el jilebi es otro dulce y que el basundi es otro dulce. Si no mezclamos el azúcar con ningún otro ingrediente, diremos también que el azúcar es dulce.

Si a un hombre se le dice cómo es el azúcar y se le da sólo un laddú, y se le dice que el dulzor del laddú es azúcar, no podrá tener nunca el conocimiento de la verdadera naturaleza del azúcar. Sin embargo, si se le da a saborear azúcar pura, sin mezclar con ningún otro ingrediente, entonces, por supuesto, sabrá exactamente lo que es el azúcar.

Por eso el conocimiento no puede experimentarse en su estado original en todos los demás estados, porque en ellos está siempre condicionado. Más aún, será explícito solamente como conocimiento objetivo. En el cuerpo Mahakarana el conocimiento, que no es manifiesto o puro en los otros tres cuerpos, brilla en su naturaleza pura. Por esa razón los aspirantes han de ser llevados al cuerpo Mahakarana. Cuando se conoce el puro conocimiento, aunque esté mezclado con otros tipos de conocimiento objetivo o esté en cualquier otro estado, el aspirante sabrá correctamente que la identidad separada llamada el mundo no es diferente de eso que se califica como conocimiento del Sí mismo.

Aunque cada estado viene y se va, el presenciador de estos estados no viene de ninguna parte ni va a ninguna parte. El que presencia la complexión obscura o clara, la infancia, la juventud y la vejez lleva la cuenta de todos los sueños y dudas del cuerpo sutil. El mismo presenciador ve también el cuerpo causal, donde hay una ausencia completa de sueños y de dudas. El que presencia estos cuerpos está despierto siempre. Una mujer con una característica peculiar dio a luz un niño. El niño murió antes de conocer a su madre y no vio nunca las caras de su hermano o hermana que también habían muerto. Esta mujer había tenido muchos hijos que morían siempre. Sin embargo, la mujer permanecía donde estaba después de enterrar a todos los hijos. Ningún hijo vio nunca la cara de otro hijo, pero la mujer había visto las caras de todos ellos y se acordaba de todos aquellos niños. Ocurre exactamente lo mismo con los cuatro cuerpos que nacen del cuerpo Mahakarana en la forma de Mahamaya (la Gran Ilusión). Estos cuerpos no han tenido nunca la posibilidad de verse la cara unos a otros ni de ver la cara de su madre.

Incluso cuando un estado penetra en otro, el conocimiento, que viaja por todos estos estados, no es adulterado nunca. El hilo soporta a todas las perlas igualmente, y una perla no penetra nunca en otra. El cuerpo Mahakarana es exactamente como el hilo y penetra todos los demás estados, a saber, el sueño profundo, el sueño con sueños y la vigilia. El estado de presenciación en el cuerpo Mahakarana es la llama encendida del Sí mismo que se desnuda a sí misma después de hacer que la ignorancia se olvide.

Una vez que se conoce la naturaleza del conocimiento que presencia, el estado de ignorancia se desvanece completamente. Aunque esto es verdadero, no es verdadero que la apariencia de lo visto, lo manifiesto, se desvanezca también. Lo que cambia, es sólo la actitud del aspirante. En virtud de la intensidad del estudio, experimentará todo lo que se ve y aparece en la forma del conocimiento. En el momento en que sólo se observa el oro en una joya, la joya no es destruida por eso. Similarmente, aunque sea conocido Janardana, el Señor del universo, el universo no es destruido. Cuando la luz de una lámpara destruye la obscuridad, los objetos que salen a la luz no se desvanecen. Al comienzo no había ninguna luz y no se conocía nada más allá del hecho de que había formas objetivas. Con la luz, la naturaleza de los mismos objetos devino claramente conocida. De la misma manera, cuando nosotros estamos mirando y sintiendo el mundo con ojos ciegos en la obscuridad de la ignorancia, la enseñanza del Sadguru trae visión a nuestra vista. Cuando la llama del conocimiento está encendida en el corazón, extiende la luz todo alrededor y la oscuridad es destruida; sin embargo, el mundo permanece y se muestra su verdadera naturaleza. Así pues, el punto de vista a cuyo través uno está viendo el mundo cambia después de que uno adquiere el verdadero conocimiento.

Un espejismo es visto diferentemente desde el punto de vista de un hombre y desde el punto de vista de un ciervo. El objeto es el mismo, pero la visión es diferente en cada caso. Cuando las rocas se calientan por los rayos del sol, las ondas de vapor que surgen le parecerán una corriente de agua a alguien que ha esperado mucho. Esta apariencia se llama espejismo. La razón por la que al espejismo se le llama Mrugjala (es decir, en marathi, una apariencia de agua a una cierta distancia que atrae a un ciervo), es porque el ciervo es engañado por esta «apariencia» e imaginando que es agua, corre hacia ella para saciar su sed. Cuando se da cuenta de la ausencia de agua, deviene completamente desilusionado. La actitud del ciervo es considerar la apariencia de agua como verdadera, pero aunque parece ser agua, un hombre que está sediento no corre hacia ella para saciar su sed. La razón de esto es que el espejismo no es lo que parece ser y el hombre comprende esto y no cae en el engaño de creer que es agua. Esto se debe al intelecto humano. Desde el punto de vista del sol, no hay nada tal como un espejismo. ¿De dónde viene entonces la apariencia de un espejismo?

Es de esta manera como son diferentes la actitud de un aspirante que es ignorante, y que por lo tanto está prisionero, y la actitud de un Siddha o un hombre liberado. El que es un baddha (o prisionero) arrastra la carreta de los deberes prácticos, dando por hecho que el mundo es verdadero. Cuando un aspirante obtiene el conocimiento del Sí mismo, mira al mundo con la actitud de que es «mithya», sólo una apariencia (sólo una ilusión), pero un Siddha es el que ha devenido el Sí mismo o Todo y no ve el mundo en absoluto.

En esta primera parte de la argumentación hemos examinado todo lo que concierne al cuerpo grosero físico hasta el cuerpo Mahakarana. La parte después del cuerpo Mahakarana es la enunciación del principio. Una persona no puede ser llamado Siddha aunque haya obtenido el conocimiento de sí mismo entrando en el cuerpo Mahakarana y todo lo que éste incluye. Él es considerado como un sadhaka, sólo un aspirante. El terreno donde reposan los siddhas está en el campo de Vidjñana (la realidad sin pensamiento). Pero en esta etapa no debemos discutir eso.

Ahora, el escalón bajo nuestro pie es el cuerpo Mahakarana. Así pues, vamos a examinar más detalladamente el cuerpo Mahakarana. Hemos dicho que el cuerpo Mahakarana es la ignorancia en un estado aniquilado. Pero la ignorancia o el estado de olvido entra en consideración sólo en relación a los cuerpos grosero y sutil. En realidad, no tiene ninguna existencia real que tenga que ser aniquilada adquiriendo conocimiento.

Es ridículo decir que eso «que no es» tiene que ser aniquilado. Rama tiene un anillo, Govinda no tiene un anillo. ¿Acaso la ausencia de un anillo indica el estado de existencia de una cierta cosa llamada anillo? No, no lo indica. Exactamente de la misma manera, el estado de olvido, que es realmente no-existente, aparece sólo en relación con los cuerpos grosero y sutil, es decir, es un estado imaginado. Ciertamente no existe. Samartha Swami Ramdas señaló en su libro Dasabodh que este estado de ignorancia, en la forma de olvido, es el estado en el que eso que «no» era deviene no-existente. ¿Existe realmente el estado del conocimiento de Sí mismo? El que vio la ausencia de todos los sueños y de todas las dudas, como en el estado de olvido, o que supo sobre su ausencia (no-existencia), Jñanadeva, es decir, el dios del conocimiento que presencia la disolución de las modificaciones del conocimiento, es el presidente de este cuerpo Mahakarana. Este conocimiento que presencia es también un parásito (un brote indeseado) en la naturaleza pura del Sí mismo como contrapartida a la ignorancia en el cuerpo causal, que significa no conocimiento. Tan pronto como el conocimiento que presencia deja el cuerpo y uno olvida el estado de olvido, el conocimiento comienza a mirarse a sí mismo. La observación del propio Sí mismo no puede ser llamada presenciación. Un veedor es llamado presenciador cuando olvida el Sí mismo y ve algo diferente del Sí mismo. Al verse a sí mismo, mora en este conocimiento que es de la naturaleza de lo Absoluto.

En esa «soledad» uno ama escucharse a sí mismo, «Aham Brahmasmi, yo soy Brahman». Con ese sonido, que brota de dentro, incluso este conocimiento es limitado y está atrapado en el cuerpo Mahakarana. Este sonido, este «Om» es la Gran Ilusión, Mahamaya, que es de la naturaleza de los tres gunas. Si uno quiere deshacerse de este latido, de este sonido como de murmullo, tiene que detenerlo también, de modo que la sonante Mahamaya quede permanentemente atrás.

«Yo soy Brahman», un tipo de «yo»-idad impuesto sobre la naturaleza del Sí mismo, es realmente la ausencia del ego o de un sí mismo separado. Sin embargo, incluso el tipo sutil de «yo»-idad es también como una partícula de sal en la leche y, por lo tanto, tiene que ser erradicado. Tomar lo falso como verdadero es una idea muy dañina, pero tomar lo verdadero como verdadero es la ausencia de una idea tal. En virtud de esta afirmación, el cuerpo grosero es «yo», el cuerpo sutil es «yo», y el cuerpo causal también es «yo». Mientras el hombre continúa aferrándose a su ego como estos tres cuerpos, eso es ciertamente un tipo de orgullo dañino. Sin embargo, esta presenciación que sostiene yo como «yo soy Brahman» puede ser llamada sin ego o sin ningún orgullo, porque esta «yo»-idad anuncia la verdad. ¿Dónde está entonces la falsedad en ella? En realidad, no hay en ella nada no verdadero o falso, pero si el verdadero prosigue anunciando que «yo soy verdadero, yo soy verdadero», entonces surge una duda sobre su verdad. Si un brahmín va diciendo a todo el mundo que se encuentra, «yo soy un brahmín, yo soy un brahmín», el que escucha dirá, «si este hombre es un brahmín, ¿por qué lo repite tanto? Seguramente debe ser de una casta más baja».

De la misma manera, este mantra «yo soy Brahman, yo soy Brahman» muestra que esta presenciación o conocimiento en el cuerpo Mahakarana no está libre de duda sobre su propia naturaleza. Desde este punto de vista, incluso la memoria de «yo soy Brahman», que le recuerda a uno su Sí mismo, tiene que ser borrada y la presenciación del cuerpo Mahakarana debe ser estabilizada en un estado que no es ni recuerdo ni olvido. Sólo entonces el aspirante deviene la naturaleza del puro conocimiento y felicidad.

Aunque tomemos en consideración nuestras experiencias groseras cotidianas, nosotros estamos en un estado natural que es sin recuerdo ni olvido. ¿Tiene alguien alguna vez una experiencia como «yo me he olvidado de mí mismo», o como «yo estaba recordándome a mí mismo»? ¿Alguna vez ha tratado de probar alguien su existencia haciendo tales esfuerzos? Nosotros no nos olvidamos nunca de nosotros mismos, ni tampoco es necesario que nos recordemos. Estamos en un estado natural que es más allá del estado de recuerdo o de olvido. Eso es realmente nuestra verdadera naturaleza. El recuerdo y el olvido son siempre de algo que está separado de nosotros mismos. Desde esta verdad, uno debe tener la firme decisión mental de que cualquier cosa que se recuerde o cualquier cosa que se olvide no es «yo».

Esta debe ser vuestra firme convicción, a saber, que todo lo que se recuerda o se olvida definitivamente no es vosotros. Cuando no hay ningún recuerdo de sí mismo ni olvido de sí mismo, sino sólo ser el propio Sí mismo, ha de ser reconocido como Auto-iluminación. Así pues, el cuerpo grosero no es vosotros, el cuerpo sutil no es vosotros, el cuerpo causal no es vosotros. Vosotros sois el sí mismo de la naturaleza del conocimiento (la presenciación «yo soy en el cuerpo Mahakarana»). Y debéis ser lo mismo constantemente.

Siguiendo la teoría de la eliminación, según la instrucción dada arriba, una vez que se inculca en el aspirante la convicción de la verdadera naturaleza de uno como puro conocimiento (yo soy), la Shruti ha considerado colectivamente los cuatro cuerpos usando este método de deducción. Hasta ahora, se había explicado que vosotros no sois los tres cuerpos. La Shruti, volviendo atrás de nuevo, anuncia que toda esta apariencia visible, a saber, el mundo, es el juego de vuestra presenciación.

El teorema es así: Una cosa producida es como la cosa de la cual es producida. Cuando el agua se convierte en hielo, todavía es agua. Para el que ve superficialmente, el agua tiene una tendencia a correr mientras que el hielo es sólido. El agua no tiene ninguna forma mientras que el hielo tiene forma. Pero son uno y lo mismo.

Por consiguiente, el mundo y su Señor (Dios) son lo mismo. Esta es la enseñanza de los Vedas. Desde el punto de vista grosero, la tierra, el calor (y la luz), el aire y el cielo parecen diferentes, pero la diferencia está en la cualidad. El hielo deviene agua después de fundirse, como también la tierra se disuelve en el agua; el agua se evapora por el calor o la luz, el calor está contenido en el aire y el aire está difundido en el cielo y desaparece en el cielo. Debido a que el Sí mismo es la matriz de todos estos cinco elementos, todos ellos desaparecen en el Sí mismo. Si estos principios fueran absolutamente diferentes unos de otros, no se habrían disuelto nunca unos en otros sin que quede ningún residuo de diferencia. Por consiguiente, estos cinco elementos, este mundo grosero y este mundo sutil sólo significan el Sí mismo. El Sí mismo aparece como estos diferentes caracteres y especies. Cuando un pintor pinta un árbol, una piedra, vacas, búfalos, un río, el cielo, a Dios, demonios y seres humanos, todos ellos están pintados con una sola cosa llamada pintura. Así también, este espectro de un número infinito de formas no es nada sino puro conocimiento. Ésta ha sido la resolución y la deducción convincente. Aquí ha de mencionarse una cosa: el método mismo es de importancia secundaria, ya se trate del método de deducción, de eliminación o adoptando diferentes métodos contradictorios. El propósito principal es impartir el conocimiento del Sí mismo. Cuando un problema de matemáticas es resuelto por diferentes muchachos haciendo uso de métodos distintos y su respuesta es la misma, se hace imperioso aceptar la respuesta como verdadera. La respuesta y el método de llegar a la respuesta es de importancia secundaria. Es así como la Shruti acepta los diferentes métodos que se usan para explicar al aspirante la naturaleza de su Sí mismo verdadero.

Hay una dificultad al probar la identidad del agua y el hielo, del mundo y Dios, del oro y la joya. A través del método de deducción, incluso si el oro y los ornamentos son lo mismo, el ornamento no puede ser manufacturado a menos que el orfebre ponga su destreza a trabajar en el oro. Así también, el agua sólo puede convertirse en hielo en virtud de un frío intenso. Así pues, aunque el mundo y Dios son lo mismo, sin embargo la razón se presenta a sí misma así: eso significa que ha habido una transformación en Dios. Él se ha solidificado como la tierra, o se ha fundido y devenido el agua, después se ha secado y ha devenido calor, etc. En este argumento, primero Dios devino estos cinco elementos y después el mundo fue formado de estos cinco elementos. Esto es un defecto en el método de deducción y puede suscitarse una objeción a esta manera.

Sin embargo, Samartha Ramdas erradicó incluso está objeción con la sentencia: «¡Oh, hombre! ¿Por qué estás preguntando por una cosa que no existe en absoluto?» El mundo no ha venido nunca a la existencia, mientras que sólo el Parabrahman absoluto Es.

Olvidar el propio Sí mismo es el nacimiento de Maya (Maya, de Ma = no es, y Ya = lo que). Eso «que no es» (Maya) significa eso que no existe. ¿Cómo puede uno describir a esta mujer no existente? ¿Es claro u obscuro el hijo de una mujer estéril? ¿Cuál es su edad? ¿Cuál es su altura? ¿Cuál es su anchura? ¿Cuál es su casta? ¿Cómo podemos responder a estas preguntas?

Para hacer que un niño deje de llorar, se le dice, «¡ha venido el coco!» El niño se calla debido a la creación de un «coco» que realmente no está aquí. Después de que el niño se tranquiliza, pregunta a su padre, «Papá, ¿cómo es este “coco”? ¿Cómo de larga era su barba y cómo de largo era su bigote? ¿Cómo de grandes eran su nariz, sus ojos y sus dientes?» ¿Qué respuesta puede dar el padre? Hasta que el padre responda, el niño no quedará tranquilo. En ese momento, el padre se ve obligado a explicar que la nariz del «coco» es tan grande como Rameshwara, que sus pies llegan hasta Dinamarca, y que su cabeza llega hasta el cielo. Así pues, diciendo cualquier cosa que le parece, describe un cuadro aterrador del «coco» diciendo, «el “coco” es así y así, etc., de manera que no llores más». Sólo este tipo de descripción igualará la descripción de Maya.

La no-existente Maya existe y ha creado este mundo. Los Vedas tratan de explicarla a los jivas (seres humanos, aspirantes) y también cómo fue creado este mundo según la capacidad de su comprensión. Los Vedas siguen de algún modo el rastro de la fuente de Maya y el mundo. «Ésta es la manera en que aconteció». El razonamiento por deducción de una cosa contradice a otra teoría. Sin embargo, en lugar de acusar a los Vedas de que dicen una cosa a A y otra cosa a B, siendo así un engaño, debe decirse que los Vedas han explicado el conocimiento del Sí mismo a todos. Al usar diferentes métodos según la capacidad del intelecto del aspirante, los Vedas erradicaron su ilusión, y en cuanto a quién estaba engañado, los aspirantes se estaban engañando a sí mismos en lo que concierne a la naturaleza real de este mundo.

La madre da gachas de trigo a uno de sus hijos y da roti (chapata) a otro que sufre de indigestión. ¿Se puede llamar parcial a esta madre? Esa madre sabe cuál es el alimento benéfico según la capacidad de digestión de cada hijo. Similarmente, con respecto a los Vedas, se usan diferentes métodos para los diferentes tipos de aspirantes. Difieren en cuanto al intelecto pero están sufriendo de la enfermedad de este samsara (mundo objetivo); bhava roga significa la enfermedad de lo creado, es decir, la idea de que el mundo ha sido creado. Para tratar esta enfermedad, los Vedas tuvieron que explicarla de diferentes maneras según la capacidad de comprensión de los aspirantes.

Aunque la fiebre es un mismo síntoma, un médico experimentado dará diferentes medicaciones según la condición física del paciente. La meta del médico es sólo la restauración de la buena salud. Puede haber diferentes medicaciones pero no hay diferencias en la meta. Una medicina provechosa para un paciente puede no ser provechosa para otro paciente que tiene una condición física diferente. Así pues, las instrucciones dadas a uno pueden no convenir a otro.

El conocimiento o el consejo dado a un aspirante que tiene un cierto trasfondo puede no ser adecuado para el que tiene un trasfondo más alto o más bajo. No hay ningún defecto en lo que concierne a los métodos que da la Madre Shruti. Los defectos están en el trasfondo mental de los aspirantes en el momento en que se hace la exposición. La meta final de la Madre Shruti es hacer que todos sus hijos comprendan lo que es el conocimiento del Sí mismo. Por consiguiente, el aspirante debe abandonar la actitud de encontrar defectos y realizarse obteniendo su propia meta de adquirir el conocimiento del Sí mismo.

 

 

 

CAPÍTULO IV

EXPLICACIÓN DEL CUERPO MAHAKARANA (YO SOY) DE MÚLTIPLES

MANERAS Y LA OBTENCIÓN DE LA PROPIA NATURALEZA DE UNO

 

Hasta este punto la explicación ha sido sobre la definición de los cuatro cuerpos. Ahora veremos cómo amanece el conocimiento en estos cuatro cuerpos. Obtener el conocimiento de los objetos dentro de la visión a través del cuerpo grosero, implica necesariamente que todos los cuatro cuerpos son instrumentales para llevar esto a efecto. Los ojos pintados en un cuadro no pueden ver un objeto. De la misma manera, los ojos físicos solos no pueden ver un objeto sin la ayuda del ojo sutil del intelecto.

Por ejemplo, nosotros vemos un mango o tenemos el conocimiento de que «esto es un mango», pero ¿qué acontecería si sólo viéramos lo que ven los ojos físicos? Por supuesto, el ojo físico debe ver también el objeto como un mango. Sin embargo, eso no acontece así. Detrás del ojo físico hay un ojo sutil del intelecto, cuyo concurso es necesario para conocer el mango. Pero incluso éste no es suficiente. Si estos dos no tienen el soporte del cuerpo causal (la idea de yo), el intelecto está muerto. El cuerpo causal actúa de varias maneras, a saber, como espacio, como cielo, como vacío, como distancia, etc. El intelecto necesita el espacio (el vacío) para funcionar. Así pues, hay el ojo, el intelecto, el cielo en la forma del cuerpo causal, pero si no hay presenciador en la forma del cuerpo Mahakarana (supracausal) para conectar estos tres, entonces no hay conocimiento de nada. Así pues, para obtener el conocimiento de los objetos, es evidentemente necesario que todos estos cuatro cuerpos estén presentes. Para conocer los cambios (vikaras) en el cuerpo sutil, el cuerpo grosero no es necesario. Los cambios (vikaras), como la atracción y la repulsión, la sed, el hambre, el dolor, etc., sólo pueden ser conocidos con la ayuda de los cuerpos causal y supracausal. Para que aparezca el conocimiento en el cuerpo causal, no se requiere el concurso del cuerpo Mahakarana. Para obtener conocimiento en el cuerpo causal, el cuerpo sutil (a saber, la mente, el intelecto, la consciencia, los pranas y los sentidos) no tienen absolutamente ninguna utilidad. Éstos sólo tienen su dominio sobre los cuerpos grosero y sutil. El campo del cuerpo causal es enteramente diferente y nadie puede poner nunca su pie en él. ¿Cómo puede entrar uno entonces en el cuerpo Mahakarana (supracausal)? El ámbito de la mente y el intelecto se limita sólo al cuerpo sutil y no puede entrar en los otros dos cuerpos, a saber, en los cuerpos causal y supracausal.

El conocimiento del cuerpo Mahakarana (supracausal) es absolutamente autosuficiente. No tiene ninguna expectativa de ayuda de los otros tres cuerpos mencionados antes. Este conocimiento es autoluminoso. Aunque el ojo ve los objetos, ningún objeto puede ver al ojo. Nadie siente la necesidad de una lámpara para ver al sol. Similarmente, nadie es capaz de ver a este rey del conocimiento, que es el ojo del ojo. Este conocimiento prueba su propia existencia por su propia luminosidad. Aunque el ojo no puede verse a sí mismo, alguien que tiene ojos no duda nunca de que tiene ojos, ¿no es así? Él puede ver debido a que tiene ojos. Este tipo de certeza mora en él. Similarmente, uno debe obtener el conocimiento de sí mismo al presenciar algo o alguien otro que sí mismo. Para ver nuestros ojos, necesitamos un espejo en el que ver el reflejo de los ojos. Pero ese conocimiento es sólo el conocimiento reflejado de los ojos. Sin embargo, este conocimiento prueba su propia existencia presenciando todo lo que no es él mismo. Para su prueba, no se requiere ninguna otra evidencia.

Este conocimiento es omnipenetrante y, sin embargo, deviene invisible desde el punto de vista del ser ignorante. En lugar de ver el cuerpo Mahakarana al cuerpo grosero, que en proporción es como una semilla de amapola en el océano, para el ignorante el cuerpo grosero ha devenido el más grande de todos. Los caminos de este mundo son ciertamente perversos.

Ha devenido nuestro hábito el hecho de que cuando miramos una cosa más pequeña (objetiva), olvidamos la cosa más grande (subjetiva). Así abandonamos una cosa autosuficiente, una cosa que es su propia prueba, y alabamos una cosa artificial.

Se dan palabras de alabanza a las bellas luces eléctricas, pero no se dan nunca las mismas alabanzas al sol. Cuando miramos las pinturas pintadas en el muro, olvidamos el muro mismo. Cuando miramos el muro, olvidamos la casa. Cuando descubrimos objetos a la luz, olvidamos la luz; y cuando estamos leyendo letras escritas en un pedazo de papel, no somos conscientes del papel.

Lo que acontece realmente en este proceso es esto:

A pesar del hecho de que la substancia penetrante es infinitamente más grande, cuando prestamos atención al objeto penetrado, olvidamos la substancia penetrante. El cuerpo grosero es penetrado por el cuerpo sutil; el cuerpo sutil es penetrado por el cuerpo causal; e incluso el cuerpo causal es penetrado por el cuerpo supracausal (Mahakarana). Puesto que éste es el caso, el cuerpo supracausal (Mahakarana) no puede ser visto; por consiguiente, la vista de todo el mundo está concentrada en el cuerpo grosero.

Cuando la estrecha visión de los seres se ensancha, y deviene lo omnipenetrante, entonces se tiene la visión de la Verdad, del conocimiento infinito, que cubre y envuelve el cielo entero.

El conocimiento que mora en el cuerpo Mahakarana (supracausal), aunque es el destructor de la ignorancia (el cuerpo causal), no puede destruir los cuerpos grosero y sutil. El conocimiento superficial ordinario, obtenido a través de los cuerpos grosero y sutil, no es el destructor de la ignorancia. Sólo ese conocimiento extraordinario y único que mora en el cuerpo Mahakarana es el destructor de la ignorancia. Por ejemplo, la madera contiene fuego, pero este fuego no destruye la madera. La ignorancia es sostenida por el conocimiento ordinario. La ignorancia sólo se desvanece después de obtener el conocimiento original que mora en el cuerpo supracausal (Mahakarana), pero, al mismo tiempo, la función de los cuerpos grosero y sutil no se detiene. De la misma manera que los impulsos de los cuerpos grosero y sutil continúan para un hombre ignorante, así también estos impulsos continúan impulsando al Jnani después de obtener el conocimiento. Los objetos que son invisibles en la obscuridad se ven cuando la obscuridad es destruida por la luz de una lámpara. La luz destruye la obscuridad pero no el objeto. Los objetos devienen conocidos sólo a través de la luz. Es sólo su obscuridad la que se encuentra con su destrucción.

De la misma manera, cuando uno obtiene el conocimiento de sí mismo, la ignorancia es erradicada completamente. Sólo los cuerpos grosero y sutil continúan recibiendo impulsos. ¿Dejará de ser impelido el cuerpo causal? Concedamos un poco de pensamiento a este punto.

La ignorancia tiene muchas formas, a saber, el cielo, el espacio, el punto de contacto, la distancia, etc. Después de obtener el conocimiento de sí mismo, la ignorancia es destruida. Pero en este tipo de conocimiento de sí mismo, debido a que todos estos impulsos están en la forma del espacio, a saber, los deseos groseros o sutiles, estos impulsos no aparecerán a menos que se cree el espacio.

Así pues, lo que acontece es esto: Cuando uno mira a todos estos cuerpos después de obtener el conocimiento de sí mismo, los cuerpos aparecen a la inversa del orden en el que cada cuerpo se ha trascendido (en el proceso de obtener el conocimiento del Sí mismo); es decir, primeramente aparece el conocimiento de sí mismo (yo soy), después aparece el cuerpo causal en la forma del cielo o del espacio, después aparece el cuerpo sutil, y después de eso, el cuerpo grosero aparecerá y tomará forma rápidamente. Aunque la ignorancia es destruida en el cuerpo causal antes de que aparezcan los impulsos de los cuerpos sutil y grosero, no obstante establece forzosamente un escalón de espacio entre el cuerpo sutil y el cuerpo supracausal (Mahakarana).


 

La aparición del mundo

 

Cuando el conocimiento se separa de sí mismo y permite que otro impulso que no es sí mismo aparezca dentro de él, entonces se crea simultáneamente el cuerpo causal en la forma de Chidakasha (consciencia); seguidamente, por este orden, aparecen el cuerpo sutil, y después el cuerpo grosero. Los cuatro escalones que se ascienden en orden son:

 

1º) el cuerpo grosero

2º) el cuerpo sutil

3º) el cuerpo causal

4º) el cuerpo Mahakarana (supracausal)

 

Ahora el mismo orden debe ser invertido:

 

1º) el cuerpo Mahakarana (supracausal)

2º) el cuerpo causal

3º) el cuerpo sutil

4º) el cuerpo grosero

 

El conocimiento, en lugar de morar apaciblemente dentro de sí mismo, comienza a moverse y comienza su descenso hacia abajo. Los dos últimos escalones no pueden ser descendidos a menos que se descienda primero el segundo escalón, el cuerpo causal (Chidakasha, consciencia). Entonces aparecen los dos últimos escalones de los cuerpos sutil y grosero, y es sólo en estos escalones donde se siente la aparición del mundo. Finalmente, lo que acontece es esto:

El conocimiento de la aparición del mundo no ha sido capaz de destruir la ignorancia completamente. Similarmente, aunque la luz destruye la obscuridad dándonos el conocimiento de los objetos que previamente eran desconocidos debido a la obscuridad, el mundo aparece debido solamente al cuerpo causal presente en él en la forma de espacio, etc. En esta etapa ni el conocimiento del cuerpo grosero ni el conocimiento del cuerpo sutil son sentidos, ya se trate de un Jñani (el que conoce «yo soy») o ya se trate de un ignorante. Debe comprenderse que la ignorancia está acechando en una forma u otra. La diferencia está en que para un Jnani la ignorancia no aparecerá en esa forma particular.

A menos que muera el conocimiento, no muere la ignorancia. El conocimiento y la ignorancia son dos gemelos nacidos de Maya, son como hermanos siameses. Los dos nacen y mueren al mismo tiempo. Si hay uno, el otro vive igualmente; y cuando uno muere, el otro muere también. Puesto que esto es la verdad, veremos cómo muere el conocimiento mismo. Antes de que muera el conocimiento en el cuerpo Mahakarana (supracausal), deben morir todos los cuerpos que están debajo. Estos cuatro cuerpos mueren en orden. Cuando miramos a un hombre moribundo, nosotros no hacemos nada sino mirarle. Nosotros no morimos con él. De la misma manera, nosotros veremos calmadamente dentro de nosotros mismos cómo mueren estos cuerpos. Un principio sobre la muerte es que cuando se detiene el crecimiento, comienza la disolución. El significado de este principio es que siempre que algo deja de crecer, comienza a desintegrarse y sigue la senda de la muerte.

Es innecesario hacer ningún trabajo para la muerte. La destrucción es inherente al crecimiento. En el nacimiento hay muerte, y en la muerte hay nacimiento. Esta es la tradición del nacimiento y la muerte. Un objeto que nace, muere su propia muerte, aunque aparentemente pueda haber alguna otra excusa. La causa raíz de la muerte no es ninguna otra que el nacimiento. Estos cuatro cuerpos han venido a la naturaleza pura y tienen que morir. ¿Cómo mueren? Vamos a verlo.

Según el principio «donde hay crecimiento hay disolución», la muerte del cuerpo físico grosero no puede evitarse nunca. Si esto no es hoy, será al menos después de un centenar de años. El cuerpo grosero crece hasta la edad de veinticinco años, y después de eso el cuerpo comienza a desintegrarse y a caminar lentamente por la «Senda de la Muerte»; y uno deviene así una víctima de la muerte. Como el cuerpo grosero es sólo la forma física del cuerpo sutil, puede decirse que no tiene ninguna existencia independiente separada. Un árbol en la forma grosera no es nada sino el resultado de su semilla, que es el cuerpo sutil. Este árbol muere automáticamente.

El cuerpo sutil es la semilla del nacimiento y la muerte. Esta semilla no se destruye tan fácilmente como un árbol. Su crecimiento es tan enorme, que si no es buscada y destruida por el esfuerzo del hombre, continuará creciendo eternamente. Este crecimiento deviene la causa de un número infinito de cuerpos groseros. Deposita a un ser a través de 84 millones de nacimientos. Cuando el crecimiento del cuerpo grosero se detiene automáticamente, el cuerpo sutil no detiene su crecimiento. Es aquí donde uno siente la necesidad de un Sadguru para comprender cómo detener el crecimiento del cuerpo sutil.

Detener el crecimiento del cuerpo sutil de sueños y deseos (sankalpas y vikalpas) significa abandonar los sueños y los deseos. Los deseos, los sueños, las inquietudes, etc., son todos productos de la mente. La tarea de destruirlos sólo puede hacerse a través de la propia mente. Lo que es creado por la mente no puede ser destruido por la mano. Inversamente, lo que es creado por la mano no puede ser destruido por la mente. Siempre que intentemos suprimir forzosamente estos sueños y deseos, su multitud sólo parecerá aumentar. La mente es muy voluble. Cuando tratamos de dominarla, deviene más agitada. Por consiguiente, para detener el crecimiento de esta mente, el Sadguru nos da el remedio: «Si tratáis de manteneros calmados, los sueños (sankalpas) y los deseos (vikalpas) se disolverán gradualmente». Cuando un niño pequeño está durmiendo, observad sus ojos un rato. Entonces aprenderéis de él fácilmente la lección de cómo estar en calma. Cuando se duerme, comprenderéis cuán fácilmente entra el niño en el sueño profundo olvidándose de sí mismo. Mientras miráis al niño, vosotros también entráis en el estado de olvido vacío de sueños, deseos, inquietudes o dudas. Una espina puede ser sacada con la artimaña de usar otra espina. La mente sólo puede ser destruida por la mente. El nacimiento y la muerte, la aparición y desaparición, son las dos caras opuestas del mismo estado de consciencia. Cuando una viene, la otra se va; e, inversamente, cuando una se va, la otra viene. La muerte muere su propia muerte, como el demonio Bhasmasura que puso su propia mano en su cabeza y se destruyó a sí mismo.

Así pues, cuando la mente es destruida, el cuerpo causal se revela en la forma del puro olvido y el aspirante conoce este estado. Aquí puede surgir una duda, pues aunque la mente haya sido destruida y el estado de puro olvido alcanzado, ¿no puede volver a surgir ésta? En efecto, la mente no muere.

El remedio es practicar persistentemente la repetición del mantra dado por el guru. Una vez que se comienza a detener el crecimiento de la mente, la mente sigue lentamente la senda de la muerte y puede ser aniquilada completamente. Pero el estudio y la práctica tienen que ser igualmente persistentes. Una vez que un árbol comienza a secarse, aunque uno trate de mantenerle verde, a su debido tiempo se desraizará, se partirá y finalmente caerá. Incluso si uno escayola su copa, la pinta y la repara una y otra vez, llegará un momento en que se vendrá abajo completamente.

De la misma manera, si se detiene constantemente el crecimiento de la mente, un día se cansará automáticamente y se quebrará. Pero el aspirante no debe cansarse de practicar. Así pues, después de la muerte del cuerpo sutil deviene expuesto el siguiente cuerpo. La cortina del cuerpo sutil deviene destruida, la cubierta del cuerpo causal es eliminada, y entonces, automáticamente, deviene expuesto.

Ahora, veamos cómo muere el cuerpo causal. El cuerpo causal es el productor o el padre del cuerpo sutil. Siempre que un estado viene sin ser invitado (el cuerpo causal no es invitado), es experimentado durante un breve tiempo, pero una vez que su flujo recede, ya no se recuerda. El estado, al venir, es poderoso y creciente; pero una vez que el flujo se desvanece, ya no se recuerda. Después de estar sumergido durante un breve periodo de tiempo, el estado comienza a quebrarse, y finalmente deviene como si no hubiera estado ahí en absoluto; finalmente se destruye completamente.

Cuando un ser humano está siendo abrasado por el calor del sol y llega bajo la sombra fresca de un árbol, en ese momento mismo la inundación de paz fresca viene a ese ser con tal fuerza que exclama «¡Ah, ah, ah!» con gran gozo mostrando que la inundación de paz le rebosa por dentro y por fuera. Sin embargo, después de algún tiempo, ese «¡Ah, ah, ah!» desaparece automáticamente y el hombre yace calmadamente desapercibido de lo que le rodea.

Así pues, cuando la cualidad sutil del cuerpo sutil, a saber, su agitación, su lucha, deviene comparativamente menor, el olvido en la forma del vacío apacible del cuerpo causal también se olvida automáticamente. Cuando se niega este estado negativo, resulta sólo en negación. Matarlo no requiere la espada del estado positivo del «yo soy». Shri Samatha Swami Ramdas aclaró esto con la afirmación: «Lo negativo es negado por su propia negación». Cuando se disuelve el estado de olvido, deviene expuesto automáticamente el estado de conocimiento, o el cuarto estado (turyasrastha —la presenciación de la consciencia).

¿Con la ayuda de qué viene también al ser este estado de conocimiento? Viene en relación con el estado de ignorancia. Así pues, incluso este estado, por muy poderoso que sea, también se disuelve. Cuando uno obtiene el conocimiento, es necesario que el conocimiento se disuelva. Lo que viene tiene que partir. Como viene la ignorancia, así viene también el conocimiento. Así pues, cuando muere el cuerpo Mahakarana (supracausal), se expone el Parabrahman, que es inherente a todos los cuatro cuerpos. El Parabrahman no nace nunca y no muere nunca. Después de que mueren todos los cuerpos, el que ve la muerte de todos estos cuerpos, Ese permanece. Eso es vuestra naturaleza real.

 

 

La Experiencia de las Castas (Varanas) en un Ser Humano.

 

El Señor Krishna dijo en la Bhagavad Gita, «Yo he creado cuatro tipos de castas». Esto puede ser un tema de experiencia para cualquier ser humano en su propio sí mismo. «Mi creación está dividida en cuatro partes y estas partes están divididas según su cualidad y karma: Brahmana, Kshatriya, Vaishya y Shudra». Estos cuatro cuerpos, o castas, se dividen según esta misma base. El cuerpo Mahakarana (supracausal) es de la casta Brahmana, el cuerpo causal es de la casta Kshatriya, el cuerpo sutil de la casta Vaishya, y el cuerpo grosero es de la casta Shudra. De esta manera, el Paramatman (el Sí mismo Supremo) se separó en estas partes dentro de Sí mismo.

El cuerpo grosero es pesado y es un instrumento usado para el servicio y el trabajo; por lo tanto, es la casta Shudra. Sentado en un cojín en el cuerpo grosero, con una balanza en la mano y manejando los asuntos de todo el mundo, este Cuddhaji Seth (intelecto) que compara las cosas como buenas y malas, grandes y pequeñas, emplea al Shudra (cuerpo grosero) como un sirviente para que se hagan las cosas como él quiere debido a que es el amo. Por esta razón, este mercader tiene el epíteto de Vaishya.

Veamos ahora las valientes acciones del cuerpo causal. El cuerpo causal establece su reino tragando la totalidad de la riqueza en la forma del mundo, que fue acumulada por la fuerza de los deseos capitales, los sueños y las dudas. También traga a los servidores del mundo en la forma de los cuerpos grosero y sutil. Esta causalidad, que es de destrucción total, es la actitud de un Kshatriya, y por consiguiente, el estado causal es el de un Kshatriya.

Lo que queda ahora es sólo el cuerpo Mahakarana (supracausal). En este cuerpo hay un completo desentendimiento de los otros tres cuerpos: «Yo no tengo nada que ver con el cuerpo grosero que trabaja duramente y muere, y tampoco tengo nada que ver con ese Vaishya, en la forma del intelecto, que comercia en ideas y sueños, y que extiende un gran panorama del mundo. Yo no tengo nada que ver tampoco con el Kshatriya en la forma del cuerpo causal que se sienta calmadamente como si nada hubiera acontecido, después de matar a los cuerpos sutil y grosero. Ninguno de ellos puede hacer nada; y aunque el cuerpo grosero gima bajo el trabajo duro, y el cuerpo sutil haga negocios con el mundo; y aunque el cuerpo causal les haga la guerra a éstos dos, ¿qué tengo que ver yo con todos éstos?»

Pensad en el Sí mismo (Ram) y dejad que el mundo luche. Al conocer esto muy bien, el cuerpo Mahakarana prosigue anunciando las palabras védicas, «Yo soy Brahman, Aham Brahmasmi», y asentado calmadamente sobre su propio terreno, alcanza el estado de la Brahmaneidad. Este brahmín es muy ortodoxo en lo que concierne al contacto de otro varna (casta) y no puede tolerar el contacto de otro cuerpo. Los otros cuerpos tienen al cuerpo Mahakarana (supracausal) en la más alta estima y cubren sus cabezas con el polvo de sus pies. Desde el punto de vista de Vijñana (el conocimiento «real»), aunque este cuerpo Mahakarana (supracausal) devenga mancillado, no obstante es el más sagrado y más elevado en todos los tres mundos.

 

Los Lokas (Moradas, mundos) Swarga, Mrityu, y Patala

 

El cuerpo grosero es el Swarga loka, el cuerpo sutil es el Mrityu loka (el mundo de la muerte y el nacimiento) y el cuerpo causal es el Patala loka (el mundo inferior). El cuerpo Mahakarana es el Brahma loka. Estos cuerpos se dividen según sus cualidades y estos mundos son sus dominios. El cuerpo grosero es el Swarga loka y se asienta en la cima de todos los mundos. En este mundo se experimentan todo tipo de goces externos. Los maravillosos jardines y los bellos bosques son creados sólo para este mundo y la deidad que lo preside es Brahma Deva, el creador, cuya cualidad principal es la acción (el guna rajas). El mundo de debajo es el mundo de la muerte y el nacimiento (Mrityu loka). Este mundo es una gran factoría de nacimiento y muerte, donde se procesan continuamente. Este proceso continuo no es nada sino la aparición (nacimiento) y desaparición (muerte) de las modificaciones mentales.

De esta manera, uno nace muchas veces y muere muchas veces durante el mismo día. Cada uno debe llevar para sí una cuenta de sus nacimientos y renacimientos. Cada idea produce una apariencia visible, y cuando desaparece, la apariencia también desaparece. De esta manera, cuando las ideas se detienen, es Kalpanta, el fin de una era; y esto es experimentado continuamente en el cuerpo sutil. Los escritores de las escrituras han aceptado el principio de creación y apariencia. Han afirmado que tan pronto como aparece una idea, aparece el mundo; y cuando la idea desaparece, el mundo desaparece. A menos que se destruya y se entierre permanentemente el cuerpo sutil, en la forma de Mrityu loka, ciertamente centenares de eras aparecerán y desaparecerán. Por consiguiente, uno debe morir esta muerte, eliminando así absolutamente la necesidad ulterior de nacer, y vivir en la propia naturaleza de uno de tal manera que ya no haya ningún miedo de experimentar más ninguna experiencia de morir.

¡Qué así sea! Todo lo que tiene que acontecer, acontecerá; pero hasta entonces es cierto que este Mrityu loka tiene su boca abierta para la entrada. La morada del cuerpo sutil es el sentido interno, que es conocido como Antahkarana, mente o consciencia. La deidad es Vishnu, y Vishnu alimenta al mundo. El mundo debajo de éste es el Patala loka (el mundo inferior), el cuerpo causal, en la forma de olvido. En el Patala loka hay la densa obscuridad de la ignorancia. Rudra (Mahesh), el destructor, que es de la cualidad de la ignorancia (tamas), es la deidad que preside aquí.

Sobre estos tres está el cuerpo Mahakarana (supracausal), que es el más alto, y por lo tanto más alto que estos tres mundos. La deidad que preside aquí es el puro conocimiento (el conocimiento verdadero). «Eso» gobierna aquí y es el Dios de todos los dioses. De este Dios se producen todos los mundos y es llamado el Señor de los tres mundos, «Trailokyanatha». Brahmana es el guru de todos los Varnas (castas) y, por consiguiente, tiene la posición más elevada entre todos ellos. Esto le da el rango de un Maestro. Este Brahmana no permite que la sombra de la ignorancia le toque. Es más, se niega a ser mancillado por la mente y el intelecto. Así pues, abandonad la idea de que abrazará nunca el cadáver de un cuerpo grosero. Este Brahmín ortodoxo y limpio, en la forma de Pura Consciencia, no permite que ningún intruso entre en su cuerpo Mahakarana (supracausal); por consiguiente, ni el Kshatriya, ni el Vaishya ni el Shudra pueden entrar en su casa. Estos cuerpos grosero y sutil no pueden entrar nunca en el cuerpo Mahakarana (supracausal). Por lo tanto, estos Varnas (castas) no pueden hacer nada sin la ayuda de este Brahman, el conocimiento básico «yo soy». Todas sus acciones u obras buenas o malas prosiguen en base al soporte y fuerza de este Brahmín. Con ocasión de esto, el Brahmín sale de su morada y lleva a cabo la obra de estos tres Varnas (castas). Tan pronto como la obra está hecha, se limpia justo en frente de la puerta de su casa y sólo entonces entra en su propia morada.

 

Comprender el Conocimiento del Sí mismo (Vedo-Narayana-Atma Deva)

 

Este Brahmín es rico en conocimiento. Por eso se le llama Vedo (Conocimiento) Narayana. Conoce los tres tiempos (el comienzo, el medio y el fin) y tiene la característica de Sandhya, es decir, del punto de unión entre dos ideas. Es adorado por todas las gentes y, por lo tanto, es llamado también Señor de la Tierra (Bhudeva). Las gentes de todas las castas y credos adoran a este Dios ya sean conscientes o no de ello. El adorador puede ser hindú, muslim, cristiano, jaina, parsi o budista. Puede ser de cualquier país, como Irán, Turquía, etc. Tiene que adorar a este Dios dondequiera que esté. No puede evitarlo. Cuando este Dios está hambriento se Le ofrecen todo tipo de alimentos y bebida como oblaciones. Hay colchones con cojines como lechos dispuestos para que Él duerma en ellos. Si siente deseo de viajar, hay coches, aviones y palanquines a su disposición. Muchos árboles y plantas florecen abundantemente para proporcionar-Le fragantes guirnaldas. Todos los sirvientes y asistentes están listos para obedecer-Le con sus manos juntas. La esposa, los hijos, los palacios, etc., están para Su entretenimiento y son también Su lugar de morada. Dios mora en el corazón más interior de todos los seres y recibe los diferentes tipos de servicio que se Le rinden. A pesar de esto, nosotros consideramos como Dios al cuerpo y ofrecemos al cuerpo todos los servicios. Las gentes ignorantes han aceptado esta idea falsa y han errado totalmente el blanco. Es esta idea la que ha separado a Dios de su devoto. ¿Podemos sorprendernos de ello?

Aquellos que hacen acciones, las hacen sólo para rendir-Le culto. Este Gran Dios (Mahadeva) está saboreando constantemente la lluvia de todos los objetos de los sentidos en la forma de sonido, figura, tacto, gusto y olor, a través de los cinco instrumentos o sentidos de acción y conocimiento. Es ciertamente glorioso el devoto que comprende el secreto de este Mahadeva. Todos los actos naturales de un tal devoto están dedicados al Brahman. Las abejas, los pájaros, los insectos, e incluso las hormigas están rindiendo adoración a este Dios, pero debido a que no tienen el intelecto para comprender esto, no pueden ser culpados. ¡Cuán infortunado es el que siendo un ser humano inteligente no comprende que todas sus acciones cotidianas y ocasionales son sólo por amor de este Dios! ¡Realmente, es muy infortunado!

Este Dios es el mismo que el Rey del Conocimiento que, al tragar un bocado de alimento, lo saborea; es Él quien discrimina entre la fragancia y la hediondez, es Él quien comprende cuál sonido es agradable al oído y cuál sonido es áspero, es Él quien observa la diferencia entre una forma bella y otra feroz o fea, es Él quien comprende el tacto suave o áspero. Él está siempre presente reinando supremo en el corazón de cada ser humano. ¡Cuán enormemente errónea es la idea de que nosotros adoramos a cualquier otro Dios que Éste!

Pensad en qué Dios es adorado cuando los cristianos adoran a Cristo, los hindúes a Vishnu o a Mahesh, los parsis a su Zoroastro, o los budistas a su Buddha. ¿Acaso no están adorando meramente a los cadáveres de estos dioses? Preguntad a cualquiera de cualquier religión, «Describe a tu Dios». Ellos responderán, «Mi Dios es consciente, todo luz, sólido, omnisciente, omnipresente, omnipotente. Él activa todo, posee todo. Él es sin nacimiento y sin muerte». ¿Dirá alguien que su Dios es una piedra, una roca, barro, metal, pesado, obtuso, vacío de consciencia, débil, ciego o sordo?

Por todo esto queda claro que se trate de Cristo, de Vishnu, de Buddha o de Zoroastro, o de cualquiera que pueda ser el Dios, Su naturaleza estará llena de consciencia y que Él está lleno de las cualidades de Dios. Si alguien posee todas estas cualidades, entonces la indicación es que Él es lo Absoluto, Paramatman, Vasudeva en la forma del conocimiento que está presente en el corazón de todos. Sólo este Dios moraba en Mohammed, y el corazón de Cristo también estaba penetrado sólo por este Dios. La cualidad de Vishnu (protector) ha sido sostenida por este mismo Dios, y no por ningún otro. Un devoto de quienquiera que sea, o que adore a cualquier Dios que sea, esa adoración es la adoración de este Uno mismo interior. La obediencia que se tiene a cualquiera de los otros Dioses, es sólo para este Dios Keshava (La Verdadera Naturaleza de uno). Esta es la verdad absoluta. Las formas de todos los Dioses mencionados arriba son sólo templos de este único Dios, Atmadeva. Todos los nombres pertenecen a Sus templos. Él está presente en la región más interior de todas estas formas. Él se asienta en todas las formas de los seres y acepta la adoración de todos. Sean cuales sean las acciones hechas por el cuerpo grosero, y sean cuales sean los sueños o deseos, ideas o dudas que hayan cruzado la mente, todas acontecen debido sólo a este Dios y a fin de complacer-Le. Si reconocéis bien esto, vuestro trabajo está hecho. Todos vosotros estáis haciendo algo a través de vuestro cuerpo o de vuestra mente. Si decís, «Nosotros no queremos hacerlo», no obstante, no podéis dejar de hacerlo; hagáis lo que hagáis, el hacedor y el saboreador de vuestras obras es sólo el Dios Hari (el Sí mismo). Este hecho debe ser reconocido en cada movimiento.

Todos los actos auspiciosos e inauspiciosos devienen así dedicados al Brahman y el aspirante permanece absolutamente libre. Esto es lo que es Jñana Yajña, el sacrificio a través del conocimiento. Cuando vengáis y os vayáis, cuando habléis o traguéis un bocado, cuando deis o toméis, estéis de pie o sentados, hagáis alguna acción en casa o fuera, o en la cama saboreando el sexo, abandonad toda vergüenza y pensad en Dios.

En el párrafo de arriba se ha explicado cómo es sólo el conocimiento el que juega en cada punto. Contemplar esto significa contemplar en Dios. La consciencia del cuerpo tiene que ser convertida en consciencia del Sí mismo. El estado de liberación es sólo la convicción de que ese Atman (Sí mismo) está haciendo todo. Este es el consejo dado por Samartha Ramdas. Incluso el Santo Tukaram pedía este don de Dios, «¡Que yo no Te olvide nunca, nunca!» Igualmente, nosotros no debemos olvidar nunca al Sí mismo. Entonces, ciertamente la salvación está a nuestros pies. Como esta cuerda, en la forma de la mente, fue tejida en la dirección de la consciencia del cuerpo, ahora tiene que ser tejida en la dirección opuesta de la consciencia del Sí mismo. Entonces la cuerda se destejerá, los hilos se volarán con el viento, y ya no habrá ninguna cuerda digna de este nombre.

Cuando se atornilla un tornillo, tiene que ser girado en la dirección opuesta para sacarlo. Similarmente con respecto a la consciencia del cuerpo. Si la mente que es guiada por el intelecto se dirige hacia el Sí mismo, entonces deviene absorbida en el Sí mismo, y si la mente se dirige hacia el Dios Rama (la Consciencia), se absorbe en el Dios Rama. Entonces la mente misma deviene el Dios Rama y ya no queda nada en la forma de la mente, ni dentro ni fuera ni en ninguna parte. La mente deviene uno con la forma del Dios Rama. Un aspirante verá esto por sí mismo.

Para comprender mejor que sólo es el Puro Conocimiento el que está haciendo todo, salid de casa y mirad al mismo tiempo a la luna. ¡Con qué velocidad el Puro Conocimiento llega hasta la luna desde la ventana de vuestra mente y cómo traspasa la totalidad del cielo en una fracción de segundo! Probad esto. ¿Tiene la mente esta grandísima velocidad? La mente recibe la velocidad sólo a través de la ayuda de este conocimiento. Dondequiera que vaya la mente, la consciencia ya está ahí. ¡Qué maravilla entonces que el movimiento de la mente se adhiera a esta consciencia! Vosotros sólo tenéis que abrir los ojos, y simultáneamente el conocimiento (la consciencia) traspasa el cielo entero, el espectro de las estrellas y la luna.

En lugar de decir que traspasa, es mejor decir que ya ha traspasado la totalidad que entonces se experimenta ahora. Cuando la consciencia viaja desde el ojo a la luna y uno sabe que eso es la luna, eso es el conocimiento objetivo. En este ejemplo, la luna es el objeto y la consciencia toma su forma inmediatamente al saber que es la luna. Si hay una nube frente a la luna, la consciencia toma la forma de la nube y es vista como un objeto. Así pues, la consciencia penetra la nube y sabe que la nube es un objeto.

 

Maya y Brahman

 

Tratemos de ver ahora el consistir de la consciencia sin un objeto, es decir, el puro conocimiento sin la mezcla de ningún objeto. Ese vacío que hay entre el ojo y la luna no habíamos reparado en él, y sin embargo está ahí, morando en su propia naturaleza. Esa es la pura forma del conocimiento. Cuando un espacio vacío, no notado previamente, es hecho expresamente un objeto de atención, puede devenir el objeto del conocimiento en tanto que espacio. Lo que es conocido es Maya (la Ilusión) y lo que no puede ser visto es Brahman.

Al mirar la luna, el vacío no había entrado en nuestra atención; por consiguiente, es consciencia sin objeto. Si este espacio o vacío es separado y se hace de él un objeto de visión, entonces este puro conocimiento se transforma en un cero, debido a que si el espacio es visto separadamente, la modificación de la mente deviene sólo un vacío. Si hay alguna diferencia entre el espacio y el puro conocimiento es ésta: ver separadamente la propia naturaleza es espacio, y cuando el ver es abandonado, es puro conocimiento. Una vez que el puro conocimiento es reconocido adecuadamente de esta manera, aunque se mezcle con algún objeto, puede ser seleccionado y reconocido. Una vez que se conoce el agua pura, aunque esté mezclada con algo más, su parte puede ser reconocida en esa mezcla de agua.

El agua es un fluido que puede condensarse en hielo. Aunque el agua abandone su fluidez y asuma la densidad del hielo, todavía se reconoce como agua en forma de hielo. Tampoco es difícil reconocer la humedad del agua en el lodo. Similarmente, una vez que se conoce el puro conocimiento y cómo existe establemente en este mundo mutable, también puede reconocerse su existencia en la forma de Sat, Chit, Ananda (existencia, conocimiento, felicidad).

El agua pura está desprovista de color, de forma, de sabor u olor. Una vez que se comprende esto como es debido, aunque el agua se condense asumiendo una forma densa, o sepa picante en el chili (el fruto picante de una planta), o sepa dulce en la caña de azúcar, o devenga fragante y tome color como una rosa, o se use como pintura de agua, se reconoce inequívocamente como agua pura, si se le quita la forma, el sabor, el olor y el color.

Así pues, por el mismo método de eliminación, aunque este puro conocimiento esté condicionado, sustrayéndole el condicionamiento y dividiendo la forma en sus respectivos elementos, será reconocido absolutamente como Puro Conocimiento sólo; Puro Conocimiento que llena hasta el borde todas las formas, por todas partes. Pero si antes de alcanzar este Puro Conocimiento por el método de la eliminación, alguien acepta el método de la enumeración, y habla sobre cómo sólo Dios penetra todos los seres, todas las formas, y de que no hay nadie más que Rama, y que el mundo y el Señor del mundo son sólo uno, etc., etc., entonces su cháchara no puede ser nunca útil. En contraste con esto, si uno dice palabras tales como, «Yo soy Brahman, los sentidos hacen su trabajo, yo no soy el hacedor, no hay ningún pecado ni virtud en mi hacer», pero vacías de su sentido, en lugar de comprender el Sí mismo, sólo se engaña a sí mismo. De esta manera, estos seudodescubridores del Sí mismo pierden la alegría de este mundo y también la del otro. El Santo Kabir dijo, «Se fue como vino». Estas gentes mueren en el mismo estado de consciencia en el que nacieron. No reciben ningún otro beneficio que éste.

Estos eruditos mundanos toman la palabra como si fuera el verdadero conocimiento del Sí mismo, ¿pero acaso ha despuntado nunca la cruda verdad en un hombre ignorante? «Los sentidos hacen el trabajo de los sentidos, yo no soy los sentidos. Las cualidades de la mente están en la mente, las cualidades del cuerpo están en el cuerpo, ¿qué tengo yo que ver con ellos? Yo soy diferente de éstas». ¿Qué hay de no verdadero en estas afirmaciones? ¿Quién comprende la verdad? ¿Quién tiene la experiencia de la verdad?

Sólo el que sabe Quién es. ¿Pero de qué utilidad es ello para otro? Cada uno goza sus propios placeres y felicidad. Tukoba dice, «Cada uno por sí mismo». A un loro puede enseñársele a decir repetidamente las palabras, «El Brahman es la verdad, el mundo es sólo apariencia», pero uno no puede decir que el loro ha comprendido la verdad de lo que es el Brahman o de lo que es el mundo o aún de lo que es una apariencia de la verdad. Donde no hay ninguna comprensión, no puede haber la felicidad del conocimiento.

Dejémoslo así. No obstante, un aspirante no debe ir detrás del que es un experto con las palabras y es un hipócrita. Con un persistente estudio aplicando el método de la eliminación, primero debe llegar a saber lo que es el puro conocimiento. El conocimiento es de diferentes tipos, a saber, general, particular, objetivo, conocimiento de los sueños y de las dudas, y el conocimiento sin ningún pensamiento. Los conocimientos particular, objetivo, de los sueños y de las dudas son tipos de conocimiento que son contradictorios con el puro conocimiento. Cuando la pura consciencia (o puro conocimiento), a través de la visión, toma la forma de un objeto, uno recibe un conocimiento objetivo, o un conocimiento que puede ser particular, o del tipo del conocimiento del sueño o de la duda. Si el objeto es grosero, es conocimiento objetivo, si es sólo una idea, que es sutil, es Savikalpa, o el conocimiento de la idea. Así pues, el puro conocimiento toma la forma de un objeto, de una idea, de un pensamiento, y entonces deviene categorizado como conocimiento particular. Puesto que el conocimiento particular es artificial permanece sólo un periodo de tiempo muy breve. Forzosamente tiene que ser de una naturaleza inestable. Sin embargo, la regla es que el conocimiento particular tiene que receder al conocimiento general, al conocimiento «yo soy».

Por ejemplo, cuando caminamos, esto será con una velocidad general común, pero si aumentamos la velocidad y corremos, entonces deviene una velocidad particular. Sin embargo, ¿cuánto podemos correr? Después de algún tiempo, la carrera se detiene y pronto uno asume la velocidad natural. De la misma manera, nosotros somos de modo natural muy amorosos y felices dentro, y así, el amor por uno mismo es el tipo de amor general y común. Pero cuando el amor es por un hijo, un amigo o una casa, es un estado de amor innatural e ininvitado. Así pues, este amor que viene debe partir. El amor que viene es de un tipo particular que es transitorio y destructible. La felicidad que uno recibe de los objetos cae también en el tipo de categoría particular que se mantiene sólo durante un periodo de tiempo breve.

Una cosa pequeña suscita una experiencia de tipo «particular», pero el que la contiene no puede ser experimentado. La razón es que lo que «contiene» es grande e infinito, y en realidad nosotros somos el Brahman «omnicontinente». El tipo «particular» es Maya y el tipo general o común es el Brahman, y nosotros somos Eso. Por lo tanto, nosotros no experimentamos amor por nuestro propio Sí mismo ni saboreamos la felicidad de la dicha de nosotros mismos.

Observaremos ahora lo que se llama «conocimiento general», el cual está desprovisto de un objeto o una idea. Hay una pequeña distancia entre el objeto grosero exterior y el ojo, o la mente. Ese vacío, aunque se observa inadvertidamente, es como si no se viera y, por lo tanto, no tenemos ningún conocimiento de él. Puesto que este conocimiento intermedio es el conocimiento mismo no puede devenir el objeto de su propio conocimiento. ¿Cómo puede el azúcar saborear su propio dulzor?

De la misma manera, el conocimiento no se experimenta a sí mismo como un objeto. Este conocimiento está difundido de manera natural entre el ojo y el objeto, así como entre el intelecto y la idea o pensamiento. Uno debe darse cuenta una y otra vez de cómo este puro conocimiento general nos penetra de modo natural antes de asumir un objeto. Este «darse cuenta» o «ver» no es lo mismo que ver un objeto como: «Yo soy el veedor o yo soy el pensador de una idea». Se ve cuando uno abandona tanto el ver como el pensamiento «Yo soy el veedor».

El instrumento de ver es el ojo y el instrumento de conocer un pensamiento es el intelecto. El conocimiento sólo puede verse poniendo a un lado estos dos instrumentos. Los instrumentos de ver y de conocer se embotan en el intento de conocer el puro conocimiento por medio del ojo o el intelecto. Esto es olvidar el Puro Conocimiento (yo soy) al dejar que estos instrumentos se entrometan. Conocer el Puro Conocimiento significa realmente no conocerle, y una vez conocido, uno mismo deviene el Puro Conocimiento.

Samartha Ramdas ha dicho, «Al tratar de encontrar el Puro Conocimiento, uno deviene separado de él. Pero hay siempre unión con él sin tratar de encontrarlo». Este enigma es muy difícil. Hay hombres sabios, yoguis y gentes de renunciación que cometen un error y confunden lo visto con el veedor cuando dicen, «Paramatma es así y así, y tiene cuatro manos. Él es como la luz de un millón de soles, Él es brillante, de complexión obscura; Él es como un punto, Él es así y así, etc.» Dicen lo que les parece. ¿Pero, quién es ése por cuyo conocimiento se afirma que «éste es de esta manera y el otro es de esa otra manera»? Ése es olvidado completamente, mientras ellos hablan de las grandes cosas de la realización, Sakshatkara.

El veedor es olvidado y cualquier cosa que se ve es «yo», es decir, el Brahman. Uno no sabe qué decir sobre esto. El valiente se pone a encontrar al Brahman, pero el obstáculo, en la forma de lo visto, le sale al encuentro. Éste es el estado de la mayoría de los buscadores.

En una multitud durante una peregrinación, me perdí a mí mismo y no podía encontrarme ni siquiera cuando trataba de buscar dentro. Entonces fui a la comisaría y les dije que me había perdido. En ese momento vino un comisario y me abofeteó fuertemente hasta que me puse rojo y me preguntó, «¿Quién es este tipo?» Sólo entonces devine consciente de mí mismo y me puse muy contento porque me había encontrado. Ésta es la verdadera situación del que él mismo es el Brahman, y, sin embargo, está buscando al Brahman. ¿Dónde y cómo puede encontrar-Le? La situación exacta es ésta: El que conoce a todos pero que no es conocido por nadie. Así pues, el que trata de conocer-Le no sabe que su naturaleza es pura consciencia y va de acá para allá en los bosques y en la jungla. ¡Cuán sorprendente es esto! El que es conocido después de la consciencia (capacidad de conocer) ha sido trascendido; así pues, ¿cómo puede ser conocido Él? En lugar de tener el deseo de conocer, y a no ser que uno devenga estable dentro de sí mismo, uno no puede tener el conocimiento del Brahman.

Un tipo tonto quería saber lo que es el sueño profundo. Siempre que comenzaba a dormitar, inmediatamente recordaba, «¡Ah, ahora agarraré al sueño profundo!» Con ese pensamiento palmeaba sus manos y repentinamente se despertaba completamente. Al hacer esto repetidamente, el pobre hombre devino completamente cansado y abandonó sus esfuerzos de intentar agarrar al sueño profundo. Intentar agarrar al Brahman es la misma cosa. Cuando uno abandona el intentar conocer-Le, uno deviene la verdadera naturaleza del Brahman mismo.

Cuando los cuerpos grosero y sutil son negados, se destruyen los instrumentos de la mente y el intelecto. El aspirante va entonces al estado del cuerpo causal (Karana), que es el estado de olvido. Esto mismo es la ignorancia del ser humano. Para erradicar esta ignorancia, es necesario adquirir el conocimiento del Brahman. Por lo tanto, el aspirante trata de obtener el conocimiento del Brahman con la ayuda del intelecto sutil y esa parte de la consciencia que es puro conocimiento. El Santo Sankaracharya ha dicho que un hombre tal es un gran tonto.

De esta manera, si uno trata de conocer al Brahman con el intelecto sutil, la amplitud de su cuerpo sutil seguirá creciendo. Cuando se destruye el cuerpo sutil y uno llega al cuerpo causal, la persona que trata de conocer al Brahman sólo con el intelecto sutil, no se estabiliza en el cuerpo causal. En lugar de ello, retrocede estrepitosamente del cuerpo causal al cuerpo sutil y está una vez más bajo el dominio de los sueños, las ideas y las dudas.

Si puede decirse que el puro conocimiento puede ser obtenido incluso si está mancillado por la mente y el intelecto, en ese caso la Brahmaneidad (pureza) debe permanecer impoluta, aunque el aspirante coma en la compañía de un zapatero sentado junto a él. Si un aspirante sueña, empleando el uso de palabras o de la mente, no llegará nunca a donde ni el lenguaje ni la mente pueden entrar; en lugar de ello, irá al plano de más abajo. El aspirante no puede permanecer como un aspirante, sino que tiene que devenir una persona realizada (Siddha). Para este propósito uno tiene que cruzar las etapas de todos los cuatro cuerpos. Por el estudio constante, uno tiene que entrar en esta plataforma de los cuatro cuerpos, limpiarlos y purificarlos, y sólo entonces puede ser invocada la «Verdad del Sí mismo» (Satya Narayana) y devenir establecido en Él. Una vez hecho esto, será cierto que el aspirante devendrá un Siddha.

Hasta este punto, se ha enunciado la exposición concerniente a los cuatro cuerpos y el resumen de su estudio. Así pues, los aspirantes también deben haberlo comprendido. Aunque se construya un banquillo de madera con cuatro patas, hecho en la forma de los cuatro cuerpos, todavía es muy burdo. Para hacerlo brillar como se debe, se ha de hacer con más esfuerzo. Es necesario pulirlo para hacer que brille emitiendo su propia luz. El procedimiento de hacer algo es completamente diferente del procedimiento de pulirlo y limpiarlo, haciéndolo absolutamente suave y atractivo. Y hasta entonces, a no ser que esté ya manufacturado en esa condición acabada, no se considerará acabado ni adecuado para un buen precio.

Por lo tanto, antes de devenir un Siddha, tenemos que ser aspirantes por algún tiempo, puliendo persistentemente el puro conocimiento en el cuerpo Mahakarana (supracausal). El puro conocimiento debe hacerse completamente limpio.

Sabemos que el puro conocimiento en la forma de Paramatman (el Supremo Sí mismo) penetra todas las formas. Después de conocer el Sí mismo intelectualmente, una manera de estudiar y embeber lo expuesto es tratar de hacer dichosos a todos. Con este recurso, el Sí mismo ha penetrado todo. La totalidad del mundo es sólo conocimiento. Puesto que el Sí mismo es todo, al hacer dichosos a todos, el Sí mismo es complacido. Así pues, la tesis de los Vedas será verificada, y experimentada, y el conocimiento del Sí mismo devendrá firmemente establecido. El tipo de adoración Saguna del Paramatman es la adoración de lo manifiesto. Brahmananda (la felicidad de ser) se manifiesta en muchas formas, a saber, como un insecto, una hormiga, un perro, un cerdo, etc. Sólo ese Sí mismo penetra todo.

El Paramatman (el Supremo Sí mismo), que es sin forma, sin atributos, no manifiesto, etc., se manifiesta con cualidades en la forma del Universo. Él está presente en todo lo que es inmóvil, pero se experimenta claramente en los seres móviles. Por lo tanto, en vez de adorar los objetos groseros sin vida tales como piedras, metales, ídolos, etc., es mejor adorar al Dios que camina, se mueve y habla, donde se experimenta claramente la cualidad del conocimiento. Éste es Saguna o manifiesto. ¿Dónde están las cualidades de un ídolo de piedra? De las tres cualidades, a saber, sattva, rajas y tamas, ¿cuál de estas cualidades se encuentra en los ídolos hechos de piedra o metal?

Pero hay una o más cualidades en aquellos que se mueven. Por lo tanto, todos los seres son formas de Dios.

Si uno le pide sinceramente a los santos o a un hombre bueno que está lleno del guna sattva (conocimiento), él deviene complacido y nos concede nuestros deseos. Pero si censuramos su guna tamas, nos dará una bofetada y una negativa. Por lo tanto, «Adorad al Dios que camina y que habla. Una piedra no será de ninguna utilidad». El Santo Kabir nos dio este consejo con palabras claras. Nos aconsejó a todos adorar sólo a un Dios que camina y que habla.