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Dedicado a Bhagavan Sri Ramana Maharshi

 

SAT-DARSHANAM

 

CUARENTA VERSOS SOBRE LA REALIDAD

 

ORACIÓN

 

1.       ¿Puede haber la sensación de «yo», sin eso que

existe, siempre?

Libre de pensamientos, existe, este ser interno, el

Corazón.

¿Cómo conocer entonces eso que es más allá de la

mente?

Conocerlo es morar, firmemente, en el Corazón.

 

2.       El pensamiento «yo» es el primero en morir para aquellos

que se han refugiado del miedo de la muerte,

a los pies del conquistador de la muerte.

En adelante son, naturalmente inmortales.

¿Pueden ser asaltados alguna vez de nuevo por el miedo de

la muerte?


 

 

 

CUARENTA VERSOS SOBRE LA REALIDAD

 

1.       Puesto que nosotros vemos el variopinto mundo,

una sola fuente, con poderes ilimitados, ha de ser

aceptada.

El veedor, lo visto, la pantalla sobre la que es

proyectado, la luz,

son todos sólo Él, el Uno.

 

2.       Todas las religiones comienzan con la existencia del

individuo, el mundo y Dios.

Mientras dure el ego éstos tres permanecerán

separados.

Morar, sin ego, en el Sí mismo, es lo mejor.

 

3.       ¿De qué utilidad son las disputas tales como

«el mundo es real», «no, es un espejismo»,

«es energía consciente»,

«no, es materia», «es felicidad», «no, es sufrimiento»?

Morar en el exaltado estado donde ni el

ego ni el mundo existen, es aceptable

para todos.

 

4.       Mientras uno piensa que tiene una forma, el mundo

y Dios también tienen formas.

Cuando uno es el Sí mismo sin forma, ¿quién hay para

ver?

Ello mismo es el Ojo, completo, sin límites.


 

 5.       El cuerpo está constituido de cinco envolturas.

El cuerpo y el mundo co-existen.

¿Cómo puede alguien ver el mundo, a menos que tenga

un cuerpo?

 

6.       El mundo es en la forma de los cinco sentidos, como

el sonido.

Estos sentidos son conocidos a través de los cinco

órganos de los sentidos.

Sólo la mente percibe el mundo a través de estos

órganos de los sentidos.

Por consiguiente, el mundo es sólo la mente.

 

7.       Aunque tanto la mente como el mundo surgen

y se sumergen juntos, es la mente la que

ilumina al mundo.

La fuente de la que el mundo y la mente

surgen y en la que se sumergen, es la

Realidad, que no surge ni se sumerge.

 

8.       La adoración de lo Supremo, bajo cualquier nombre y bajo

cualquier forma,

es una ayuda para la visión de Ello.

Sin embargo, la verdadera visión es sumergirse y morar en

la Realidad.

 

9.       Cuando el individuo, para quien la dualidad y la trinidad

existen,

es rastreado, éstas se sueltan y caen.

Entonces todo movimiento mental cesa para siempre.

 

10.     ¿Puede haber conocimiento sin ignorancia?

¿Puede la ignorancia existir sin el conocimiento?

Buscar la fuente del individuo a quien

pertenecen,

y morar ahí, es verdadero conocimiento.

 

11.     ¿Puede el conocimiento de todo, sin el conocimiento

del Sí mismo, ser verdadero conocimiento?

El conocimiento del Sí mismo, que es el soporte del

conocedor y lo conocido,

destruye la pareja de conocimiento e ignorancia.

 

12.     Ni el sueño profundo ni la cognición de los objetos es

conocimiento.

En el verdadero estado, que es diferente de ambos,

no hay ningún conocimiento de objetos;

sólo brilla la consciencia.

Por tanto, no es un vacío.


13.     La consciencia, el Sí mismo, es Real.

La multitud de las formas no pueden existir aparte de él.

¿Pueden los diferentes ornamentos existir por sí mismos?

¿Acaso son aparte del oro?

 

14.     Sin el «yo» las personas segunda y tercera

no pueden existir.

Cuando el «yo» se sumerge a través de la indagación sobre

su fuente,

las personas segunda y tercera también desaparecen.

Nuestro propio estado natural, brilla.

 

15.     En su tiempo, tanto el pasado como el futuro son sólo el

presente.

¿No es como para reírse el que se discuta

acerca del pasado y el futuro, sin darse cuenta del presente?

¿Puede uno contar sin el número uno?

 

16.     ¿Puede haber espacio, puede haber tiempo, excepto para

mí?

El espacio y el tiempo me atan, sólo si yo soy el cuerpo.

Yo no estoy en ninguna parte, yo soy sin tiempo.

Yo existo por todas partes y siempre.


17.     Tanto el sabio como el ignorante consideran al cuerpo como

«yo».

El ignorante limita el «yo» al cuerpo.

Para el sabio, el Sí mismo brilla en el corazón,

sin límites, incluyendo el cuerpo y el mundo.

 

18.     Para el ignorante y para el sabio, el mundo existe.

El ignorante considera que sólo el mundo es real.

Para el sabio, la fuente sin forma de lo

visto, es real, completa.

 

19.     La controversia sobre si el destino es más fuerte que

el libre albedrío o viceversa,

es sólo para aquellos que no conocen su propia fuente.

Aquellos que conocen al individuo a quien

pertenecen (el destino y el libre albedrío),

permanecen intocados por ellos.

 

20.     Ver a Dios como aparte del veedor, es sólo una

imagen mental,

puesto que Dios no está separado del veedor.

Morar en el equilibrio del Sí mismo

es verdadera visión de Dios.


21.     Las escrituras declaran «ve al Sí mismo», «ve a Dios».

No es fácil comprender estas ideas.

Puesto que el Sí mismo es Uno no puede ser visto.

¿Cómo puede uno ver a Dios? Sólo deviniendo

alimento para Él.

 

22.     Dios ilumina la mente y brilla dentro de ella,

invisible.

¿Cómo entonces puede uno conocer a Dios a través de la mente?

Sólo volver la mente hacia adentro y fijarla en Él,

es tener Su visión.

 

23.     El cuerpo no dice «yo».

No hay nadie que diga «yo» en el sueño profundo.

Cuando el «yo» surge, todo surge.

Encuentra con agudo intelecto, ¿de dónde viene este «yo»?

 

24.     El cuerpo es insenciente, el Sí mismo no surge.

Dentro del límite del cuerpo un «yo» surge,

entre el cuerpo y el Sí mismo. Es llamado

«ego», «nudo de materia y espíritu», «esclavitud»,

«cuerpo sutil», y «mente».


25.     Nacido de formas, enraizado en formas,

alimentándose de formas, siempre cambiando sus formas,

él mismo carente de forma, este fantasma del ego

llega hasta sus raíces con la indagación.

 

26.     Con la emergencia del ego, todo emerge;

con su submersión, todo se sumerge.

Por consiguiente, el ego es todo.

Rastrear es la vía a la victoria sobre todas las cosas.

 

27.     El «yo» no surge en el estado real.

La búsqueda de la fuente del «yo» lo disuelve.

¿De qué otro modo puede uno alcanzar el supremo estado del

propio Sí mismo de uno?

 

28.     Descubrid la fuente real del ego,

explorando dentro, con intelecto agudo,

regulando el soplo, el habla y la mente.

Lo mismo que uno haría para recuperar una cosa que ha

caído en un pozo profundo.


29.     Sólo indagar, silente y profundamente, sobre la fuente

de la mente, el «yo»,

es auto-indagación.

Ideas como «yo soy eso» o «yo no soy esto», son sólo ayudas.

 

30.     El ego cae, abatido, cuando uno indaga

«¿Quién soy yo?» y entra en el Corazón.

Entonces otro, «yo—yo», late incesantemente, por sí mismo.

No es el ego sino el Sí mismo mismo, el todo.

 

31.     ¿Quién puede comprender el estado del

que ha disuelto su ego y

está morando siempre en el Sí mismo?

Para él, sólo el Sí mismo es.

Para él, ¿qué queda por hacer?

 

32.     Las escrituras afirman «Eso eres tú»,

sin indagar y obtener

el Sí mismo que brilla siempre, y permanecer como Eso.

Discutir una y otra vez, interminablemente, se debe sólo a la

debilidad de la mente.


33.     Afirmaciones como «yo no me conozco a mí mismo» o «yo

me conozco a mí mismo», son motivos de risa.

¿Acaso hay dos sí mismos, el veedor y lo visto?

La experiencia de todos es que el Sí mismo es Uno.

 

34.     En lugar de morar firmemente en el propio Corazón de uno,

nuestro verdadero estado,

disputar sobre «real o irreal», «con forma o

sin forma» —«muchos o uno»,

es estar cegados por la ilusión.

 

35.     Sólo la permanencia en Sí mismo es un milagro.

Los otros milagros son como sueños que duran hasta

el despertar.

¿Pueden aquellos que están firmemente arraigados en lo Real,

recaer en la ilusión?

 

36.     Mientras nosotros tenemos la idea de que el cuerpo es el

Sí mismo,

el pensamiento de que uno es el Sí mismo es útil para ser

Eso.

Pero cuando uno es Eso, es tan fútil como un hombre que

repite «Yo soy un hombre», «Yo soy un hombre».


 37.     Las teorías tales como la dualidad en la sadhana y

el advaita sobre la realización, no son verdaderas.

El décimo hombre estuvo presente no sólo cuando se le

encontró, sino también durante la búsqueda con

amorosa preocupación.

 

38.     Si uno siente que uno es el hacedor, uno debe cosechar los

frutos de su acción.

Si uno indaga «¿quién es el hacedor?», y entra en el

Corazón, la idea del hacedor terminará y

el triple karma es destruido. En verdad, esto es liberación.

 

39.     Los pensamientos de liberación sólo están mientras uno

piensa que está en esclavitud.

El Uno obtiene el «yo» eternamente liberado por la

indagación «¿para quién es la esclavitud?»

En adelante, ¿cómo pueden surgir pensamientos de

esclavitud y liberación?

 

40.     Algunos eruditos dicen que después de la liberación la forma

permanece.

Otros dicen que las formas no perduran.

Sin embargo, otros dicen que a veces las formas permanecen

y otras veces se pierden.

Sólo la pérdida del ego, que examina estos tres conceptos,

es la verdadera Liberación.
 

 

Última actualización: miércoles, 10 de septiembre de 2008
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