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5 de junio de 1935
48. Un joven brahmín, de 25
años de edad, vino a visitar al Maestro. Al ver a éste, se puso histérico y
gritó: «Sivoham, aham Brahma asmi», «Tú eres Dios», «Tú eres Para
Brahman», «Tú eres mi padre», «Padre, sálvame», y así sucesivamente.
Al menguar su histeria, se golpeó el pecho violentamente, alternamente con ambas
manos, gritando: —«Sivoham, Sivoham». Después, nuevamente, gritó
histéricamente rechinando los dientes: «Machacaré al materialismo», como si lo
estuviera aplastando con sus dientes. Después pidió: —«O me das poder, o me das
poder —o —o —o —yo me…» Y empezó a hacer ademanes como si fuera a estrangularse.
Cuando los demás lo apartaron
suavemente, cayó postrado ante Sri Bhagaván, diciendo: «Me refugiaré a los pies
de mi Padre. ¡Padre! Tú eres Parthasarathi, yo soy Arjuna. Nosotros machacaremos
al materialismo», y así sucesivamente. Finalmente lo alejaron de la presencia
del Maharshi. Se lavó, ingirió un ligero refrigerio, y durante unas horas se
sentó tranquilamente en la sala. Se abstuvo de la comida del mediodía. Por la
tarde, tuvo otro ataque y gritó: «Si Krishna viene aquí ahora, le cortaré la
cabeza. Me aconsejó que abandonara mi trabajo, pero no protege a mi madre. O
déjenle que me corte la cabeza», y así sucesivamente.
Tras unas horas de descanso,
Sri Bhagaván le pidió al señor K. L. Sarma que leyera en voz alta un párrafo de
su comentario sobre Anubandha (Apéndice de los 40 versos). Su parte
esencial consiste en que las gentes, incapaces de ayudarse a sí mismos, piden
poderes divinos para utilizarlos en el bienestar humano. Esto es similar a la
historia de un cojo que alardeaba diciendo que vencería al enemigo con sólo que
lo ayudaran a tenerse sobre sus piernas. La intención es buena, pero no hay
ningún sentido de la proporción. Al oír eso, el joven saltó repentinamente sobre
sus pies, saludando a Sri Bhagaván: «¡Padre, Padre!, yo estaba equivocado.
Perdóneme. Enséñeme. Acataré lo que usted diga», y así sucesivamente. Luego,
nuevamente, al anochecer, se postró, diciendo: —Me abandono.
9 de junio de 1935
49. Un hombre de Cocanada preguntó: —Mi mente permanece
clara durante dos o tres días, y se obnubila durante los dos o tres días
siguientes; y de esa manera se va alternando. ¿A qué se debe?
M.:
Es completamente natural; es el juego alterno de la luz (satva), la
actividad (rajas) y la oscuridad (tamas). No se queje de tamas,
pero cuando entre en juego satva, aférrese a él firmemente y
aprovéchelo lo más que pueda.
D.:
¿Qué es el Corazón?
M.:
Es la sede (si puede decirse así) del Sí mismo.
D.:
¿Es el corazón físico?
M.:
No. Es la sede —o el lugar— de donde surge el «yo»—«yo».
D.:
¿Qué ocurre con el jiva después de la muerte?
M.:
La pregunta no es adecuada para un jiva que vive ahora. Un jiva
desincorporado puede preguntármelo, si lo juzga conveniente. Entretanto, deje
que el jiva incorporado resuelva su problema presente y encuentre quién
es. Entonces habrá un final para esas dudas.
D.:
¿Qué es dhyana?
M.:
La palabra dhyana significa habitualmente meditación sobre algún objeto,
mientras que nididhyasana se usa para la indagación en el Sí mismo. Las
tríadas persisten hasta que se realiza al Sí mismo. Dhyana y
nididhyasana son lo mismo en lo que atañe al aspirante, porque implican la
trinidad y son sinónimos de bhakti.
D.:
¿Cómo debe practicarse dhyana?
M.:
Dhyana sirve para concentrar a la mente. La idea predominante excluye a
todas las demás. Dhyana varía según el individuo. Puede ser sobre un
aspecto de Dios, sobre un mantra, o sobre el Sí mismo, etc.
15 de junio de 1935
50. Un joven, el señor
Knowles, vino para el darsán. Había leído dos libros de Paul
Brunton. Preguntó: —Los budistas dicen que el «yo» es irreal mientras que Paul
Brunton, en su obra La India Secreta, nos dice que sobrepasemos el
pensamiento «yo» y que alcancemos el estado de «yo». ¿Cuál de ambos es
verdadero?
M.:
Se supone que hay dos «yo»; uno es más bajo e irreal, y todos somos conscientes
de él; y el otro, el más alto y real, que ha de ser realizado.
Usted no es consciente de
usted mismo mientras duerme, usted es consciente en la vigilia; en la vigilia,
usted dice que estuvo dormido; usted no lo sabía en su estado de sueño profundo.
Así pues, la idea de la diversidad ha surgido junto con la consciencia del
cuerpo; esta consciencia del cuerpo surgió en algún momento particular; tiene un
origen y un final. Lo que origina debe ser algo. ¿Qué es ese algo? Es la
consciencia «yo». ¿Quién soy yo? ¿Desde dónde soy yo? Al encontrar la fuente,
usted realiza el estado de la Consciencia Absoluta.
D.:
¿Quién es este «yo»? Aparentemente, es solo un continuum de impresión
sensorial. La idea budista parece ser esa también.
M.:
El mundo no es externo. Las impresiones no pueden tener un origen exterior,
porque el mundo sólo puede ser conocido por la consciencia. El mundo no dice que
él existe. El mundo es su impresión. Aún así, esta impresión no tiene consistir
y no es irrompible. En el sueño profundo el mundo no es conocido; de modo que no
existe para el hombre que está durmiendo. Por tanto, el mundo es la consecuencia
del ego. Encuentre el ego. El encuentro de su fuente es la meta final.
D.:
Creo que no debemos infligir sufrimiento a las otras vidas. ¿Debemos entonces
soportar la picadura del mosquito y someternos también a él?
M.:
A usted no le gusta sufrir. ¿Cómo puede infligir sufrimiento a otros? Puesto que
las picaduras de los mosquitos le hacen sufrir, manténgalos alejados.
D.:
¿Está bien que matemos otras vidas, por ejemplo, mosquitos, chinches, etc.?
M.:
Todo el mundo es un suicida. El estado natural, eterno, y feliz ha sido ocultado
por esta vida de ignorancia. Así pues, la vida presente se debe a la matanza del
Ser eterno y prístino. ¿No es un caso de suicidio? Por consiguiente, todo el
mundo es un suicida. ¿Por qué preocuparse por crímenes y matanzas?
Durante una conversación
posterior, el visitante dijo: —¡El mundo envía impresiones y yo me despierto!
M.:
¿Puede existir el mundo sin alguien para percibirlo? ¿Quién es antes? ¿La
consciencia del Ser o la consciencia que surge? La consciencia del Ser está
siempre aquí, eterna y pura. La consciencia que surge, emerge y desaparece es
transitoria.
D.:
¿No existe el mundo para los demás cuando yo estoy dormido?
M.:
Ese mundo también se burla de usted, por conocerlo sin conocerse a usted mismo.
El mundo es el resultado de su mente. Conozca a su mente. Entonces vea el mundo.
Comprenderá que no es diferente del Sí mismo.
D.:
¿No es el Maharshi consciente de sí mismo y de su entorno, tan claramente como
yo lo soy?
M.:
¿Para quién es la duda? Las dudas no son para los realizados. Son sólo para los
ignorantes.
16 de junio de 1935
51. Un pandit andhra
—un caballero anciano— tenía algunas dudas sobre la exposición del Advaita
efectuada por Kavyakantha. Había encontrado en los libros que el Brahman está
libre de sajatiya, vijatiya y svagata bheda. Tales
condiciones se satisfacen en vivarta vada, pero no en parinama vada.
En esta última, debe haber necesariamente svagata bheda. El
Maestro le indicó que Dakshinamurti no enseñó nada de esa índole. No dijo que el
Brahman se relacione o no se relacione con Sakti. Todo lo que era,
era sólo Silencio; y se aclararon las dudas de los sishyas (discípulos).
La significación de esto es que no hay nada que haya de ser aprendido, discutido
y concluido. Todo el mundo sabe «yo soy». Hay la confusión de que el «yo» es el
cuerpo. Pero el «yo» surge de lo Absoluto y hace surgir a la buddhi (el
intelecto). En la buddhi, el «yo» parece como del tamaño y la
figura del cuerpo; na medhaya significa que el Brahman no puede ser
aprehendido por la buddhi. Brahman —aham («yo—yo») —buddhi
(intelecto).
¿Cómo puede esa buddhi,
cruzando sobre aham, descubrir al Brahman? Eso es imposible. Así
pues, abandone la falsa concepción de que el «yo» es el cuerpo. Descubra a quién
aparecen los pensamientos. Si la «yoidad» presente se desvanece, el
descubrimiento está completo. Lo que queda es el puro Sí mismo. Compare el sueño
profundo y la vigilia. La diversidad y el cuerpo se encuentran sólo en esta
última. En el primero, el Sí mismo permanece sin la percepción del cuerpo o del
mundo. Ahí reina la felicidad.
El Sruti vakya, «aham
Brahmasmi», se relaciona con el estado, no con el modo de la mente.
Uno no puede devenir el Brahman por la continua repetición del mantra.
Eso significa que el Brahman no está en otra parte. El Brahman es su propio
Sí mismo. Encuentre a ese Sí mismo y encontrará al Brahman. No intente llegar a
Brahman como si estuviera en algún lugar remoto.
El pandit observó que
los pensamientos son tan persistentes que no se puede llegar al aham.
El Maestro dijo: —El
Brahma akara vritti ayuda a apartar la mente de los otros pensamientos. Es
necesaria alguna práctica como ésa, o bien debe hacerse la asociación con
sadhus. El sadhu ya ha vencido a la mente y permanece en la
Paz. Su proximidad ayuda a suscitar esa condición en otros. De lo contrario, no
tiene sentido buscar la compañía de un sadhu.
Deho aham
(yo soy el cuerpo) es
limitación, y es la raíz de todas las acciones y deseos mezquinos y egoístas.
Brahma aham
(yo soy el Brahman) es ir más
allá de la limitación, y significa simpatía, caridad, amor, etc., que son
divinos y virtuosos.
D.:
¿Cómo encaja un grihasta (un hogareño) en el esquema de moksha (la
liberación)?
M.:
¿Por qué piensa que usted es un grihasta? Si usted se toma por un
sanyasi, le obsesionará un pensamiento similar (que usted es un sanyasi).
Ya sea que usted siga en la casa, o que renuncie a ella y se vaya al bosque,
su mente le obsesiona. El ego es la fuente de los pensamientos. Crea el cuerpo y
el mundo, y hace que piense que usted es un grihasta. Si usted
renuncia al mundo, sólo sustituirá el pensamiento de ser un grihasta por
el de ser un sanyasi, y el entorno de su casa por el entorno del bosque.
Sin embargo, los obstáculos mentales están siempre ahí. Incluso aumentan en el
nuevo entorno. No hay ninguna ayuda en el cambio de entorno. El obstáculo es la
mente. Debe ser desechada, ya sea en casa o en el bosque. Si usted puede hacer
eso en el bosque, ¿por qué no en casa? Por consiguiente, ¿por qué cambiar el
entorno? Sus esfuerzos pueden hacerse ahora —cualquiera que sea el entorno en el
que usted esté.
El entorno nunca le abandona,
de acuerdo con su deseo. Míreme a mí. Abandoné mi casa. Mírense a ustedes
mismos. Ustedes han venido aquí abandonando el entorno de su casa. ¿Qué
encuentran aquí? ¿Es esto diferente de lo que han dejado? Aunque uno esté
inmerso en nirvikalpa samadhi durante años, cuando emerja de él se
encontrará en el entorno que está obligado a tener. Por esta razón el Acharya
hace hincapié sobre sahaja samadhi prefiriéndolo a nirvikalpa samadhi
en su excelente obra Viveka Chudamani.
Uno debe estar en un
samadhi espontáneo —es decir, en el propio estado prístino de uno— en medio
de cualquier entorno.
Más tarde, Sri Bhagaván dijo:
—El control del soplo puede ser interno o externo.
El antah pranayama (la
regulación interna del soplo) es como sigue: —
Naham chinta
(la idea «yo no soy el
cuerpo») es rechaka (exhalación).
Koham
(¿quién soy yo?) es
puraka (inhalación).
Soham
(yo soy Él) es kumbhaka
(retención del soplo).
Haciendo esto, el soplo se
controla automáticamente.
Bahih pranayama
(el control externo) es
para quien no está dotado de fuerza para controlar la mente. No hay ningún modo
tan seguro como ése; o como la compañía de un sadhu. Un hombre
sabio debe recurrir a la práctica externa si no goza de la compañía de un
sadhu. Si está en compañía de un sadhu, el sadhu proporciona
la fuerza necesaria, aunque sea invisible para los demás. El pranayama no
necesita ser exactamente como se describe en el Hatha Yoga.
Bastará un poco de control del soplo para controlar a la mente, si se está
practicando japa, dhyana, bhakti, etc. La mente es el jinete, y el soplo
es el caballo. El pranayama es un control sobre el caballo. El jinete es
controlado mediante ese control.
Puede hacerse sólo un poco de
pranayama. Observar el soplo es un modo de hacerlo. La mente,
abstraída de las demás actividades, se dedica a observar el soplo. Eso controla
el soplo; y, a su vez, es controlada la mente.
Si no es capaz de hacer esto,
entonces no es menester practicar rechaka ni puraka. Puede
retenerse un ratito el soplo mientras se realiza japa, dhyana, etc.
Entonces, sobrevendrán también buenos resultados.
18 de junio de 1935
52. ¿Puede realizarse el
advaita (la no dualidad) por el japa de los nombres sagrados; por
ejemplo, Rama, Krishna, etc.?
M.:
Sí.
D.:
¿No es un medio de un orden inferior?
M.:
¿Se le ha dicho a usted que
haga japa o que discuta su orden en el esquema de las cosas?
Silencio.
22 de junio de 1935
53. Un joven veinteañero preguntó cómo realizar al Sí
mismo. Se sentó en silencio y esperó más de una hora, y entonces estaba a punto
de marcharse. Mientras lo hacía, preguntó: —¿Cómo realizar el Sí mismo?
M.:
¿El Sí mismo de quién?
Encuéntrelo.
D.:
¿Quién soy yo?
M.:
Encuéntrelo usted mismo.
D.:
Yo no sé.
M.:
Piense. ¿Quién es el que dice
«yo no sé»? ¿Qué es lo que no se conoce en esa afirmación? ¿Quién es el «yo»?
D.:
Alguien en mí.
M.:
¿Quién es ese alguien? ¿En
quién?
D.:
Puede ser algún poder.
M.:
Encuéntrelo.
D.:
¿Cómo realizar el Brahman?
M.:
Sin conocer al Sí mismo, ¿por qué busca usted conocer al Brahman?
D.:
Los sastras dicen que el Brahman penetra todo, y a mí también.
M.:
Encuentre al «yo» en mí y entonces habrá tiempo para pensar en el Brahman.
D.:
¿Por qué nací?
M.:
¿Quién nació? La respuesta es la misma para todas sus preguntas.
D.:
¿Quién soy yo entonces?
M.:
(Sonriendo) ¿Ha venido usted a examinarme y a preguntarme? Es usted quien debe
decir quién es usted.
D.:
En el sueño profundo, el alma abandona al cuerpo y permanece en otra parte.
Cuando reingresa me despierto. ¿Es así?
M.:
¿Qué es lo que abandona al cuerpo?
D.:
El poder, quizás.
M.:
Encuentre el poder.
D.:
El cuerpo está compuesto de cinco elementos. ¿Qué son los elementos?
M.:
Sin conocer al Sí mismo, ¿cómo aspira usted a conocer los elementos?
El joven se quedó un rato
sentado, y tras pedir permiso, se marchó. El Maestro observó más tarde: —Muy
bien. Funcionará.
23 de junio de 1935
54. Sri Bhagaván dijo que
sushumna es el nombre que más se menciona en las escrituras. También
aparecen otros; por ejemplo, para, atma, amrita. También afirmó
que sushumna deviene leena (sumergido en para). Así
pues, puede decirse que para es la terminología del jnana,
mientras que sushumna es la del Yoga.
24 de junio de 1935
Respuestas a una duda sobre el «Gita de Sri Ramana»
55. El capítulo XIV, estrofa
10, dice: «Con más avance aún, la invisibilidad también puede resultar. Ese tal,
siendo solo pura consciencia, florece como un siddha».
El capítulo XVIII, última
estrofa, dice: «La gloria de los siddhas es más allá de la imaginación:
ellos son iguales a Siva; son Siva mismo, puesto que son capaces de conceder
mercedes».
El significado es que, con la
Realización del Sí mismo, resulta un tapas real e incesante. Con la
maduración de este tapas, algunos jnanis pueden hacer a sus
cuerpos intangibles e invisibles. Se los conoce como siddhas.
Más tarde, Sri Bhagaván dijo:
—La grandeza de los siddhas es incomprehensible. Son iguales a Siva, e
incluso pueden conceder mercedes.
Hay un mantra
upanishádico: atmajnam hyarchayet bhutikamah (el deseoso de liberación o
riqueza debe servir a un Sabio Autorrealizado). Aquí no hay ninguna mención del
siddha para conceder mercedes. El jnani puede hacerlo.
Asimismo, los mantras sve mahimni pratishtitah (permaneciendo en su
propia grandeza), y anantam Brahma (Brahman es infinito) parecerán
confusos cuando se los lea con los slokas citados antes. Sarvam
khalvidam Brahma (Todo esto es el Brahman); y Brahmavid Brahmaiva bhavati
(el conocedor del Brahman deviene el Brahman Mismo) muestran que un jnani
es sarvajna (omniconocedor). ¿Cuál es entonces la distinción entre el
jnani y el siddha, y la aptitud de este último para conceder
mercedes, que implica la ausencia de ella en el primero?
Ésta era la duda. El Maestro
explicó: —Las preguntas de la Gita fueron formuladas con un determinado
espíritu. Las respuestas concordaban con él. Las gentes sólo consideran el
cuerpo y así solo quieren siddhis. Con la Realización del Sí mismo
ningún poder puede ejercerse dentro de ella; así pues, ¿cómo puede ejercerse más
allá? Las gentes ansiosas de siddhis no están contentos con su idea de
jnana y por eso quieren siddhis asociados con ella. Probablemente
descuidarán la felicidad suprema de jnana y aspirarán sólo a los
siddhis. Por esto, van por atajos en vez de ir por el camino
verdadero, y así, probablemente perderán su camino. Se dice que los siddhis
acompañan a jnana solo para guiarlos rectamente y mantenerlos en el
camino verdadero. De hecho, jnana comprende todo, y un jnani no
malgastará ni siquiera un pensamiento en ellos. ¡Que las gentes obtengan
jnana y que entonces busquen siddhis, si así lo desean!
He dicho: sarira samsrayah
siddhayah (los siddhis se relacionan con el cuerpo), porque su
alcance concierne al cuerpo. Un jnani y un siddha no son
diferentes. En varan datum (conferir mercedes), estas mercedes incluyen
también atmalabha (la obtención del Sí mismo). Los siddhis no son
meramente de un orden inferior sino del más alto.
Los sastras tienen por
objeto adecuarse a condiciones variables. Su espíritu sigue siendo el mismo. En
el Halasya Mahima hay un capítulo sobre los ocho siddhis.
Allí, Siva dice que Su bhakta jamás malgasta un pensamiento en ellos.
Asimismo, Siva dice que Él nunca concede mercedes. Los deseos de los devotos se
cumplen solamente de acuerdo con su prarabdha. Cuando Isvara Mismo
dice esto, ¿qué ocurre con los demás? Para exhibir los siddhis, debe
haber otros que los reconozcan. Eso significa que no hay ningún jnana en
el que los exhibe. Por tanto, los siddhis no son dignos de ningún
pensamiento. Sólo se ha de aspirar a jnana, y obtenerlo.
La traducción al tamil del
Gita de Sri Ramana en su capítulo XVII, verso 4, es inexacta.
Sri Bhagaván señaló la
inexactitud y la corrigió. La pregunta de Vaidharbha era ésta: «En la práctica,
se encuentra que los pensamientos se manifiestan y se sumergen alternadamente.
¿Es esto jnana?» Sri Bhagaván explicó la duda como sigue:
Algunas personas piensan que
hay diferentes etapas de jnana. El Sí mismo es nitya aparoksha,
es decir, siempre realizado, a sabiendas o no. Por consiguiente, argumentan
que sravana debe ser aparoksha jnana (experimentada directamente)
y no paroksha jnana (conocimiento indirecto). Pero jnana debe
resultar en duhkha nivritti (pérdida de la miseria), mientras que
sravana solo no produce eso. Por consiguiente, dice que, aunque es
aparoksha, no es inmutable; el surgimiento de los vasanas es la causa
de su debilidad (de que no sea inmutable); cuando se eliminan las vasanas,
jnana deviene inmutable y da fruto.
Otros dicen que sravana
es sólo paroksha jnana. Mediante manana (reflexión),
deviene aparoksha a ratos. La obstrucción a su continuidad son los
vasanas: éstos surgen con reforzado vigor después de manana.
Se los debe mantener bajo control. Esa vigilancia consiste en recordar deho
naham = «yo no soy el cuerpo» y adherirse a la aparoksha anubhava (la
experiencia directa) que se ha tenido en el curso de manana (la
reflexión). A esa práctica se la llama nididhyasana y erradica los
vasanas. Entonces amanece el estado sahaja. Eso es
ciertamente jnana.
La aparoksha en
manana no puede efectuar la dukha nivritti (pérdida de la miseria) y
no puede equivaler a moksha, es decir, a la liberación de la esclavitud
porque los vasanas vencen periódicamente a jnana. De ahí
que sea débil (adridha) y que devenga firme después que los vasanas
han sido erradicados por nididhyasana (la experiencia directa tenida
en el curso de la reflexión ).
Nuevamente la «Gita de Sri Ramana»
56. Un devoto, el señor T. K. S. Iyer, estuvo hablando de
los chakras. Sri Bhagaván dijo: —Sólo ha de realizarse el Atman
(el Sí mismo). Su realización abarca todo lo demás. En él están incluidos la
Sakti, Ganapati, los siddhis, etc. Aquellos que hablan de éstos no
han realizado al Atman. El Atman está en el corazón y es
el Corazón mismo. La manifestación es en el cerebro. El paso desde el
corazón al cerebro podría considerarse que es a través de la sushumna o
de un nervio con cualquier otro nombre. Las Upanishads dicen pare
leena —que significa que la sushumna o esos nadis están
comprendidos todos en para, es decir, en el atma nadi. Los
yogis dicen que la corriente que sube hasta el sahasrara (el
cerebro) termina allí. Esa experiencia no es completa. Para el jnana,
deben llegar al Corazón. Hridaya (el Corazón) es el alfa y el omega.
4 de julio de 1935
La «Srimad Bhagavad Gita»
57. El señor Ranganathan, del
Servicio Civil de la India, dijo: —En la Srimad Bhagavad Gita hay un
pasaje que expresa lo siguiente:
«Nuestro propio dharma
es lo mejor; un dharma ajeno está lleno de riesgos». ¿Cuál es la
significación del propio dharma de uno?
M.:
Habitualmente se interpreta que significa los deberes de las etapas de la vida y
de las diferentes castas. También debe tenerse en consideración el entorno
físico.
D.:
Si lo que significa es varnasrama dharma, ese dharma sólo tiene
vigencia en la India. Por otra parte, la Gita debe ser universalmente
aplicable.
M.:
En todos los países hay varnasrama en una forma u otra. La significación
es que uno debe aferrarse sólo al Atman y no apartarse de él. He ahí toda
la esencia de esto.
sva
= lo propio de uno, es decir,
del Sí mismo, del Atman.
para
= lo del otro, es decir, del
no-sí mismo, del anatma.
Atma Dharma
es la inherencia en el Sí
mismo. No habrá ninguna distracción ni ningún temor. Los problemas sólo surgen
cuando hay un segundo para uno mismo. Si se comprende que el Atman es
sólo uno, no hay ningún segundo, y por lo tanto, no hay ninguna causa de temor.
El hombre, como es ahora, confunde el dharma anatma (no-sí mismo) con el
dharma atma (el Sí mismo), y sufre. ¡Que conozca al Sí mismo y permanezca
en él!; entonces termina el temor y no hay dudas.
Aunque se lo interprete como
varnasrama dharma, la significación es sólo ésta. Ese dharma sólo
da fruto cuando se hace desinteresadamente. Es decir, uno debe comprender que
uno no es el hacedor, sino que es sólo un instrumento de un Poder Más Alto. Que
el Poder Más Alto haga lo que es inevitable y que me permita actuar sólo de
acuerdo con sus dictados. Las acciones no son mías. Por tanto, el resultado de
las acciones no puede ser mío. Si uno piensa y actúa así, ¿dónde está el
problema? Que sea varnasrama dharma o loukika dharma (actividades
mundanas), no tiene importancia. Finalmente, todo equivale a esto:
sva
= atmanah (del Sí
mismo)
para
= anaatmanah (del
no-sí mismo)
Esas dudas son naturales. La
interpretación ortodoxa no puede ser conciliada con la vida de un hombre
moderno, obligado a trabajar para ganarse el sustento, en diferentes empleos.
Un hombre de Pondy
interrumpió: —Sarva dharmaan parityajya maamekam saranam vraja (dejando
todos los deberes, abandónate sólo a mí).
Sri Bhagaván:
—(Todo) Sarva es sólo
anaatmanah (del no-sí mismo); el énfasis es sobre ekam (sólo).
Para el hombre que tiene un fuerte dominio del eka (uno), ¿dónde están
los dharmas? Eso significa: «Sumérgete en el Sí mismo».
D.:
La Gita fue enseñada para la acción.
M.:
¿Qué dice la Gita? Arjuna se negaba a combatir. Krishna dijo: «Mientras
te niegues a combatir, tienes el sentido de ser el hacedor. ¿Quién eres tú para
abstenerte o para actuar? Abandona la noción de ser el hacedor. Hasta que
desaparezca ese sentido, estás obligado a actuar. Tú estás siendo manipulado por
un Poder Más Alto. Lo estás admitiendo con tu propia negativa a someterte a él,
en lugar de reconocer a ese Poder y someterte a él como un instrumento. (O dicho
esto de otra manera), si te niegas, serás arrastrado a hacerlo por la fuerza. En
lugar de ser un operario que no quiere, sé un operario que quiere.
Más bien, manténte fijo en el
Sí mismo y actúa de acuerdo con la naturaleza, sin el pensamiento de ser el
hacedor. Entonces, los resultados de la acción no te afectarán. Eso es virilidad
y heroísmo.
Así pues, «la inherencia en
el Sí mismo» es la suma y la sustancia de la enseñanza de la Gita.
Finalmente, el Maestro mismo agregó: «Si un hombre se establece en el Sí mismo,
estas dudas no surgirán. Sólo surgen hasta que se establece ahí».
D.:
Entonces, ¿de qué sirve esa respuesta al que pregunta?
M.:
Las palabras todavía tienen fuerza y, ciertamente, operarán a su debido tiempo.
58. Un moulvi
preguntó: —¿Cómo le sobreviene el sueño profundo a uno?
M.:
Si el indagador sabe que está despierto en el estado de vigilia, sabrá también
cómo viene el sueño profundo. La indagación sólo le surge al hombre despierto,
no al que duerme profundamente. Debe ser más fácil conocer al Sí mismo en la
vigilia que al Sí mismo en el sueño profundo.
D.:
Yo sé cómo me he despertado. Pero no sé cómo sobreviene el sueño profundo. Yo
soy consciente de mi estado de vigilia. Por ejemplo, si alguien me quita el
bastón, impido que lo haga, mientras que no puedo hacerlo en el sueño profundo o
en el sueño con sueños. La prueba de la vigilia es evidente. Pero, ¿cuál es la
prueba del sueño profundo?
M.:
Su ignorancia es la evidencia
del sueño profundo: su consciencia es la de la vigilia.
D.:
Mi vigilia es conocida por la apertura de mi ojo. ¿Pero cómo me sobreviene el
sueño profundo?
M.:
Del mismo modo que le sobreviene el sueño profundo, así también le sobreviene la
vigilia.
D.:
Pero yo no percibo cómo viene
el sueño de la misma manera en que conozco mi vigilia.
M.:
No se preocupe.
D.:
Tenga a bien describir qué es el sueño profundo, sin ilustraciones. El sueño
profundo debe ser conocido por sí mismo. Yo quiero una imagen verdadera del
sueño profundo.
M.:
Esa imagen es el sueño profundo mismo.
D.:
¿Es mejor alcanzar la salvación, estar casado o ser un ermitaño?
M.:
Lo que usted piense que es
mejor.
D.:
Visvamitra no había tenido ninguna caída en el estado de casado, mientras que
tuvo una caída en su vida de ermitaño. ¿Eso no se aplica también a los demás?
M.:
Visvamitra fue tan puro en su
vida de ermitaño como cuando estaba casado. No hubo ninguna diferencia. Estuvo
tan contaminado cuando estaba casado como cuando era un ermitaño.
D.:
¿Era él un rishi?
M.:
Cuando estaba contaminado, él
no era un rishi.
D.:
¿Pudo devenir un rishi incluso después de eso?
M.:
Sí. Por la bhakti
adecuada pudo devenir un buen rishi. El arrepentimiento y la plegaria le
enderezaron.
D.:
¿Qué ha obtenido usted con toda su penitencia durante tantos años?
M.:
He obtenido lo que se
necesitaba obtener. Veo lo que se necesitaba ver.
D.:
¿Pueden todos ver lo mismo?
M.:
Yo sólo veo lo que todos ven.
Eso es inmanente en todos.
D.:
¿Es éste el camino para ver Eso?
M.:
El método puede ser
cualquiera. Los peregrinos pueden juntarse desde cualquier dirección; deben
entrar en la Caaba sólo por una ruta (por un paso), o deben juntarse todos sólo
para entrar en la Caaba.
D.:
Puede decirme dos upadesas en el camino hacia la salvación, como usted
los conoce.
M.:
¿Qué upadesa conozco yo? Todo es upadesa. La única
upadesa es la adoración de Dios.
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