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ORACIÓN
1. ¿Puede haber la
sensación de «yo», sin eso que
existe, siempre?
Libre de pensamientos, existe,
este ser interno, el
Corazón.
¿Cómo conocer entonces eso que
es más allá de la
mente?
Conocerlo es morar, firmemente,
en el Corazón.
2. El pensamiento «yo» es
el primero en morir para aquellos
que se han refugiado del miedo de la muerte,
a los pies del conquistador de la muerte.
En adelante son, naturalmente
inmortales.
¿Pueden ser asaltados alguna vez
de nuevo por el miedo de
la muerte?
CUARENTA VERSOS SOBRE LA REALIDAD
1. Puesto que nosotros
vemos el variopinto mundo,
una sola fuente, con poderes
ilimitados, ha de ser
aceptada.
El veedor, lo visto, la pantalla sobre la que es
proyectado, la luz,
son todos sólo Él, el Uno.
2. Todas las religiones
comienzan con la existencia del
individuo, el mundo y Dios.
Mientras dure el ego éstos tres
permanecerán
separados.
Morar, sin ego, en el Sí mismo, es lo mejor.
3. ¿De qué utilidad son
las disputas tales como
«el mundo es real», «no, es un
espejismo»,
«es energía consciente»,
«no, es materia», «es felicidad», «no, es sufrimiento»?
Morar en el exaltado estado donde ni el
ego ni el mundo existen, es
aceptable
para todos.
4. Mientras uno piensa que
tiene una forma, el mundo
y Dios también tienen formas.
Cuando uno es el Sí mismo sin
forma, ¿quién hay para
ver?
Ello mismo es el Ojo, completo,
sin límites.
5. El cuerpo está constituido de cinco envolturas.
El cuerpo y el mundo co-existen.
¿Cómo puede alguien ver el
mundo, a menos que tenga
un cuerpo?
6. El mundo es en la forma
de los cinco sentidos, como
el sonido.
Estos sentidos son conocidos a través de los cinco
órganos de los sentidos.
Sólo la mente percibe el mundo a través de estos
órganos de los sentidos.
Por consiguiente, el mundo es sólo la mente.
7. Aunque tanto la mente
como el mundo surgen
y se sumergen juntos, es la
mente la que
ilumina al mundo.
La fuente de la que el mundo y la mente
surgen y en la que se sumergen, es la
Realidad, que no surge ni se sumerge.
8. La adoración de lo
Supremo, bajo cualquier nombre y bajo
cualquier forma,
es una ayuda para la visión de
Ello.
Sin embargo, la verdadera visión
es sumergirse y morar en
la Realidad.
9. Cuando el individuo,
para quien la dualidad y la trinidad
existen,
es rastreado, éstas se sueltan y caen.
Entonces todo movimiento mental cesa para siempre.
10. ¿Puede haber
conocimiento sin ignorancia?
¿Puede la ignorancia existir sin
el conocimiento?
Buscar la fuente del individuo a
quien
pertenecen,
y morar ahí, es verdadero
conocimiento.
11. ¿Puede el conocimiento
de todo, sin el conocimiento
del Sí mismo, ser verdadero
conocimiento?
El conocimiento del Sí mismo, que es el soporte del
conocedor y lo conocido,
destruye la pareja de conocimiento e ignorancia.
12. Ni el sueño profundo ni
la cognición de los objetos es
conocimiento.
En el verdadero estado, que es
diferente de ambos,
no hay ningún conocimiento de
objetos;
sólo brilla la consciencia.
Por tanto, no es un vacío.
13. La consciencia,
el Sí mismo, es Real.
La multitud de las formas no
pueden existir aparte de él.
¿Pueden los diferentes
ornamentos existir por sí mismos?
¿Acaso son aparte del oro?
14. Sin el «yo» las personas
segunda y tercera
no pueden existir.
Cuando el «yo» se sumerge a través de la indagación sobre
su fuente,
las personas segunda y tercera también desaparecen.
Nuestro propio estado natural, brilla.
15. En su tiempo, tanto el
pasado como el futuro son sólo el
presente.
¿No es como para reírse el que se discuta
acerca del pasado y el futuro, sin darse cuenta del presente?
¿Puede uno contar sin el número uno?
16. ¿Puede haber espacio,
puede haber tiempo, excepto para
mí?
El espacio y el tiempo me atan,
sólo si yo soy el cuerpo.
Yo no estoy en ninguna parte, yo
soy sin tiempo.
Yo existo por todas partes y
siempre.
17. Tanto el sabio
como el ignorante consideran al cuerpo como
«yo».
El ignorante limita el «yo» al cuerpo.
Para el sabio, el Sí mismo brilla en el corazón,
sin límites, incluyendo el cuerpo y el mundo.
18. Para el ignorante y para
el sabio, el mundo existe.
El ignorante considera que sólo
el mundo es real.
Para el sabio, la fuente sin
forma de lo
visto, es real, completa.
19. La controversia sobre si
el destino es más fuerte que
el libre albedrío o viceversa,
es sólo para aquellos que no
conocen su propia fuente.
Aquellos que conocen al
individuo a quien
pertenecen (el destino y el
libre albedrío),
permanecen intocados por ellos.
20. Ver a Dios como aparte
del veedor, es sólo una
imagen mental,
puesto que Dios no está separado del veedor.
Morar en el equilibrio del Sí mismo
es verdadera visión de Dios.
21. Las escrituras
declaran «ve al Sí mismo», «ve a Dios».
No es fácil comprender estas
ideas.
Puesto que el Sí mismo es Uno no
puede ser visto.
¿Cómo puede uno ver a Dios? Sólo
deviniendo
alimento para Él.
22. Dios ilumina la mente y
brilla dentro de ella,
invisible.
¿Cómo entonces puede uno conocer a Dios a través de la mente?
Sólo volver la mente hacia adentro y fijarla en Él,
es tener Su visión.
23. El cuerpo no dice «yo».
No hay nadie que diga «yo» en el
sueño profundo.
Cuando el «yo» surge, todo
surge.
Encuentra con agudo intelecto,
¿de dónde viene este «yo»?
24. El cuerpo es insenciente,
el Sí mismo no surge.
Dentro del límite del cuerpo un
«yo» surge,
entre el cuerpo y el Sí mismo.
Es llamado
«ego», «nudo de materia y
espíritu», «esclavitud»,
«cuerpo sutil», y «mente».
25. Nacido de formas,
enraizado en formas,
alimentándose de formas, siempre
cambiando sus formas,
él mismo carente de forma, este
fantasma del ego
llega hasta sus raíces con la
indagación.
26. Con la emergencia del
ego, todo emerge;
con su submersión, todo se
sumerge.
Por consiguiente, el ego es
todo.
Rastrear es la vía a la victoria
sobre todas las cosas.
27. El «yo» no surge en el
estado real.
La búsqueda de la fuente del
«yo» lo disuelve.
¿De qué otro modo puede uno
alcanzar el supremo estado del
propio Sí mismo de uno?
28. Descubrid la fuente real
del ego,
explorando dentro, con intelecto
agudo,
regulando el soplo, el habla y
la mente.
Lo mismo que uno haría para
recuperar una cosa que ha
caído en un pozo profundo.
29. Sólo indagar,
silente y profundamente, sobre la fuente
de la mente, el «yo»,
es auto-indagación.
Ideas como «yo soy eso» o «yo no soy esto», son sólo ayudas.
30. El ego cae, abatido,
cuando uno indaga
«¿Quién soy yo?» y entra en el
Corazón.
Entonces otro, «yo—yo», late
incesantemente, por sí mismo.
No es el ego sino el Sí mismo
mismo, el todo.
31. ¿Quién puede comprender
el estado del
que ha disuelto su ego y
está morando siempre en el Sí
mismo?
Para él, sólo el Sí mismo es.
Para él, ¿qué queda por hacer?
32. Las escrituras afirman
«Eso eres tú»,
sin indagar y obtener
el Sí mismo que brilla siempre,
y permanecer como Eso.
Discutir una y otra vez,
interminablemente, se debe sólo a la
debilidad de la mente.
33. Afirmaciones como
«yo no me conozco a mí mismo» o «yo
me conozco a mí mismo», son motivos de risa.
¿Acaso hay dos sí mismos, el veedor y lo visto?
La experiencia de todos es que el Sí mismo es Uno.
34. En lugar de morar
firmemente en el propio Corazón de uno,
nuestro verdadero estado,
disputar sobre «real o irreal», «con forma o
sin forma» —«muchos o uno»,
es estar cegados por la ilusión.
35. Sólo la permanencia en
Sí mismo es un milagro.
Los otros milagros son como
sueños que duran hasta
el despertar.
¿Pueden aquellos que están firmemente arraigados en lo Real,
recaer en la ilusión?
36. Mientras nosotros
tenemos la idea de que el cuerpo es el
Sí mismo,
el pensamiento de que uno es el
Sí mismo es útil para ser
Eso.
Pero cuando uno es Eso, es tan
fútil como un hombre que
repite «Yo soy un hombre», «Yo soy un hombre».
37. Las teorías
tales como la dualidad en la sadhana y
el advaita sobre la realización, no son verdaderas.
El décimo hombre estuvo presente no sólo cuando se le
encontró, sino también durante la búsqueda con
amorosa preocupación.
38. Si uno siente que uno es
el hacedor, uno debe cosechar los
frutos de su acción.
Si uno indaga «¿quién es el hacedor?», y entra en el
Corazón, la idea del hacedor
terminará y
el triple karma es destruido. En verdad, esto es
liberación.
39. Los pensamientos de
liberación sólo están mientras uno
piensa que está en esclavitud.
El Uno obtiene el «yo» eternamente liberado por la
indagación «¿para quién es la esclavitud?»
En adelante, ¿cómo pueden surgir pensamientos de
esclavitud y liberación?
40. Algunos eruditos dicen
que después de la liberación la forma
permanece.
Otros dicen que las formas no
perduran.
Sin embargo, otros dicen que a
veces las formas permanecen
y otras veces se pierden.
Sólo la pérdida del ego, que
examina estos tres conceptos,
es la verdadera Liberación.
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