|
26 de enero de 1935
7. El señor Evans-Wentz
preguntó: —Hay yogis con poderes ocultos. ¿Qué piensa el Maharshi de
ellos?
M.:
Los poderes se conocen de
oídas o por exhibición. Así pues, están sólo en el reino de la mente.
D.:
El señor Brunton menciona a un yogi de Madrás que se dice que está en
comunión con su maestro en los Himalayas.
M.:
Eso no es más maravilloso que la telepatía —conocida tan comúnmente. La
telepatía no puede existir sin el oyente, y la visión a distancia sin el veedor.
¿Cuál es la diferencia entre oír de lejos y oír de cerca? Es sólo el oyente el
que importa. Sin el oyente no puede haber escucha; sin el veedor no puede haber
visión.
D.:
Así pues, usted quiere que yo considere al sujeto y no al objeto.
M.:
El sujeto y el objeto
aparecen sólo después que la mente ha surgido. La mente los comprende, y también
a los poderes ocultos.
D.:
¿Pueden verse las manifestaciones de luz (jothis) en la Colina de
Arunachala?
M.:
Sí.
D.:
¿Hay algún efecto psíquico al visitar lugares sagrados, como el Monte Kailas,
Benarés, etc.?
M.:
Sí.
D.:
¿Hay algún beneficio añadido si se muere en Benarés?
M.:
Sí, el significado será claro si se comprende el Benarés real y el morir real.
D.:
¿Quiere usted decir que ellos están en el Sí mismo?
M.:
Sí.
D.:
¿Hay seis centros en el cuerpo, y hay centros correspondientes en el mundo?
M.:
Sí. Lo que está en el mundo,
está en el cuerpo; y lo que está en el cuerpo, está también en el mundo.
D.:
¿Es la sacralidad de Benarés una cuestión de fe, o también es real externamente?
M.:
Ambas.
D.:
Algunas gentes son atraídas hacia un lugar de peregrinación, y otras hacia otro.
¿Eso es según sus temperamentos?
M.:
Sí. Considere sólo cómo es que todos ustedes, nacidos en distintos lugares y que
viven en otras tierras, están hoy reunidos aquí. ¿Cuál es la Fuerza que les ha
atraído aquí? Si se comprende esto, también se comprende a la otra Fuerza.
29 de enero de 1935
8. El señor Grant Duff preguntó: —¿Dónde están
localizados la memoria y el olvido?
M.:
En la mente (chitta).
30 de enero de 1935
9. El señor
Evans-Wentz: —¿Es necesaria la soledad para un jnani?
M.:
La soledad está en la mente del hombre. Uno puede estar en la espesura del mundo
y mantener la serenidad de mente; ese tal está en soledad. Otro puede estar en
un bosque, y sin embargo ser incapaz de controlar su mente. De este tal no puede
decirse que esté en soledad. La soledad es una función de la mente. Esté donde
esté, un hombre apegado al deseo no puede tener soledad; un hombre desapegado
está siempre en soledad.
D.:
Así pues, uno podría dedicarse a su trabajo y estar libre de deseo, y mantenerse
en soledad. ¿Es así?
M.:
Sí. El trabajo cumplido con
apego es una prisión, mientras que el trabajo cumplido con desapego no afecta al
hacedor. Ese tal, está en soledad incluso mientras trabaja.
D.:
Se dice que en el Tíbet hay muchos santos que permanecen en soledad, y que, sin
embargo, son muy útiles para el mundo. ¿Cómo puede ser eso?
M.:
Eso puede ser así. La
realización del Sí mismo es la mayor ayuda que puede prestarse a la humanidad.
Por consiguiente, se dice que los santos son útiles aunque permanezcan en los
bosques. Pero no debe olvidarse que la soledad no está sólo en los bosques. Se
la puede tener incluso en las ciudades, en la espesura de las ocupaciones
mundanas.
D.:
¿No es necesario que los santos se mezclen con las gentes y que les sean útiles?
M.:
Sólo el Sí mismo es la
Realidad; el mundo y todo lo demás no lo son. El ser realizado no ve el mundo
como diferente de sí mismo.
D.:
Así pues, la realización del santo conduce a la elevación de la humanidad sin
que ésta sea consciente de ello. ¿Es así?
M.:
Sí. La ayuda es imperceptible, pero aún así está ahí. Un santo ayuda a toda la
humanidad, sin que ésta lo sepa.
D.:
¿No sería mejor si él se mezclase con otros?
M.:
No hay ningunos otros con los que mezclarse. El Sí mismo es la única y sola
Realidad.
D.:
Si hubiera cien hombres que hubieran realizado el Sí mismo, ¿no sería eso para
el mayor beneficio del mundo?
M.:
Cuando usted dice «Sí mismo» se refiere a lo ilimitado, pero cuando le agrega
«hombres», usted limita el significado. Hay sólo un único Sí mismo Infinito.
D.:
¡Sí, sí, lo veo! Sri Krishna ha dicho en la Gita que el trabajo debe
realizarse sin apego y que ese trabajo es mejor que el ocio. ¿Eso es
Karma
Yoga?
M.:
Lo que se dice se da para que aproveche a los temperamentos de los oyentes.
D.:
En Europa, las gentes no comprenden que un hombre en soledad pueda ser útil.
Imaginan que sólo pueden ser útiles los hombres que trabajan en el mundo.
¿Cuándo cesará esta confusión? ¿La mentalidad europea continuará chapoteando en
ese pantano o entenderá la verdad?
M.:
No se preocupe nunca por Europa ni por América. ¿Dónde están éstas sino en su
mente? Realice su Sí mismo y entonces todo está realizado.
Si usted sueña y ve a varios
hombres, y luego despierta y recuerda su sueño, ¿trata de verificar si las
personas de su creación soñada están también despiertas?
D.:
¿Qué piensa el Maharshi de la teoría de la ilusión universal (Maya)?
M.:
¿Qué es Maya? Es sólo
la Realidad.
D.:
¿No es Maya la ilusión?
M.:
Maya se usa para significar las manifestaciones de la Realidad. Así pues,
Maya es sólo la Realidad.
D.:
Algunos dicen que Sri Sankaracharya fue sólo un intelectual y no un realizado.
¿Es así?
M.:
¿Por qué preocuparse por Sankaracharya? Realice su propio Sí mismo. Los demás
pueden cuidarse solos.
D.:
Jesucristo curaba a las gentes de sus enfermedades. ¿Es eso sólo un poder oculto
(siddhi)?
M.:
¿Era Jesús consciente en el momento de que estaba curando a los hombres sus
enfermedades? Él pudo no haber sido consciente de sus poderes. Hay una historia
que dice lo siguiente: en una ocasión, Jesús había curado a un hombre de su
ceguera. Con el tiempo, el hombre se volvió malvado. Al encontrarle después de
algunos años, Jesús observó su maldad y le preguntó por qué era así. El hombre
le contestó diciendo que, cuando era ciego, no podía cometer ningún pecado. Pero
que después de que Jesús le hubo curado la ceguera, se volvió malvado y Jesús
era el responsable de su maldad.
D.:
¿No fue Jesús un Ser Perfecto que poseía poderes ocultos (siddhis)?
M.:
Pudo no haber sido consciente de sus poderes (siddhis).
D.:
¿No es bueno adquirirlos, tales como la telepatía, etc.?
M.:
La telepatía, o la radio,
permiten que uno vea y oiga a distancia. Son todos lo mismo, oír y ver. Si uno
oye de cerca o de lejos, eso no constituye diferencia en cuanto a la audición.
El factor fundamental es el que oye, el sujeto. Sin el que oye o el que ve, no
puede haber ningún escucha o visión. Éstas últimas son las funciones de la
mente. Por consiguiente, los poderes (siddhis) ocultos sólo están en la
mente. No son naturales al Sí mismo. Aquello que no es natural, sino adquirido,
no puede ser permanente y no merece la pena esforzarse por ello.
Los poderes sólo indican
facultades extendidas. Un hombre posee facultades limitadas y es miserable;
quiere expandir sus facultades para poder ser feliz. Pero considere si eso será
así; si con percepciones limitadas uno es miserable, con percepciones extendidas
la miseria debe aumentar proporcionalmente. ¡Los poderes ocultos no procurarán
felicidad a nadie, sino que lo harán completamente miserable!
Además, ¿para qué sirven
estos poderes? El presunto ocultista (siddha) desea exhibir los
siddhis para que los demás lo aprecien. Busca aprecio, y si el aprecio no
viene, no será feliz. Debe haber otros que le aprecien. Y hasta puede encontrar
a otro que posea poderes más elevados. Eso le pondrá celoso y generará
infelicidad. El ocultista más alto (siddha) puede encontrar a un
siddha más alto todavía, y así sucesivamente hasta que llegue uno que lo
vuele todo por los aires en un abrir y cerrar de ojos. Ese es el adepto
(siddha) más alto, y Él es Dios o el Sí mismo.
¿Cuál es el poder real? ¿Es
acrecentar la prosperidad o establecer la paz? Eso que resulta en la paz es la
perfección más alta (siddhi).
D.:
Sin embargo, la gente corriente, en Europa y en América, no apreciarán una
actitud tal y desearían una exhibición de poderes e instrucciones con
disertaciones, etc.
M.:
Las disertaciones pueden entretener a los individuos durante unas horas, sin
mejorarlos. Por otra parte, el silencio es permanente y beneficia a toda la
humanidad.
D.:
Pero el silencio no es comprendido.
M.:
No importa. Por el silencio, lo que se entiende es elocuencia. Las disertaciones
orales no son tan elocuentes como el silencio. El Silencio es elocuencia
incesante. El Maestro Primordial, Dakshinamurti, es el ideal. Él enseñaba a sus
discípulos rishis con el silencio.
D.:
Pero entonces los discípulos iban a Él. Todo eso está muy bien. Ahora es
distinto. Ahora deben ser buscados y ayudados.
M.:
Eso es un signo de
ignorancia. El poder que le creó a usted ha creado al mundo. Si puede cuidar de
usted, similarmente, puede cuidar del mundo también.
D.:
¿Qué piensa el Bhagaván del «alma perdida» mencionada por Jesucristo?
M.:
Piense en qué es lo que hay
que perder. ¿Hay algo que perder? Lo que importa es sólo aquello que es natural.
Eso debe ser eterno y no puede ser experimentado. Todo lo que nace, debe morir;
todo lo que se adquiere, debe perderse. ¿Ha nacido usted? Usted es siempre
existente. El Sí mismo nunca puede ser perdido.
D.:
El Buddha aconseja el sendero óctuple como el mejor, para que nadie se pierda.
M.:
Sí. Los hindúes llaman a eso
Raja Yoga.
D.:
¿Se aconseja el yoga para un aspirante espiritual?
M.:
El yoga ayuda al control de
la mente.
D.:
¿Pero no conduce a los poderes ocultos (siddhis) que se dice que son
peligrosos?
M.:
Pero usted distinguió su pregunta con las palabras «un aspirante espiritual».
Usted no quería dar a entender un buscador de poderes (siddhis).
31 de enero de 1935
10. El señor Ellappa Chettiar, un miembro del Consejo
Legislativo de la Presidencia de Madrás y un hindú influyente, preguntó: —¿Por
qué se dice que el conocimiento nacido de la escucha no es firme, mientras que
el nacido de la contemplación es firme?
M.:
También se dice que el conocimiento de oídas (paroksha) no es firme,
mientras que el que nace de la propia comprensión de uno (aparoksha) es
firme.
Y también se dice que la
escucha ayuda a la comprensión intelectual de la Verdad, que la meditación
aclara la comprensión, y, finalmente, que la contemplación suscita la
realización de la Verdad. Además, también se dice que todo ese conocimiento no
es firme y que sólo es firme cuando es tan claro y tan íntimo como una uva en la
palma de la propia mano.
Hay aquellos que afirman que
la escucha sólo bastará, puesto que una persona competente que, tal vez en
encarnaciones anteriores, ya se ha cualificado, realiza y permanece en la paz
tan pronto como escucha la Verdad que se le dice una sola vez, mientras que la
persona que no está tan cualificada debe pasar por las etapas prescritas arriba,
antes de entrar en samadhi.
11. La señora Piggott regresó
de Madrás y efectuó otra visita. Formuló preguntas relativas a la regulación de
la dieta.
D.:
¿Qué dieta se le prescribe a un sadhaka (el que está comprometido en
prácticas espirituales)?
M.:
Alimento sátvico en cantidades limitadas.
D.:
¿Qué es alimento sátvico?
M.:
Pan, frutas, verduras, leche, etc.
D.:
Algunas gentes toman pescado en el Norte de la India. ¿Se puede hacer eso?
El Maharshi no dio ninguna
respuesta.
D.:
Los europeos estamos acostumbrados a una dieta particular; el cambio de dieta
afecta a la salud y debilita a la mente. ¿No es necesario conservar la salud
física?
M.:
Completamente necesario. Cuanto más débil está el cuerpo, más se fortalece la
mente.
D.:
En ausencia de nuestra dieta habitual, nuestra salud se resiente y la mente
pierde fuerza.
M.:
¿Qué entiende usted por
fuerza de la mente?
D.:
El poder para eliminar el apego mundano.
M.:
La cualidad del alimento influencia a la mente. La mente se alimenta del
alimento consumido.
D.:
¡Ciertamente! ¿Cómo pueden los europeos adaptarse sólo al alimento sátvico?
M.:
(Señalando al señor Evans-Wentz). Usted ha estado tomando nuestro alimento. ¿Se
sintió indispuesto a causa de eso?
Sr. Evans-Wentz:
No. Porque estoy
acostumbrado a él.
D.:
¿Qué hay sobre aquellos que no están tan acostumbrados?
M.:
El hábito es sólo un ajuste al medio. Lo que importa es la mente. El hecho es
que a la mente se la ha entrenado para pensar que ciertos alimentos son sabrosos
y buenos. El material alimenticio ha de obtenerse igualmente bien, tanto en la
dieta vegetariana como en la que no lo es. Pero la mente desea determinado
alimento porque está acostumbrada a él y lo considera sabroso.
D.:
¿Hay restricciones para el hombre realizado de una manera similar?
M.:
No. Él está estabilizado, y no es influenciado por el alimento que toma.
D.:
¿Preparar una dieta de carne no es matar la vida?
M.:
El ahimsa es muy importante en el código de disciplina de los yogis.
D.:
Incluso las plantas tienen vida.
M.:
¡Y también las losas en las
que usted está sentada!
D.:
¿Podemos acostumbrarnos gradualmente al alimento vegetariano?
M.:
Sí. Ese es el modo.
2 de febrero de 1935
12. Otro día, el señor Evans-Wentz continuó: —¿Se puede
tener más de un maestro espiritual?
M.:
¿Quién es un Maestro? Después de todo, el Maestro es el Sí mismo. Según las
etapas del desarrollo de la mente, el Sí mismo se manifiesta externamente como
el Maestro. Avadhuta, famoso santo de la antigüedad, decía que él había tenido
más de veinticuatro Maestros. El Maestro es aquél de quien uno aprende algo. A
veces, el Gurú puede ser también inanimado, como en el caso de Avadhuta.
Dios, el Gurú y el Sí mismo son idénticos.
Un hombre de mentalidad
espiritual piensa que Dios es omnipenetrante y toma a Dios como su Gurú.
Más tarde, Dios le pone en contacto con un Gurú personal y el hombre
le reconoce como todo en todos. Finalmente, a ese mismo hombre, por la Gracia
del Maestro, se le hace sentir que su Sí mismo es la Realidad y nada más. Así es
como encuentra que el Sí mismo es el Maestro.
D.:
¿Inicia a sus discípulos Sri Bhagaván?
El Maharshi guardó silencio.
Después, uno de los devotos
se encargó de responder, diciendo: —El Maharshi no ve a nadie como fuera de su
Sí mismo. Así pues, para él no hay discípulos. Su Gracia es omnipenetrante y Él
comunica su Gracia a cualquier individuo que la merece en silencio.
D.:
¿Cómo ayudan los libros a la Realización del Sí mismo?
Ayudante:
Sólo en la medida en que a una persona le mentalizan espiritualmente.
D.:
¿Hasta dónde ayuda el intelecto?
A.:
Sólo en la medida en que a una persona le hace sumergir el intelecto en el ego,
y el ego en el Sí mismo.
4 de febrero de 1935
13. Señora Piggott:
—¿Por qué toma usted leche, pero no huevos?
M.:
Las vacas domésticas dan más leche que la necesaria para sus becerros, y para
ellas es un goce que las alivien de la leche.
D.:
¡Pero la gallina no puede retener los huevos!
M.:
Pero en ellos hay vidas
potenciales.
D.:
Los pensamientos cesan repentinamente; entonces, también repentinamente, surge
«yo—yo» y continúa. Está sólo en la sensación y no en el intelecto. ¿Puede ser
correcto?
M.:
Es ciertamente lo correcto.
Para que «yo—yo» surja y se sienta, los pensamientos deben cesar y la razón
desaparecer. La sensación es el factor primordial, y no la razón.
D.:
Además, no es en la cabeza sino en el lado derecho del pecho.
M.:
Debe ser así. Porque el
corazón está ahí.
D.:
Cuando veo afuera, desaparece. ¿Qué debe hacerse?
M.:
Debe ser mantenido.
D.:
Si uno es activo con ese recuerdo, ¿serán las acciones siempre buenas?
M.:
Deben serlo. Sin embargo, una
persona tal no está interesada en la bondad o maldad de sus acciones. Las
acciones de una persona tal son de Dios, y, por lo tanto, deben ser buenas.
D.:
¿Por qué entonces se dan a esa persona restricciones en su alimento?
M.:
Su experiencia presente se
debe a la influencia de la atmósfera en la que usted está. ¿Puede usted tenerla
fuera de esta atmósfera? La experiencia es espasmódica. Hasta que deviene
permanente es necesaria la práctica. Las restricciones en el alimento son ayudas
para que esa experiencia se repita. Después que uno se establece en la verdad,
la restricciones cesan naturalmente. Además, el alimento influencia a la mente,
y la mente debe mantenerse pura.
Más tarde, la dama dijo a un
discípulo: —Siento con más intensidad las vibraciones de él, y soy capaz de
alcanzar el centro «yo» más pronto que antes.
14. En una ocasión anterior,
el Swami B. V. Narasimha, autor de La Realización del Sí mismo,
preguntó: —¿Quién soy yo? ¿Cómo hay que encontrarlo?
M.:
Formúlese a usted mismo la
pregunta. El cuerpo (annamaya kosa) y sus funciones no son «yo».
Profundizando más todavía, la
mente (manomaya kosa) y sus funciones no son el «Sí mismo».
El paso siguiente lleva a la
pregunta: «¿De dónde surgen estos pensamientos?» Los pensamientos son
espontáneos, superficiales o analíticos. Operan en el intelecto. Entonces,
¿quién es consciente de ellos? La existencia de los pensamientos, de sus
concepciones claras y de sus operaciones devienen evidentes para el individuo.
El análisis lleva a la conclusión de que la individualidad de la persona opera
como el perceptor de la existencia de los pensamientos y de su sucesión. Esta
individualidad es el ego, o, como las gentes dicen, «yo». Vijnanamaya kosa
(el intelecto) es sólo la envoltura del «yo», no es el «yo» mismo.
Indagando aún más, surgen las
preguntas: «¿Quién es este “yo”? ¿De dónde viene?» «Yo» no era consciente en el
sueño profundo. Simultáneamente a su aparición, el sueño profundo se cambia en
sueño con sueños
o en vigilia. Pero ahora no estoy interesado en el sueño con sueños.
¿Quién soy yo ahora, en el estado de vigilia? Si «yo» se originó en el sueño
profundo, entonces el «yo» estaba cubierto con la ignorancia. Ese «yo» ignorante
no puede ser lo que las Escrituras dicen o los sabios afirman. «Yo» soy más allá
del «sueño profundo»; «yo» debe ser aquí y ahora, y también lo que yo era en el
sueño profundo y en el sueño con sueños, sin las cualidades de esos estados. Por
consiguiente, «yo» debe ser el substratum incualificado que subyace en
estos tres estados (la anandamaya kosa trascendida).
En pocas palabras, «yo» es
más allá de las cinco envolturas. A continuación, el residuo que queda después
de desechar todo lo que es no sí mismo es el Sí mismo, Sat-Chit-Ananda.
D.:
¿Cómo ha de ser conocido o realizado el Sí mismo?
M.:
Trascienda el plano de la relatividad presente. Un ser separado (el Sí mismo)
parece conocer algo aparte de sí mismo (el no-sí mismo). Es decir, el sujeto es
consciente del objeto. El veedor es drik; lo visto es drisya.
Debe haber una unidad
subyacente a estos dos, la cual surge como «ego». Este ego es de la naturaleza
de chit (la inteligencia); achit (el objeto insenciente) es sólo
la negación de chit. Por consiguiente, la esencia subyacente es
afín al sujeto, y no al objeto. Buscando al drik, hasta que todo
drisya desaparezca, el drik devendrá cada vez más sutil hasta que
sólo sobreviva el drik absoluto. Este proceso se llama drisya vilaya
(la desaparición del mundo objetivo).
D.:
¿Por qué deben ser eliminados los objetos drisya? ¿No puede ser
realizada la Verdad manteniendo al objeto como es?
M.:
No. La eliminación de drisya significa la eliminación de las identidades
separadas del sujeto y el objeto. El objeto es irreal. Todo drisya
(incluido el ego) es el objeto. Al eliminar lo irreal, sobrevive la Realidad.
Cuando a una soga se la confunde con una serpiente, basta con eliminar la
percepción errónea de la serpiente para que se revele la verdad. Sin esa
eliminación, la verdad no surgirá.
D.:
¿Cuándo y cómo ha de efectuarse la desaparición del mundo objetivo (drisya
vilaya)?
M.:
Es completa cuando se elimina el sujeto relativo, es decir, la mente. La mente
es el creador del sujeto y el objeto, y es la causa de la idea dualista. Por
consiguiente, es la causa de la noción errónea del sí mismo limitado y de la
miseria que es consecuencia de esta idea errónea.
D.:
¿Qué es la mente?
M.:
La mente es una forma de la manifestación de la vida. A un trozo de madera o a
una máquina sutil no se los llama mente. La fuerza vital se manifiesta como
actividad vital y también como los fenómenos conscientes conocidos como la
mente.
D.:
¿Cuál es la relación entre mente y objeto? ¿Toma contacto la mente con algo
diferente de ella, a saber, el mundo?
M.:
El mundo es «sentido» en los estados de vigilia y
de
sueño con sueños, o es el objeto de la
percepción y el pensamiento, siendo ambos actividades mentales. Si no hubiera
actividades tales como el pensamiento de vigilia
y de sueño con sueños, no habría
«percepción» o inferencia de un «mundo». En el sueño profundo no hay ninguna
actividad tal, y por consiguiente, en el sueño profundo no existen para nosotros
«los objetos y el mundo». De ahí que «la realidad del mundo» sea creada por el
ego con su acto de emergencia del sueño profundo; y que esa realidad sea tragada
o que desaparezca cuando el alma reasume su naturaleza en el sueño profundo. La
emergencia y desaparición del mundo son como la araña que produce su tela y
después la recoge. La araña aquí subyace a los tres estados —el de vigilia,
sueño con sueños y sueño profundo; a
una tal araña en la persona se le llama Atman (Sí mismo), mientras que lo
mismo con referencia al mundo (que se considera que surgió del sol) se llama
Brahman (Espíritu Supremo). El que está en el hombre es el mismo que El que
está en el sol. (Sa yaschayam purushe yaschasavaditye sa ekah).
Mientras el Sí mismo o el
Espíritu es inmanifiesto e inactivo, no hay dobles relativos; por ejemplo,
sujeto y objeto —drik y drisya. Si se acomete la indagación
en la causa última de la manifestación de la mente misma, se encontrará que la
mente es sólo la manifestación de lo Real que, de otro modo, se llama Atman
o Brahman. A la mente se la llama sukshma sarira o
«cuerpo de pensamiento»; y jiva es el alma individual. El jiva es
la esencia del desarrollo de la individualidad; —a la personalidad se le llama
jiva. Se dice que el pensamiento o la mente es su fase, o uno de
los modos en los que el jiva se manifiesta —la etapa o fase anterior de
esa manifestación es la vida vegetativa. A esta mente se la ve siempre
relacionada o actuando sobre alguna no-mente o materia, y nunca por sí sola. Por
consiguiente, la mente y la materia coexisten.
15. D.: ¿Cómo
descubriremos la naturaleza de la mente, es decir, su causa última, o el noúmeno
del cual ella es una manifestación?
M.:
Al ordenar los pensamientos en el orden de valor, el pensamiento «yo» es el
pensamiento más importante. La idea o el pensamiento de la personalidad es
también la raíz o el tallo de todos los demás pensamientos, puesto que cada idea
o cada pensamiento surge sólo como el pensamiento de alguien y no se conoce que
exista independientemente del ego. Por consiguiente, el ego exhibe la actividad
del pensamiento. La segunda y la tercera personas no aparecen excepto a la
primera persona. Por consiguiente, surgen sólo después que aparece la primera
persona, de modo que las tres personas parecen surgir y sumergirse juntas. Así
pues, siga el rastro a la causa última del «yo» o la personalidad. La idea «yo»
surge a un ego incorporado y debe estar relacionada con un cuerpo u organismo.
¿Tiene una localización en el cuerpo o una relación especial con algún sitio
particular, como el habla o la «amatividad» que tienen su centro en el cerebro?
Similarmente, ¿tiene el «yo» algún centro en el cerebro, en la sangre o en las
vísceras? A la vida del pensamiento se la ve centrada en el cerebro y la médula
espinal que, a su vez, son alimentados por la sangre que circula en ellos,
llevando alimento y aire debidamente mezclados que se transforman en materia
nerviosa. Así pues, se dice que la vida vegetativa —que incluye la circulación,
el soplo, la alimentación, etc.— o la fuerza vital es (o reside en) el núcleo o
la esencia del organismo. De manera que la mente puede ser considerada como la
manifestación de la fuerza vital que, a su vez, puede concebirse como residente
en el Corazón.
D.:
Ahora bien, en lo que concierne al arte de eliminar la mente y de desarrollar la
intuición en su lugar; ¿son éstas dos etapas distintas con un posible terreno
neutral que no es mente ni intuición? ¿O la ausencia de la actividad mental
implica necesariamente la Realización del Sí mismo?
M.:
Para el abhyasi (practicante) hay dos etapas distintivas. Hay un terreno
neutral del sueño profundo, del coma, del desmayo, de la locura, etc., en el que
las operaciones mentales no existen o no prevalece la consciencia del Sí mismo.
D.:
Considerando la primera parte primero, ¿cómo ha de eliminarse la mente o cómo ha
de trascenderse la consciencia relativa?
M.:
La mente es inquieta por naturaleza. Comience liberándola de su inquietud; déle
paz; libérela de las distracciones; entrénela en mirar hacia adentro; haga de
esto un hábito. Esto se hace ignorando el mundo externo y eliminando los
obstáculos a la paz de la mente.
D.:
¿Cómo se elimina la inquietud de la mente?
M.:
Los contactos externos —los contactos con objetos distintos de ella misma— hacen
que la mente esté inquieta. La pérdida del interés en el no-sí mismo
(vairagya), es el primer paso. Entonces siguen los hábitos de
introspección y concentración. Se caracterizan por el control de los sentidos
externos, de las facultades internas, etc. (sama, dama, etc.) que
terminan en samadhi (la mente no distraída).
16. D.: ¿Cómo se
practican?
M.:
Un examen de la naturaleza
efímera de los fenómenos externos conduce a vairagya. De ahí que
la indagación (vichara) sea el primer paso y el más importante que hay
que dar. Cuando vichara continúa automáticamente, resulta en un desdén
por la riqueza, la fama, la comodidad, el placer, etc. El pensamiento «yo»
deviene más claro para la inspección. La fuente de «yo» es el Corazón —la meta
final. Sin embargo, si el aspirante no es adecuado temperamentalmente para la
Vichara Marga (el método analítico introspectivo), debe desarrollar la
bhakti (devoción) a un ideal —puede ser Dios, el Gurú, la humanidad
en general, las leyes éticas, o incluso la idea de belleza. Cuando uno de éstos
toma posesión del individuo, los demás apegos se debilitan, es decir, se
desarrolla el desapasionamiento (vairagya). Simultáneamente, crece
el apego por el ideal, y, finalmente éste asume el control. Así es como
ekagrata (la concentración) crece simultánea e imperceptiblemente —con o sin
visiones y ayudas directas.
En ausencia de indagación y
devoción, puede intentarse el sedativo pranayama natural (la regulación
del soplo). Esto se conoce como Yoga Marga. Si la vida corre
peligro, todo el interés se centra en ese único punto, la salvación de la vida.
Si se regula el soplo, la mente no puede permitirse (ni se permite) saltar a sus
cosas —los objetos externos. Así pues, mientras se regula el soplo, hay reposo
para la mente. Los demás intereses se pierden cuando toda la atención se vuelca
sobre el soplo o su regulación. Las pasiones se acompañan con una respiración
irregular, mientras que la calma y la felicidad se acompañan con una respiración
lenta y regular. De hecho, el paroxismo del gozo es tan penoso como el dolor, y
ambos se acompañan de respiraciones irregulares. La paz real es felicidad. Los
placeres no constituyen la felicidad. La mente mejora con la práctica y deviene
más fina, lo mismo que el filo de la navaja se afila con el amolador. Entonces,
la mente está mejor capacitada para resolver problemas internos o externos. Si
un aspirante es inadecuado temperamentalmente para los dos primeros métodos, y
circunstancialmente (en razón de la edad) tampoco es adecuado para el tercer
método, debe intentar la Karma Marga (haciendo buenas acciones; por
ejemplo, algún servicio social). Sus instintos más nobles devienen más patentes,
y obtiene un goce impersonal. Su sí mismo más pequeño es menos exigente, y tiene
una posibilidad de expandir su lado bueno. Así, el hombre deviene debidamente
equipado para uno de los tres caminos señalados. Su intuición también puede
desarrollarse directamente con este método simple.
D.:
¿Puede una línea de pensamiento, o una serie de preguntas, inducir el
autohipnotismo? ¿No debería reducirse esto a un solo punto, analizando al
inaprehensible «yo» elemental, vagamente percibido y elusivo?
M.:
Sí. Es realmente como mirar en el vacío o en un cristal o una luz deslumbrante.
D.:
¿Puede la mente ser fijada hasta ese punto? ¿Cómo?
M.:
Si la mente está distraída, formule prontamente esta pregunta: «¿A quién
aparecen estos pensamientos que distraen?» Eso le devuelve prontamente al punto
de «yo».
D.:
¿Cuánto tiempo puede estar la mente en el Corazón o ser mantenida en él?
M.:
El periodo se extiende con la práctica.
D.:
¿Qué acontece al finalizar ese periodo?
M.:
La mente vuelve al estado presente normal. La unidad en el Corazón es
reemplazada por una variedad de fenómenos percibidos. A esto se le llama la
mente saliente. A la mente que se va hacia el Corazón se le llama la mente en
reposo.
D.:
¿Es todo este proceso meramente intelectual, o es predominantemente sentido?
M.:
Lo último.
D.:
¿Cómo cesan todos los pensamientos cuando la mente está en el Corazón?
M.:
Con fuerza de voluntad, con una fe fuerte en la verdad de la enseñanza del
Maestro relativa a ese efecto.
D.:
¿Cuál es la bondad de este proceso?
M.:
(a) La Conquista de la voluntad —el desarrollo de la concentración.
(b) La Conquista de las
pasiones —el desarrollo del desapasionamiento.
(c) La práctica creciente de
la virtud —(samatva) ecuanimidad con todos.
D.:
¿Por qué debe adoptar uno esta autohipnotización pensando en el punto
impensable? ¿Por qué no adoptar otros métodos, como mirar fijamente una luz,
controlar el soplo, escuchar música, escuchar los sonidos internos, repetir la
sílaba sagrada (Pranava) u otros mantras?
M.:
Mirar fijamente a una luz atonta a la mente y produce catalepsia de la voluntad
momentánea, pero no asegura ningún beneficio permanente. El control del soplo
obnubila la voluntad sólo momentáneamente. Escuchar sonidos produce resultados
similares, —a menos que el mantra sea sagrado y asegure la ayuda de un
poder más alto para purificar y elevar los pensamientos.
17. D.: ¿Cuál es la
relación entre la regulación del pensamiento y la regulación del soplo?
M.:
El pensamiento (intelectual) y las actividades (vegetativas), a saber, el soplo,
la circulación, etc., son aspectos diferentes de lo mismo —la vida individual.
Ambas cosas dependen de (o metafóricamente «residen en» o «son inherentes a») la
vida. La personalidad y las demás ideas brotan de ella como la actividad vital.
Si el soplo u otra actividad vital son reprimidas forzosamente, también se
reprime el pensamiento. Si al pensamiento se lo lentifica o se lo fija
forzosamente en un punto, la actividad vital del soplo también se lentifica, se
aplana y se confina al nivel más bajo compatible con la vida. En ambos casos,
acaba temporalmente la variedad del pensamiento que distrae. Esa interacción
también se nota de otras maneras. Tome la voluntad de vivir. Eso es el poder del
pensamiento. Eso sostiene y mantiene la vida cuando toda otra vitalidad está
casi agotada, y retrasa la muerte. En ausencia de ese poder de la voluntad, la
muerte se acelera. Por eso se dice que el pensamiento lleva vida con él en la
carne y de un cuerpo carnal a otro.
D.:
¿Hay algunas ayudas, 1º para la concentración y 2º para la expulsión de las
distracciones?
M.:
Físicamente, el aparato digestivo y demás órganos han de mantenerse libres de
irritación. Por consiguiente, se regula el alimento tanto en cantidad como en
cualidad. Se comen alimentos no irritantes, y se evitan los alimentos picantes,
el exceso de sal, las cebollas, el vino, el opio, etc. Evite el estreñimiento,
la somnolencia y la excitación, y todos los alimentos que las induzcan.
Interésese mentalmente en una sola cosa y fije la mente en ella. Que ese interés
sea totalmente absorbente con exclusión de todo lo demás. Esto es
desapasionamiento (vairagya) y concentración. Se puede elegir a Dios o un
mantra. La mente adquiere fuerza para aprehender lo sutil y
sumergirse en ello.
D.:
Las distracciones resultan de tendencias heredadas. ¿Pueden ser desechadas
también?
M.:
Sí. Muchos lo han hecho. ¡Créalo! Lo hicieron porque creían que podían. Los
vasanas (predisposiciones) pueden ser obliterados. Se hace por la
concentración en eso que está libre de vasanas y que sin embargo es su
núcleo.
D.:
¿Cuánto debe continuar esa práctica?
M.:
Hasta que obtenga el éxito y hasta que la liberación yóguica devenga permanente.
El éxito engendra el éxito. Si se conquista una distracción, se conquista la
siguiente, y así sucesivamente, hasta que, finalmente, se conquistan todas. El
proceso es como reducir el fuerte de un enemigo matando a sus defensores —uno a
uno, a medida que salen.
D.:
¿Cuál es la meta de este proceso?
M.:
Realizar lo Real.
D.:
¿Cuál es la naturaleza de la Realidad?
M.:
(a) Existencia sin principio
ni fin —eterna.
(b) Existencia por todas
partes, sin fin, infinita.
(c) Existencia detrás de todas las formas, de todos los
cambios, de todas las fuerzas, de toda materia y de todo espíritu.
Lo múltiple cambia y
desaparece (fenómenos), mientras el Uno perdura (noúmeno).
(d) El Uno desplaza a las tríadas, es decir, al conocedor,
al conocimiento y a lo conocido. Las tríadas son sólo apariencias en el tiempo y
el espacio, mientras que la Realidad es más allá y detrás de ellas. Las tríadas
son como un espejismo sobre la Realidad. Son el resultado del engaño.
D.:
Si «yo» es también una ilusión, ¿quién desecha entonces la ilusión?
M.:
El «yo» desecha la ilusión de «yo», y sin embargo permanece como «yo». Tal es la
paradoja de la Realización del Sí mismo. El realizado no ve ninguna
contradicción en ello. Tome el caso de bhakti —yo me acerco a Isvara
y le imploro que me absorba en Él. Entonces, lleno de fe y por la
concentración, me entrego. ¿Qué queda después? En lugar del «yo» original, la
perfecta entrega de sí mismo deja un residuo de Dios en el que se pierde el
«yo». Ésta es la forma más alta de devoción (parabhakti), prapatti,
entrega, o la cima de vairagya.
Usted abandona esto y aquello
de «mis» posesiones. Si, en lugar de ello, usted abandona el «yo» y lo «mío»,
entonces abandona todo de un golpe. La semilla misma de la posesión se pierde.
Así, el mal se destruye en el brote o se aplasta en el germen mismo. Para hacer
esto, el desapasionamiento (vairagya) debe ser muy fuerte. El anhelo de
hacerlo debe ser igual al de un hombre al que se mantiene bajo el agua y que
trata de salir a la superficie para salvar su vida.
D.:
¿No puede aligerarse este problema y dificultad con la ayuda de un Maestro o de
un Ishta Devata (Dios escogido para rendirle culto)? ¿No pueden dar ellos
el poder para ver a nuestro Sí mismo como es —para transformarnos en ellos
mismos— y llevarnos a la Realización del Sí mismo?
M.:
El Ishta Devata y el
Gurú son ayudas —ayudas muy poderosas en esta senda. Pero, para ser
efectiva, una ayuda requiere su esfuerzo también. Su esfuerzo es una condición
sine qua non. Es usted quien debe ver al sol. ¿Pueden los anteojos
y el sol ver por usted? Es usted mismo el que tiene que ver su verdadera
naturaleza. ¡No se requiere mucha ayuda para hacerlo!
D.:
¿Cuál es la relación entre mi libre albedrío y el poder abrumador del
Omnipotente?
(a) ¿Es coherente la
omnisciencia de Dios con el libre albedrío del ego?
(c) ¿Son coherentes
las leyes naturales con el libre albedrío de Dios?
M.:
Sí. El libre albedrío es la aparición presente a una facultad visual y volitiva
limitadas. El mismo ego ve a su actividad pasada como si se encuadrara en un
curso de «leyes» o de reglas —su propio libre albedrío es uno de los eslabones
en ese curso de leyes.
La omnipotencia y la
omnisciencia de Dios son vistas entonces por el ego como si hubieran actuado a
través de la apariencia de su propio libre albedrío. Así es cómo llega a la
conclusión de que el ego debe observar las apariencias. Las leyes naturales son
manifestaciones de la voluntad de Dios y así han sido establecidas.
D.:
¿El estudio de la ciencia, de la psicología, de la fisiología, de la filosofía,
etc., es de alguna ayuda para:
(1) este arte de la
liberación yóguica.
(2) la aprehensión intuitiva
de la unidad de lo Real?
M.:
Muy poco. Para el yoga se necesita algún conocimiento y se puede encontrar en
los libros. Pero lo que se necesita es la aplicación práctica; y el ejemplo
personal, el contacto personal y las instrucciones personales son las ayudas más
útiles. En cuanto a lo demás, una persona puede convencerse a sí mismo
laboriosamente de la verdad que hay que intuir, es decir, de su función y su
naturaleza, pero la intuición real es afín a la sensación y requiere práctica y
contacto personal. La mera erudición libresca no es de gran utilidad. Después de
la realización, todas las cargas intelectuales son fardos inútiles y se arrojan
por la borda como desechos. Desechar el ego es necesario y natural.
D.:
¿En qué difiere el sueño con sueños de la vigilia?
M.:
En los sueños uno reviste diferentes cuerpos, y éstos vuelven a entrar en este
cuerpo cuando uno sueña contactos sensoriales.
D.:
¿Qué es la felicidad? ¿Es inherente al Atman o al objeto, o al contacto
entre el sujeto y el objeto? Nosotros no vemos felicidad en nuestros asuntos.
¿Cuándo surge realmente?
M.:
Cuando hay contacto de un tipo deseable o el recuerdo de esto, y cuando hay
libertad respecto de contactos indeseables o del recuerdo de éstos, decimos que
hay felicidad. Tal felicidad es relativa, y es mejor llamarla placer.
Sin embargo, los hombres
quieren una felicidad absoluta y permanente. Ésta no reside en los objetos, sino
en lo Absoluto. Es Paz, libre de dolor y de placer —es un estado neutral.
D.:
¿En qué sentido es felicidad nuestra naturaleza real?
M.:
La Felicidad Perfecta es el Brahman. La Paz Perfecta es del Sí mismo. Sólo eso
existe y es consciente. Se llega a la misma conclusión: (a) si se juzga
metafísicamente, y (b) si se infiere por la Bhakti Marga (el
Camino de la Devoción).
Imploramos a Dios la
Felicidad y la recibimos por la Gracia. El dador de felicidad debe ser la
Felicidad misma, y también Infinito. Por consiguiente, Isvara es el Dios
Personal de poder y felicidad infinitos. El Brahman es Felicidad impersonal y
absoluta. Los egos finitos, que derivan su fuente del Brahman y después de
Isvara, son sólo felicidad en su naturaleza espiritual. Biológicamente, un
organismo funciona porque esas funciones se acompañan de felicidad. Es el placer
lo que ayuda a nuestro crecimiento; el alimento, el ejercicio, el descanso y las
cualidades gregarias. La psicología (y la metafísica) del placer es quizás esto:
nuestra naturaleza es primordialmente una, entera y llena de felicidad.
Considere esto como una hipótesis probable. La creación tiene lugar por la
partición de la Divinidad en Dios y Naturaleza (maya o prakriti).
Esta maya es de dos partes: (para) —la esencia que soporta, y
(apara) —los cinco elementos, la mente, el intelecto y el ego.
La perfección del ego se
quiebra repentinamente en un punto y se siente un anhelo de dar salida a un
deseo de tener algo o de hacer algo. Cuando ese anhelo se cura por el
cumplimiento de ese deseo, el ego es feliz y se restaura la perfección original.
Por consiguiente, puede decirse que la felicidad es nuestra condición o
naturaleza natural. El placer y el dolor son relativos y se refieren a nuestro
estado finito, que progresa por la satisfacción del anhelo. Si el progreso
relativo es detenido y el alma se sumerge en el Brahman —de la naturaleza de la
paz perfecta— ese alma cesa de tener el placer relativo y temporario y goza la
paz perfecta —la Felicidad. De ahí que la Realización del Sí mismo sea
Felicidad; es la realización del Sí mismo como el ojo espiritual sin límites
(jnana dristi) y no clarividencia; es el autoabandono más alto. El
samsara (el ciclo del mundo) es aflicción.
D.:
¿Por qué entonces el
samsara —la creación y la manifestación finitas— está tan lleno de aflicción
y de mal?
M.:
¡Porque Dios quiere!
D.:
¿Por qué Dios lo quiere así?
M.:
Eso es inescrutable. A ese Poder no se le puede atribuir ningún motivo —ningún
deseo, ningún fin que haya de lograrse pueden ser afirmados de ese único Ser
Infinito, Omnisciente y Omnipotente. Dios no es tocado por las actividades, las
cuales tienen lugar en Su presencia; compare el sol y las actividades del mundo.
No hay ningún significado en atribuir responsabilidad y motivo al Uno antes de
devenir muchos. Sin embargo, la voluntad de Dios respecto del curso prescrito de
los acontecimientos es una buena solución del problema del libre albedrío
(vexata quaestio). Si la mente se inquieta debido a la sensación del
carácter imperfecto e insatisfactorio de lo que nos acontece o de lo que es
cometido u omitido por nosotros, entonces es sabio abandonar el sentido de
responsabilidad y el libre albedrío considerándonos a nosotros mismos como los
instrumentos ordenados del Omnisciente y Omnipotente, para hacer y sufrir como a
Él le plazca. Él lleva todas las cargas y nos da la paz.
18. En otra ocasión, la noche
estaba tranquila y nublada. Lloviznaba ocasionalmente y, por consiguiente, hacia
algo de fresco. Las ventanas de la Sala del Asramam estaban cerradas, y
el Maharshi estaba sentado, como de costumbre, en el sofá. Frente a él estaban
sentados los devotos. Algunos visitantes habían venido de Cuddalore. Entre ellos
había un Magistrado, acompañado por dos señoras mayores. El Magistrado comenzó
la discusión en cuanto a la impermanencia de las cosas mundanas, formulando esta
pregunta: —¿Tiene la discriminación entre la Realidad y la Irrealidad (Sat
asat vicharana) la suficiente eficacia en sí misma como para llevarnos a la
realización del uno Imperecedero?
M.:
Como ha sido propuesto y realizado por todos los buscadores verdaderos, eso sólo
puede hacérnoslo saber y comprender la estabilidad en el Espíritu Supremo
(Brahma nishta). Como eso es algo nuestro, que está en nosotros,
cualquier suma de discriminación (vivechana) puede conducirnos un paso
hacia adelante, convirtiéndonos en renunciantes, incitándonos a desechar lo
aparente (abhasa) como transitorio y a aferrarnos sólo a la verdad y la
presencia eternas.
La conversación giró sobre la
cuestión de si Isvara Prasad (la Gracia Divina) es necesaria para
alcanzar samrajya (el dominio universal), o si los esfuerzos honestos y
tenaces de un jiva para alcanzarlo no pueden por sí solos conducirle a
Eso de donde no hay ningún retorno a la vida y la muerte. El Maharshi, con una
sonrisa inefable que iluminaba Su Sagrado Rostro, y que era omnipenetrante,
brillando sobre el corrillo que le rodeaba, respondió con tono de certeza y con
el timbre de la verdad: —La Gracia Divina es esencial para la Realización. Ella
le lleva a uno a la realización de Dios. Pero esa Gracia sólo se le otorga al
que es un verdadero devoto o un yogi, que se ha esforzado ardua e
incesantemente en el camino hacia la liberación.
D.:
En los libros de Yoga se mencionan seis centros, pero se dice que el jiva
reside en el Corazón. ¿No es así?
M.:
Sí. Se dice que el jiva permanece en el Corazón en el sueño profundo; y
en el cerebro en el estado de vigilia. No es necesario considerar al Corazón
como a la cavidad muscular con cuatro compartimentos que impulsa la sangre. Es
cierto que hay pasajes que sostienen este criterio. Hay otros que consideran que
significa un conjunto de ganglios o centros nerviosos alrededor de esa región.
Cualquiera que sea el criterio correcto, a nosotros no nos importa. No estamos
interesados en nada que no sea nosotros mismos. Ciertamente, eso lo tenemos
dentro de nosotros. Sobre esto no podría haber dudas ni discusiones.
En los Vedas y en las
escrituras, al Corazón se lo usa para significar el lugar de donde brota la
noción «yo». ¿Brota sólo del cuerpo carnoso? Brota dentro de nosotros, en algún
lugar, a la derecha, en el medio de nuestro ser. El «yo» no tiene ninguna
localización. Todo es el Sí mismo. No hay nada más que eso. Así pues, debe
decirse que el Corazón es el cuerpo entero de nosotros mismos y del universo
entero, concebido como «yo». Pero para ayudar al practicante (abhyasi),
tenemos que indicar una parte definida del Universo, o del Cuerpo. Así pues, a
este Corazón se lo señala como la sede del Sí mismo. Pero, en verdad, nosotros
somos por todas partes, nosotros somos todo lo que es, y no hay nada más.
D.:
Se dice que la Gracia Divina es necesaria para obtener con éxito una mente sin
distracciones (samadhi). ¿Es eso así?
M.:
Nosotros somos Dios (Isvara). Isvara Drishti (es decir, vernos a
nosotros mismos como Dios) es ello mismo la Gracia Divina. Así pues, nosotros
necesitamos la Gracia Divina para obtener la Gracia de Dios.
El Maharshi sonríe y todos
los devotos ríen con él.
D.:
Hay también el Favor Divino (Isvara anugraham), al que se distingue de la
Gracia Divina (Isvara prasadam). ¿Es eso así?
M.:
¡El pensamiento de Dios es el Favor Divino! Por naturaleza, Él es Gracia
(prasad o arul). Es por la Gracia de Dios que usted piensa en
Dios.
D.:
¿No es la Gracia del Maestro el resultado de la Gracia de Dios?
M.:
¿Por qué distingue entre los dos? El Maestro es lo mismo que Dios y no es
diferente de él.
D.:
Cuando se hace un esfuerzo para llevar la vida buena y concentrar el pensamiento
en el Sí mismo, a menudo hay una caída y un fracaso. ¿Qué hay que hacer
entonces?
M.:
Finalmente, todo saldrá bien. Hay el firme impulso de su determinación que le
pone en pie nuevamente después de cada caída y fracaso. Gradualmente los
obstáculos son vencidos todos, y su marcha deviene más fuerte. Finalmente, todo
sale bien. Lo que se requiere es una firme determinación.
19. El señor N. Natesa Iyer,
quien preside la Corte de Justicia de una ciudad del Sur de la India, y que es
un brahmín ortodoxo, preguntó: —¿Son reales los dioses Isvara o
Vishnú y sus regiones sagradas Kailasa o Vaikuntha?
M.:
Tan reales como usted está en
este cuerpo.
D.:
¿Poseen ellos un vyavahara satya, es decir, una existencia fenoménica,
como mi cuerpo? ¿O son ficciones como el cuerno de una liebre?
M.:
Ellos existen.
D.:
Si es así, deben estar en alguna parte. ¿Dónde están?
M.:
Las personas que los han
visto dicen que existen en alguna parte. Así pues, debemos aceptar su
afirmación.
D.:
¿Dónde existen?
M.:
En usted.
D.:
¿Entonces, es sólo una idea —que yo puedo crear y controlar?
M.:
Todo es así.
D.:
Pero yo puedo crear puras ficciones, por ejemplo, el cuerno de una liebre, o
sólo verdades parciales, por ejemplo, un espejismo, mientras que también hay
hechos independientes de mi imaginación. ¿Los dioses Isvara o Vishnú
existen de ese modo?
M.:
Sí.
D.:
¿Está Él sujeto al pralaya (la disolución cósmica)?
M.:
¿Por qué? El hombre que
deviene comprehensor del Sí mismo trasciende a la disolución cósmica
(pralaya) y deviene liberado (mukta). ¿Por qué no Dios
(Isvara) que es infinitamente más sabio y más capaz?
D.:
¿Los devas y los pisachas (demonios) existen de manera similar?
M.:
Sí.
D.:
¿Cómo hemos de concebir la Consciencia Suprema (Chaitanya Brahman)?
M.:
Como eso que es.
D.:
¿Debe concebirse como Auto-Efulgente?
M.:
Trasciende la luz y la
oscuridad. Un individuo (jiva) ve las dos. El Sí mismo ilumina al
individuo para que vea la luz y la oscuridad.
D.:
¿Debe comprenderse como «yo no soy el cuerpo, ni el hacedor, ni el disfrutador,
etc.?»
M.:
¿Por qué estos pensamientos? ¿Pensamos ahora que somos hombres, etc.? ¿Si no lo
pensamos cesamos de ser hombres?
D.:
¿Debe comprenderse entonces por textos escritos tales como: «Aquí no hay ninguna
diferencia»?
M.:
¿Por qué incluso eso?
D.:
Si pensamos «yo soy lo real», ¿funcionará?
M.:
Todos los pensamientos son incongruentes con la realización. El estado correcto
es excluir los pensamientos de nosotros mismos y todos los demás pensamientos.
El pensamiento es una cosa, y la realización es otra completamente diferente.
D.:
¿No es necesario, o al menos ventajoso, hacer invisible el cuerpo en el progreso
espiritual de uno?
M.:
¿Por qué piensa en eso? ¿Es
usted el cuerpo?
D.:
No. Pero la espiritualidad avanzada debe efectuar un cambio en el cuerpo. ¿No es
así?
M.:
¿Qué cambio desea usted en el cuerpo, y por qué?
D.:
¿No es la invisibilidad una evidencia de Sabiduría avanzada (jnana)?
M.:
¡En ese caso, todos aquellos que hablaron, que escribieron y que pasaron sus
vidas ante la vista de los demás deben ser considerados ignorantes (ajnanis)!
D.:
Pero los sabios Vasistha y Valmiki poseían esos poderes.
M.:
Podría haber sido su destino (prarabdha) desarrollar esos poderes
(siddhis) junto con su sabiduría (jnana). ¿Por qué apunta
usted a eso que no es esencial, sino proclive a evidenciar un obstáculo a la
sabiduría (jnana)? ¿Se siente el Sabio (jnani) oprimido porque su
cuerpo es visible?
D.:
No.
M.:
Un hipnotizador puede hacerse a sí mismo repentinamente invisible. ¿Es por eso
un Sabio (jnani)?
D.:
No.
M.:
La visibilidad y la
invisibilidad se refieren al veedor. ¿Quién es ese veedor? Resuelva eso primero.
Las demás cuestiones no tienen importancia.
D.:
Los Vedas contienen relatos discordantes de la Cosmogonía. En una parte
se dice que el éter es la primera creación; en otra, se dice que es la energía
vital (prana); en otra, que es otra cosa; en otra, se dice que es el
agua, y así sucesivamente. ¿Cómo se han de reconciliar estas cosas? ¿No dañan la
credibilidad de los Vedas?
M.:
Veedores diferentes vieron aspectos de verdades diferentes en tiempos
diferentes, y cada uno enfatizó alguna perspectiva. ¿Por qué se preocupa usted
por sus afirmaciones discordantes? El objetivo principal de Veda es
enseñarnos la naturaleza del Atman imperecedero y mostrarnos que nosotros
somos Eso.
D.:
Estoy satisfecho con esa parte.
M.:
Entonces trate a todo el resto como artha vada (argumentaciones
auxiliares) o exposiciones auxiliares en favor del ignorante que busca rastrear
la génesis de las cosas y materias.
D.:
Yo soy un pecador. No cumplo sacrificios religiosos (homas), etc. ¿Tendré
renacimientos penosos por esa razón? ¡Le ruego que me salve!
M.:
¿Por qué dice que usted es un pecador? Su confianza en Dios es suficiente para
salvarle de los renacimientos. Eche toda la carga sobre Él.
En el Tiruvachagam se
dice: «Aunque soy peor que un perro, tú te has encargado graciosamente de
protegerme. Tú mantienes este engaño del nacimiento y la muerte. Además, ¿soy yo
la persona que ha de examinar y juzgar? ¿Soy yo el Señor aquí? ¡Oh Mahesvara, a
ti te corresponde hacerme rodar a través de los cuerpos (mediante nacimientos y
muertes) o mantenerme fijo a tus propios pies!». Por consiguiente, tenga fe, y
eso le salvará.
D.:
Señor, yo tengo fe —y sin embargo encuentro dificultades. La debilidad y la
inconstancia me afligen desde que practico la concentración.
M.:
El control del soplo (pranayama) realizado adecuadamente debe acrecentar
nuestra fuerza.
D.:
Trabajo profesionalmente; sin embargo, quiero estar en dhyana perpetuo.
¿Ambas cosas estarán en conflicto mutuo?
M.:
No habrá ningún conflicto. A medida que usted practique ambas y desarrolle sus
facultades será capaz de atender a ambas. Comenzará a considerar su negocio como
un sueño. La Bhagavad Gita dice: «Eso que es la noche de todos los seres,
es el tiempo de vigilia para el hombre disciplinado; cuando los otros seres
están despiertos, entonces es de noche para el sabio que ve» (11:69).
20. Un visitante preguntó:
—¿Qué hacer para obtener la liberación (moksha)?
M.: |