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Dedicado a Bhagavan Sri Ramana Maharshi

 

Enseñanzas con
Michael James - 8

Aunque a la realidad absoluta se le dan muchos nombres y descripciones tales como Dios, allah, brahman, lo absoluto, lo eterno, lo infinito, la plenitud de ser, purna o el todo, conocimiento puro, sat-chit-ananda o ser-consciencia-felicidad, tat o «ello», nirvana, el reino de Dios y demás, Sri Ramana a menudo decía que las palabras que expresan su naturaleza real más perfecta y exactamente son «yo» y «soy» o su forma combinada «yo soy».

Esto es así debido a que lo que estas palabras «yo» y «soy» expresan no es solo ser, sino también la auto-consciencia esencial de ser. Por lo tanto, no importa en qué lenguaje sean expresadas estas palabras; el pronombre personal de la primera persona del singular «yo», y la forma equivalente de la primera persona del singular del verbo básico ser, «soy», expresan ambas la verdad total tan exacta como posiblemente ningunas otras palabras puedan expresarla.

Por eso es por lo que en la mayoría de las grandes religiones del mundo, el nombre «yo soy» es reverenciado como el primero, principal y último nombre de Dios. La santidad suprema de este nombre divino «yo soy» es expresada y venerada en el Antiguo Testamento (sobre el que están basadas las tres grandes religiones de origen asio-occidental, a saber, el judaísmo, el cristianismo y el islam) en las palabras habladas por Dios a Moisés, «YO SOY EL QUE SOY» (Éxodo 3.14), y también en los Vedas (sobre los que están basadas la amplia familia de las religiones sudasiáticas conocidas como hinduismo) en el mahavakya o gran dicho «Yo soy brahman» (Brihadaranyaka Upanishad 1.4.10).

El hecho de que «yo» y «soy» son los nombres originales y naturales de la realidad absoluta o Dios, es declarado enfáticamente por Sri Ramana en los versos 712, 713, 714 y 715 de Guru Vachaka Kovai:

 

Cuando meypporul mismo [la «sustancia real», «esencia verdadera» o realidad absoluta], que es llamado ullam [el «corazón» o «núcleo»], sale [aparentemente] y se extiende gradualmente desde el corazón como la consciencia [es decir, cuando parece manifestarse exteriormente como nombres y formas innumerables, que de hecho son solo distorsiones imaginarias de la única consciencia verdadera sin-forma e indivisa «yo soy», que es esa «sustancia real» misma], entre los miles de nombres [sagrados] que son [atribuidos] a [este] ulla-porul [el «ser-esencia» o realidad absoluta], sabe que cuando [nosotros] escudriñamos [descubrimos que] ciertamente «yo» es el primero [el original y principal].

 

Puesto que [junto] con ese «yo», que se ha dicho previamente [en el verso de arriba] que es el nombre primario [de la realidad absoluta o Dios], como su meypporul-vilakkam [la luz que es su esencia real] él [«soy»] existe siempre como «yo soy» [en el corazón de cada uno de nosotros], ese nombre «soy» también es [el nombre primario de la realidad absoluta o Dios].

 

Entre los muchos nombres [atribuidos a Dios en todas las diferentes religiones y lenguajes de este mundo], que son miles y miles, ningún nombre tiene [tal] belleza real [o] es [tan] verdaderamente apropiado a kadavul [Dios, que es kadanda-ullavan, «él que existe trascendiendo»], que mora en [nuestro] corazón exento de pensamiento, como este nombre [«yo» o «soy»]. [Es decir, «yo» o «soy» es el nombre más bello y verdaderamente apropiado de Dios, debido a que él existe en nuestro corazón como nuestro ser auto-consciente naturalmente libre de pensamiento, «yo soy».]

 

Entre todos [los nombres de Dios] que son conocidos, solo el nombre de Dios [original, natural y verdadero], [que es experimentado] como «yo [soy] yo», clama [su única supremacía] a aquellos cuya atención está vuelta hacia sí mismos, brillando como la mauna-para-vak [la palabra suprema, que es silencio absoluto], llenando el espacio de [su] corazón, en el que [su] ego ha sido aniquilado.

 

Cuando volvamos la atención hacia nosotros y con ello nos experimentemos como somos realmente, la mente o ego será aniquilado, toda dualidad desaparecerá, y en el espacio libre de pensamiento de nuestro corazón, que es el espacio infinito de ser-consciencia-felicidad, solo la auto-consciencia no-dual «yo soy» permanecerá brillando claramente en toda su prístina pureza. Puesto que no hay nada que perturbe la paz perfecta de esta experiencia de auto-conocimiento verdadero, y puesto que ella revela su propia realidad absoluta más claramente de lo que cualquier palabra hablada o escrita podría hacerlo, Sri Ramana la describe como la mauna-para-vak, la «palabra suprema» o para-vak, que es silencio absoluto o mauna.

El poder de la claridad silente de la auto-consciencia inadulterada para revelarse a sí misma como la realidad absoluta, es expresado por Sri Ramana poéticamente en el verso 5 de Ekatma Panchakam:

 

Eso que existe siempre es solo ese ekatma vastu [la única realidad o sustancia, que es nuestro sí mismo verdadero]. Puesto que el adi-guru en aquel tiempo hizo que ese vastu fuera conocido [solo] hablando sin hablar, di, ¿quién puede lograr concerle hablando?

 

La palabra eka significa «uno», atma significa «sí mismo», y vastu es el equivalente sánscrito de la palabra tamil porul, que significa la realidad, sustancia o esencia absoluta. Por lo tanto, el ekatma vastu, que Sri Ramana declara ser eppodum ulladu, «eso que siempre es», es la única realidad absoluta o sustancia esencial, que es nuestro sí mismo verdadero.

En la versión kalivenba de Ekatma Panchakam, Sri Ramana añadió dos palabras más para calificar ulladu, que significa «eso que es», a saber tanadu oliyal, que significa «por su propia luz». Así pues él no declaró solo que el ekatma vastu es la única cosa que existe siempre, sino también que es «eso que existe siempre por su propia luz», es decir, por su propia luz de auto-consciencia no-dual, «yo soy».

La palabra compuesta adi-guru significa el «gurú original», y es un término que denota a Sri Dakshinamurti, una forma de Dios que simboliza la revelación de la realidad absoluta a través del silencio, que es la «palabra suprema» o para-vak, y que Sri Ramana describe poéticamente como «hablar sin hablar», es decir, comunicar la verdad sin pensamiento o palabras habladas. Puesto que el ekatma vastu es nuestro ser auto-consciente libre de pensamiento y por lo tanto absolutamente silente, solo puede revelarse a sí mismo brillando dentro de nosotros silente y claramente como «yo soy yo», sin la obstrucción de ningún pensamiento o palabra.

Puesto que esta experiencia de puro ser auto-consciente no-dual silente, libre de pensamiento, apacible y absolutamente clara, «yo soy», es el estado verdadero y natural de nuestro sí mismo real, que es la única realidad absoluta o sustancia esencial que llamamos «Dios», Sri Ramana dice que el nombre original y más bellamente apropiado de Dios es solo «yo», «soy», «yo soy» o «yo soy yo».

 

Aunque «yo» y «soy» son dos palabras separadas, ambas denotan nuestro sentido de sí mismo único, no-dual y absolutamente indivisible —la consciencia esencial de ser, el conocimiento fundamental de la existencia. Cada una de estas dos palabras está por lo tanto implícita en la otra.

El pronombre «yo» implica que existimos, y esta existencia de nosotros es expresada por el verbo «soy». A la inversa, el verbo «soy» implica solo la existencia de nosotros, que es expresada por el pronombre «yo». En muchas lenguas, por lo tanto, una u otra de estas dos palabras puede ser usada por sí sola, puesto que su contrapartida está implícita en ella y por lo tanto se comprende claramente. En tales lenguas, la forma compuesta «yo soy», es una opción que se usa solo para dar énfasis.

En este respecto el inglés es una excepción. Por ejemplo, si deseamos decir que somos un ser humano, en inglés tenemos que usar tanto la palabra «yo» como la palabra «soy» y decir, «yo soy un ser humano», mientras que en muchas otras lenguas es suficiente en un contexto tal, usar ya sea solo la palabra «yo» o ya sea solo la palabra «soy». En tamil, por ejemplo, no necesitamos decir la larga frase «nan manidanay irukkiren», que significa «yo soy [un] hombre», debido a que podemos transmitir exactamente el mismo sentido, diciendo simplemente ya sea «nan manidan», que significa «[soy un] hombre», o ya sea «manidanay irukkien», que significa «[yo] soy [un] hombre». Es similar el caso con muchas otras lenguas antiguas y modernas de Asia y Europa, de las que el sánscrito, el hebreo, el griego y el latín son unos pocos ejemplos.

En el Evangelio según San Juan, que fue escrito originalmente en una forma de griego antiguo, hay muchos dichos «yo soy» bien conocidos de Jesús, en varios de los cuales él está aludiendo más o menos claramente al uso de la palabra «yo soy» en el Antiguo Testamento para denotar el ser auto-consciente esencial de Dios. Esta alusión es particularmente clara en los siete versículos (8.24, 8.28, 8.58, 13.19, 18.5, 18.6 y 18.8) en los que él usa «yo soy» sin añadir ningún predicado, y que los eruditos bíblicos describen por lo tanto como ejemplos de su uso «absoluto» de «yo soy».

En cada uno de estos siete versículos, el más conocido de los cuales es, «Antes de que Abraham fuera, yo soy» (8.58), sus dichos acaban con las palabras griegas ego eimi, que significan «yo soy». Al usar estas dos palabras juntas, y colocarlas al final de cada respectiva sentencia, estos versos logran poner gran énfasis sobre el significado de «yo soy» pretendido por Jesús, pero en algunos casos este énfasis desafortunadamente se ha perdido en la traducción.

Además de estos siete ejemplos de su uso «absoluto» de «yo soy», hay más de otros treinta dichos en los que él usa «yo soy» con un predicado, pero mientras en algunos de estos dichos las palabras ego eimi son usadas en el griego original, en otros la palabra eimi, que significa «soy», se usa por sí sola sin la palabra ego, que significa «yo».

Este uso válido del verbo «soy» sin su sujeto lógico «yo», es común en aquellas lenguas en las que todos los verbos toman una forma particular en cada una de las tres personas y cada uno de los dos o más tiempos. Un lenguaje tal es el latín, y por lo tanto, en latín, la palabra sum, que significa «soy», y también las formas de primera persona del singular de otros verbos, pueden ser usadas sin la palabra ego o «yo». Por ejemplo, cuando Descartes concluyó el famoso, «cogito ergo sum», que significa «[Yo] pienso, por lo tanto [yo] soy», no necesitó usar la palabra ego ni antes de cogito ni antes de sum, debido a que está claramente implícita en la forma gramatical de cada uno de estos verbos. Como veremos en el siguiente capítulo, esta conclusión de Descartes está poniendo realmente el carro delante del caballo, pero la cito aquí solo como un ejemplo del verbo «soy» transmitiendo un sentido completo sin el uso explícito de su correspondiente pronombre «yo».

En el hebreo original en el que fue escrito el Éxodo, las palabras que son traducidas usualmente como «YO SOY EL QUE SOY», son «ehyeh asher ehyeh». La palabra ehyeh de hecho significa solo «soy», y el pronombre «yo» está simplemente implícito en ella, de modo que una traducción más literal sería «SOY EL QUE SOY» o «SOY LO QUE SOY».

En el hebreo antiguo no había tiempos como tales, sino solo dos «aspectos» de un verbo, el «perfecto» y el «imperfecto». El «aspecto perfecto» de un verbo era usado para denotar una acción que ha sido completada o acabada, y por lo tanto era equivalente en función al tiempo pasado, mientras que el «aspecto imperfecto» era usado para denotar una acción que aún no estaba completada o acabada, y por lo tanto era usado en casos en los que usaríamos el tiempo presente o el tiempo futuro.

Puesto que ehyeh es la forma «imperfecta» de la primera persona del verbo «ser», implica un tiempo presente continuo, que podríamos traducir como «estoy siendo». Así pues, «ehyeh asher ehyeh» podría ser traducido como «[YO] ESTOY SIENDO LO QUE [YO] ESTOY SIENDO», o más libremente como «[YO] SOY SIEMPRE LO QUE [YO] SOY SIEMPRE».

Algunos eruditos Bíblicos sugieren que debería traducirse como un tiempo futuro, «[YO] SERÉ LO QUE [YO] SERÉ», pero si se traduce así, debe ser comprendido en el sentido «[YO] SERÉ SIEMPRE LO QUE [YO] SERÉ SIEMPRE» o «[YO] SERÉ SIEMPRE LO QUE SOY SIEMPRE», debido a que no es un tiempo exclusivamente futuro, sino solo un tiempo continuo dentro del futuro. Sin embargo, puesto que el ser esencial que es Dios, es eterno y siempre presente, ehyeh es traducido más apropiadamente en este contexto por un tiempo presente continuo, «soy» o «estoy siendo».

Puesto que el ser es en realidad siempre presente, trasciende las tres divisiones del tiempo, a saber, pasado, presente y futuro. Esta naturaleza de ser eternamente continua, es expresada adecuadamente por la palabra ehyeh, que como un «aspecto imperfecto» del verbo «ser», implica un estado de ser inacabable y continuo.

El ser como tal nunca comienza ni acaba, ni sufre nunca ningún cambio. Permanece siempre como es, de modo que en el futuro será siempre lo que siempre ha sido, y nunca devendrá algo nuevo. Por lo tanto, la verdadera naturaleza o realidad absoluta de Dios, es solo ser eterno y sin-cambio, y no es ninguna forma de «devenir». Devenir implica cambio, y el cambio requiere tiempo, pero el ser verdadero de Dios trasciende los límites del tiempo, y es por lo tanto más allá del cambio y el devenir.

Además, puesto que el ser verdadero es auto-consciente, y puesto que por lo tanto no puede nunca ser un objeto de conocimiento, una segunda o tercera persona, sino que siempre se experimenta a sí mismo como la primera persona, la forma de la primera persona «imperfecta» ehyeh, es una expresión perfecta de la verdadera naturaleza del ser.

Como quiera que podemos elegir traducir esta profunda expresión de la verdadera naturaleza de ser, «ehyeh asher ehyeh», lo que es importante es que comprendamos la verdad que expresa. Por sí misma, la palabra ehyeh, expresa el hecho de que el ser es auto-consciente, no-objetivo y continuo —o en otras palabras, que el ser es la realidad auto-consciente eternamente presente de la primera persona. Esta verdad sobre el ser, que es expresada perfectamente por la primera persona del verbo continuo ehyeh o «soy», es reiterada y enfatizada por la sentencia entera «ehyeh asher ehyeh».

Es decir, al decir «[YO] SOY LO QUE [YO] SOY», estas palabras enfatizan más la verdad de que el ser eterno de primera persona auto-consciente «soy», es absolutamente único y no-dual. Ellas implican, «Soy solo lo que soy», «No soy nada sino lo que soy», o más simplemente, «Soy solo yo, y nada otro que yo».

Debido a que este dicho bíblico, «YO SOY EL QUE SOY», es una expresión tan perfecta de la naturaleza de la primera persona del ser absoluto, eterno, no-dual, no-objetivo y auto-consciente, Sri Ramana solía decir que es el mahavakya más grande, incluso más grande que los cuatro mahavakyas o «grandes dichos» de los Vedas. Aunque el sentido de cada uno de los mahavakyas védicos, a saber, «la consciencia pura es Brahman», «Yo soy brahman», «ello eres tú» y «este sí mismo es brahman», es esencialmente el mismo que el de este dicho Bíblico, ellos son de hecho expresiones menos perfectas y exactas de la realidad debido a que cada uno de ellos contiene una o más palabras que no están en la forma de la primera persona.

Es decir, en «YO SOY EL QUE SOY» el sentido de ser de la primera persona, «soy», es igualado solo consigo mismo y no con nada más, mientras que en cada uno de los mahavakyas védicos, es igualado ya sea con un nombre de tercera persona, brahman, que significa la realidad absoluta o espíritu supremo, o con el pronombre de la tercera persona «ello», que denota la misma realidad absoluta. Aunque «yo soy» es verdaderamente la realidad absoluta o brahman, tan pronto como pensamos que ello es así, la atención es retirada de la consciencia de ser natural de primera persona, hacia una concepción mental extraña y antinatural de «la realidad absoluta». Para ayudarnos a fijar la atención total e indivisa en «yo soy», es mejor que se nos diga que «yo soy» es solo «yo soy», antes que decirnos que «yo soy» es Dios, brahman o la realidad absoluta.

 

De la misma manera que la verdad de ser absoluta es expresada por Dios en el Éxodo igualando «soy» solo con «soy», y con nada más que «soy», así también siempre que Sri Ramana expresaba la experiencia eterna de nuestro ser que es revelado cuando el obscurecimiento imaginario causado por la mente es eliminado, él lo expresaba igualando «yo» solo con «yo», y con nada más que «yo».

Al hacer eso, él usaba las palabras mínimas, solo «nan nan», que significan literalmente «yo yo», pero que, de acuerdo con la costumbre tamil de omitir «soy» dondequiera que su sentido está claro con el uso de «yo», implican claramente «yo [soy] yo». Es decir, lo mismo que «nan yar?» significa «¿quien [soy] yo?» y «edu nan?» significa «¿qué [soy] yo?», o lo mismo que «nan manidan» significa «[soy un] hombre» y «nan innar» significa «[soy] fulano», así también «nan nan» significa claramente «yo [soy] yo».

Tres ejemplos importantes de su uso de estas palabras «nan nan» o «yo [soy] yo» para describir el estado de auto-conocimiento verdadero, son el verso 20 de Upadesa Undiyar, el verso 30 de Ulladu Narpadu y el verso 2 de Anma-Viddai, en los cuales él dice:

 

En el lugar [el núcleo de nuestro ser] donde «yo» [la mente o sí mismo individual] se sumerge [o deviene uno], el único [conocimiento verdadero] aparece [o brilla] espontáneamente [o como nosotros] como «yo [soy] yo». Eso mismo [o eso, que es nosotros] es el todo [la totalidad o plenitud infinita de ser, consciencia y felicidad].

 

Cuando [la] mente alcanza [el] corazón [el núcleo del ser] escudriñando internamente «¿quién soy yo?» [y] cuando ella [la mente] que es «yo» [el ego o sí mismo individual] es [con ello] sometida [literalmente, «cuando ella sufre humillación», es decir, cuando se sumerge, inclinando su cabeza avergonzada], el único [conocimiento verdadero] aparece [o brilla] espontáneamente [o como nosotros] como «yo [soy] yo». Aunque aparece, no es «yo « [nuestro sí mismo individual]. Es el porul total [la esencia, sustancia o realidad infinita], el porul que es [nuestro] sí mismo [real].

 

Puesto que el pensamiento «este cuerpo compuesto de carne es yo» es el único hilo al cual [todos los] diversos pensamientos están atados, si [nosotros] vamos adentro [de nosotros escudriñando] «¿quién soy yo? ¿cuál es el lugar [la fuente de la que este pensamiento fundamental «yo soy este cuerpo» surge]?», [todos] los pensamientos desaparecen, dentro de la caverna [el núcleo de nuestro ser] el auto-conocimiento brilla espontáneamente [o como nosotros] como «yo [soy] yo». Solo esto es silencio [el estado de mero ser silente o inmóvil], el único espacio [no-dual] [de consciencia infinita], la única morada de [verdadera] felicidad [ilimitada].

 

Aunque Sri Ramana describe esta experiencia de auto-conocimiento verdadero como «apareciendo» o «brillando» espontáneamente como «yo [soy] yo», de hecho no aparece como si fuera nueva, debido a que es el todo eterno e infinito, la plenitud de ser y consciencia que experimentamos siempre como «yo soy».

Sin embargo, debido a que nos imaginamos ser la mente o consciencia individual, la claridad natural de la auto-consciencia no-dual o auto-conocimiento verdadero, ahora parece estar oscurecida. Por lo tanto, cuando escudriñemos la consciencia básica «yo soy», que es la esencia de lo que ahora sentimos como la mente, y cuando con ello la mente deje de existir como una consciencia individual separada, al encontrarse que no es otra que la consciencia esencial «yo soy», experimentaremos esta consciencia natural libre de mente «yo soy» como si fuera un conocimiento nuevo y fresco.

Sin embargo, la novedad y frescura de este auto-conocimiento, será experimentada como tal, solo en el preciso momento en que la mente se desvanezca. Lo que permanecerá después, es el conocimiento claro de que somos y hemos sido siempre solo esta consciencia simple de nuestro ser, «yo soy», que es la realidad única, sola, eterna e infinita. Por lo tanto, en el verso 30 de Ulladu Narpadu, después de decir que aparecerá o brillará espontáneamente como «yo soy yo», Sri Ramana añade:

 

Aunque aparece [o brilla], no es «yo» [nuestro sí mismo individual, que aparece y desaparece]. Es la esencia [sustancia o realidad] total [eternamente existente], la esencia que es [nuestro] sí mismo [real].

 

Debido a que ahora nos experimentamos como una consciencia individual limitada que se toma a sí misma erróneamente por este cuerpo, el conocimiento de nosotros aparece ahora en la forma «yo soy esto». Cuando este conocimiento falso e ilusorio sea destruido por la claridad del auto-conocimiento verdadero, dejaremos de sentir «yo soy esto» y en lugar de ello sentiremos solo «yo soy yo».

Sin embargo, tan pronto como aparezca esta experiencia fresca «yo soy yo», la reconoceremos como nuestro estado de ser eterno y natural, que experimentamos siempre como «yo soy», y así ya no sentiremos más que sea nueva o fresca en el sentido en que previamente estaba ausente, sino que en lugar de ello la experimentaremos como el todo infinito, que trasciende la dimensión imaginaria del tiempo y que es por lo tanto eternamente nuevo y fresco.

Para enfatizar el hecho de que este «todo» o totalidad de ser infinito, que es la claridad absoluta del auto-conocimiento o auto-consciencia verdadero que brilla como «yo [soy] yo, no es algo que aparece y desaparece, incluso si momentáneamente parece ser como si fuera nuevo en el preciso instante en que la mente es disuelta en y enteramente consumida por ello, después de decir en el verso 20 de Upadesa Undiyar que aparece espontáneamente como «yo [soy] yo» cuando la mente o ego, el sentido individual finito de «yo», se sumerge y deviene uno con ello, en el verso 21 Sri Ramana afirma que, puesto que es experimentado siempre como nuestro ser esencial, es eterno:

 

Ese [único todo infinito que brilla así como «yo soy yo»] es en todos los tiempos [en el pasado, presente y futuro, y en toda la eternidad] el sentido [verdadero] de la palabra «yo», debido a la ausencia de nuestra no-existencia incluso en el sueño profundo, que es exento de [todo sentido separado o finito de] «yo».

 

Las palabras de apertura de este verso son nan enum sol-porul, que he traducido como «el sentido de la palabra yo». Sin embargo, aunque he traducido la palabra porul como «sentido», de hecho no hay ninguna palabra adecuada en inglés para transmitir su significado pleno, particularmente como es usada en este contexto. Cuando está combinada con la palabra sol, que significa «palabra», para formar la palabra compuesta sorporul, como lo está aquí, normalmente significaría solo el «sentido» o «significado» verdadero de cualquier palabra a la que se refiera. Sin embargo, cuando es usada en filosofía, porul tiene una significación mucho más profunda, debido a que denota la realidad absoluta, la sustancia verdadera o ser esencial de todo lo que es. Por lo tanto, en este contexto nan enum sol-porul significa la realidad absoluta o ser esencial, que es denotado por la palabra «yo».

Es decir, aunque debido al conocimiento confuso, usamos frecuentemente esta palabra «yo» para denotar el cuerpo o mente, lo que de hecho sentimos cuando decimos «yo» es la auto-consciencia esencial —la consciencia fundamental de ser. Debido a que somos conscientes de ser, sentimos «yo soy», pero debido a que confundimos ser con este cuerpo y mente, malaplicamos esta palabra «yo» usándola con referencia a esos adjuntos extraños.

Cuando confundimos así la consciencia de ser con un cuerpo, la consciencia mezclada resultante que siente «yo soy este cuerpo» es la forma de consciencia limitada y distorsionada que llamamos «mente». Esta mente o consciencia limitada por los adjuntos, es el «yo» finito, el sí mismo individual o ego.

Aunque experimentamos esta mente en la vigilia y el sueño con sueños, ella desaparece en el sueño profundo. Sin embargo, aunque esta mente o «yo» individual está ausente en el sueño profundo, no sentimos que dejemos de existir en ese tiempo. Por lo tanto, en la segunda mitad de este verso, Sri Ramana dice, «…debido a la ausencia de la no-existencia incluso en el sueño profundo, que es exento de “yo”».

Aquí las palabras «debido a la ausencia de la no-existencia» son una forma poética de decir «debido a que no somos no-existentes». Es decir, aunque la mente deviene no-existente en el sueño profundo, continuamos existiendo y conociendo la existencia como «yo soy», y, por consiguiente, la mente no es nuestro «yo» real sino solo una impostora, una aparición o fantasma que posa como «yo». Nuestro «yo» real solo puede ser eso que somos en todos los tiempos y en todos los estados.

Debido a que sabemos «he dormido», reconocemos y admitimos claramente nuestra existencia o ser continuado en el sueño profundo, aunque en ese tiempo no nos sentíamos ser esta mente limitada o «yo» limitado por los adjuntos que tomamos erróneamente por nosotros en la vigilia y el sueño con sueños. Por lo tanto, puesto que continuamos existiendo incluso en la ausencia de este «yo» falso, él no puede ser el sentido verdadero de la palabra «yo».

Es decir, puesto que la palabra «yo» nos denota a nosotros, su sentido verdadero debe ser eso que somos en todos los tiempos, y no eso que parecemos ser solo en ciertos tiempos. Por consiguiente, el sentido verdadero de la palabra «yo» —la realidad que es denotada por ella verdaderamente— solo puede ser la consciencia siempre-presente de nuestro ser esencial, que experimentamos siempre como «yo soy», incluso en el sueño profundo.

Puesto que nuestro ser esencial permanece eternamente distinto de e intocado por ningún adjunto o upadhi que pueda parecer estar sobreimpuesto en él, no siente nunca «yo soy esto» o «yo soy eso», sino que es siempre claramente consciente de sí mismo solo como «yo soy» o «yo soy yo». Puesto que este «yo soy» no deviene no-existente ni siquiera en el sueño profundo, cuando nuestro «yo» falso limitado por los adjuntos deja de existir, él es en todos los tiempos y en todos los estados nuestro ser verdadero —el sentido real de la palabra «yo».

Por lo tanto, puesto que no está limitada de ninguna manera por ningún adjunto finito, ni por ninguna dimensión finita tal como el tiempo o el espacio, la consciencia de ser esencial, que experimentamos siempre como «yo soy», es eterna e infinita. Puesto que no está limitada como «esto» o «eso», no está separada de nada. Puesto que la experimentamos siempre como la base de todo nuestro conocimiento de todo, ella es de hecho la esencia verdadera de todas las cosas. Puesto que solo ella perdura a través y más allá de todos los tiempos, mientras que todas las otras formas de conocimiento aparecen y desaparecen dentro del tiempo, ella es el único conocimiento que es absolutamente verdadero.

Todas las otras formas de conocimiento aparecen y desaparecen debido a que son conocidas solo por la mente, que ella misma aparece y desaparece. Puesto que ella solo aparece en la vigilia y el sueño con sueños, y desaparece en el sueño profundo, la mente no puede ser nuestro sí mismo real —el sentido verdadero de la palabra «yo». Por lo tanto, en el verso 717 de Guru Vachaka Kovai Sri Ramana dice:

 

Puesto que el cuerpo-alma mismo [el alma encarnada, la consciencia finita que se imagina a sí misma como un cuerpo] aparece y desaparece, [no puede ser la realidad perdurable denotada por la palabra «yo», y, por consiguiente] solo atma [nuestro sí mismo real], que es la base permanente del cuerpo-alma, es el porul [sentido, significación o realidad] correcto [directo u honesto] de la palabra que [cada alma incorporada] dice como «yo». Sabe que cuando [nosotros] escudriñamos, [descubrimos que solo nuestro atma o auto-consciencia fundamental] es el porul conclusivo [la realidad última denotada por la palabra «yo»].

 

La realidad básica que subyace a la aparición y desaparición imaginaria de la mente limitada por el cuerpo, es solo nuestro ser esencial auto-consciente, que experimentamos siempre como «yo soy». Aunque todo lo demás aparece y desaparece, la auto-consciencia básica no aparece ni desaparece, debido a que perdura en todos los estados y en todos los tiempos, y, por consiguiente, solo ella es la realidad que es denotada verdaderamente cuando decimos la palabra «yo».

 

Debido a que Sri Ramana usaba a menudo la terminología del vedanta advaita, haciendo libre uso de muchos de sus términos modélicos tales como sat-chit-ananda o ser-consciencia-felicidad, su filosofía es considerada generalmente una expresión fresca de esa filosofía antigua. Sin embargo, él no llegó a su filosofía estudiando ninguno de los textos filosóficos del vedanta advaita, sino que llegó a ella antes de que hubiera tenido ninguna oportunidad de devenir familiarizado con esos textos.

Su filosofía era una expresión de su propia experiencia directa de auto-conocimiento verdadero, que obtuvo a la edad de dieciséis años cuando, impulsado por un repentino e intenso miedo de la muerte, volvió su atención hacia dentro y la focalizó aguda y exclusivamente en su consciencia de ser, «yo soy», para descubrir si su «yo» moriría o no cuando muriera su cuerpo. Como resultado de este auto-escrutinio agudamente focalizado, él descubrió que él no era el cuerpo perecedero, sino solo la realidad imperecedera, que es ser-consciencia-felicidad sin-comienzo, sin-fin e ininterrumpido. Solo mucho después, cuando las gentes le hacían preguntas para aclarar sus dudas sobre lo que habían leído en los textos del vedanta advaita, él tuvo la ocasión de leer tales textos, y cuando lo hizo, reconoció que estaban describiendo su propia experiencia.

El vedanta advaita es un antiguo sistema de filosofía indio, y su nombre significa etimológicamente la filosofía de la «no-dualidad» (advaita) o «no dos-dad» (a-dvi-ta), que es el «fin» (anta) de todo «conocimiento» (veda), o la conclusión última de los Vedas. Aunque la mayor parte del conocimiento expresado en los cuatro Vedas concierne solo a la dualidad, en sus porciones más tardías cada uno de los Vedas da finalmente alguna expresión del conocimiento de la no-dualidad. Donde todo el conocimiento de la dualidad (dvaita) expresado en los Vedas llega a su fin (anta), ahí permanece el conocimiento de la no-dualidad (advaita).

Es decir, el verdadero conocimiento no-dual, «yo soy», que permanece solo cuando todo conocimiento dualista —que es la preocupación central no solo de los Vedas sino también de la mayoría de las demás escrituras, filosofías y ciencias— ha llegado finalmente a su fin, es el conocimiento de la no-dualidad o advaita expresado en el vedanta.

En verdad, por lo tanto, el vedanta advaita no es una filosofía que sea exclusiva a la tradición védica de la India, sino que es la «filosofía perenne» que sustenta todas las formas verdaderas de misticismo, metafísica y filosofía radicalmente profundas. Es decir, aunque en el contexto de la tradición védica, la filosofía de la no-dualidad es llamada vedanta advaita, la filosofía esencial de la no-dualidad que es llamada así, puede encontrarse expresada en otras palabras en muchas otras tradiciones místicas y filosóficas por todo el mundo. Sin embargo, al discutir la filosofía del conocimiento no-dual verdadero, a menudo es útil referirse específicamente al vedanta advaita, debido a que en la tradición post-védica conocida como vedanta, a esta filosofía se le ha dado una expresión particularmente clara.

Por lo tanto, cuando se dice que la filosofía de Sri Ramana es una expresión moderna de la antigua filosofía del vedanta advaita, esto no significa que su filosofía se derive del vedanta advaita, ni que sea relevante solo en el contexto de la religión y la cultura védica conocida como hinduismo. Su filosofía expresa una verdad que está más allá de todas las diferencias religiosas y culturales, y que puede encontrarse expresada en una forma u otra en la mayor parte de las principales religiones y culturas de este mundo.

 

Todos los versos filosóficos y otros escritos de Sri Ramana que cito en este libro, expresan la experiencia de un ser que está en un estado de consciencia que es completamente diferente al estado de consciencia limitado por el cuerpo con el que todos estamos familiarizados. Puesto que él está hablando sobre un estado de conocimiento no-dual absoluto del que personalmente no tenemos ninguna experiencia (o más bien, del que nuestra experiencia ha sido aparentemente obscurecida, y del que por lo tanto imaginamos que no tenemos ninguna experiencia), ¿hay alguna razón por la que debamos creer todo lo que él dice, o al menos aceptarlo provisionalmente?

Sri Ramana no nos pide que creamos nada ciegamente. Él comienza su exposición de la filosofía de la no-dualidad pidiéndonos que analicemos críticamente nuestra experiencia en los tres estados de consciencia, a saber, vigilia, sueño con sueños y sueño profundo, que todos experimentamos cada día. Todo el resto de su exposición de esta filosofía se sigue lógicamente de las conclusiones a las que llegamos por medio de este análisis crítico.

Nada de lo que él dice es irrazonable, ni está basado en premisas infundadas. Por lo tanto, aunque al presente no podamos ser capaces de verificar inmediatamente por nuestra experiencia todo lo que él dice sobre la realidad absoluta, que es el estado de conocimiento verdadero, no podemos refutarlo razonablemente, y, por consiguiente, no hay ninguna razón por la que no debamos aceptarlo al menos provisionalmente.

Además, cuando él hablaba sobre el estado de conocimiento absoluto verdadero, él no lo hacía con la intención de que debamos meramente creer sus palabras. Creer algo que no sabemos con certeza, es de poca utilidad para nosotros si no nos ayuda a obtener conocimiento cierto de ello. Por lo tanto, Sri Ramana no solo nos dijo la naturaleza de la realidad absoluta, que es ser-consciencia perfectamente no-dual o auto-conocimiento verdadero, sino que también nos dijo el medio por el que podíamos obtener experiencia directa de esa realidad.

El medio que él enseñó encaja lógicamente dentro de toda la filosofía de la no-dualidad que él expuso. Puesto que el análisis crítico de nuestra experiencia en los tres estados de consciencia nos lleva a comprender que la auto-consciencia esencial «yo soy» es la única realidad que subyace a la apariencia de estos tres estados, al ser la única cosa que experimentamos continuamente a lo largo de todos ellos, es razonable concluir que, antes de tratar de conocer cualquier otra cosa, primero debemos tratar de conocer la naturaleza verdadera de esta consciencia fundamental «yo soy».

Puesto que no podemos conocer algo sin prestarle atención, la única manera de que podamos conocer la naturaleza verdadera de esta consciencia, es escudriñarla con una atención agudamente focalizada. Este método simple y sin embargo profundo de auto-investigación, auto-escrutinio o auto-atención, es por lo tanto con completa lógica el único medio por el que podemos descubrir la verdadera naturaleza de la realidad que subyace a todas las diversas formas de conocimiento que experimentamos ahora.

Así pues, la filosofía del verdadero conocimiento no-dual expuesta por Sri Ramana, no es solo una filosofía bien razonada, sino también una ciencia práctica y precisa. Debido a que comienza con un análisis minucioso de la consciencia, que es la base de todo nuestro conocimiento, y que con ello construye para sí misma un fundamento de teoría cuidadosamente pensada y claramente razonada, la búsqueda del conocimiento o auto-descubrimiento verdadero que Sri Ramana nos apremia a emprender, es una filosofía en el sentido más profundo y verdadero de esa palabra. Y debido a que desde esa teoría ella nos lleva naturalmente a la práctica de la simple técnica empírica de volver nuestro poder de atención —el poder de conocer o consciencia— sobre sí mismo, hacia la consciencia básica «yo soy», para descubrir qué es realmente este «yo», esta búsqueda del auto-conocimiento verdadero es también una ciencia verdadera. Así pues, es una filosofía-ciencia completa, una filosofía-ciencia en la que tanto la teoría como la práctica son partes necesarias e inseparables del todo.

La teoría de esta ciencia del auto-conocimiento es necesaria para ponernos en marcha, para guiarnos y motivarnos en su práctica. Pero si no comenzamos nunca la práctica, o si no la seguimos hasta su conclusión, toda la teoría es de poca utilidad para nosotros. La teoría por sí misma no puede darnos nunca el conocimiento verdadero, sino solo una comprensión intelectual de él. Tal comprensión intelectual es meramente un conocimiento superficial y dualista, un conocimiento en el que lo que es conocido es distinto de la persona que lo conoce.

Ninguna comprensión intelectual puede ser nunca el conocimiento verdadero, debido a que nuestro intelecto es meramente una función de la mente, la consciencia limitada sujeta a los adjuntos, que es la raíz de todo el conocimiento erróneo, al ser ella misma un conocimiento erróneo que surge solo cuando nos tomamos erróneamente por un cuerpo físico. Por lo tanto, una comprensión teórica de esta filosofía y ciencia es útil solo en la medida en que nos motiva a buscar la experiencia directa del verdadero auto-conocimiento no-dual, y nos capacita para comprender claramente el medio por el que podemos obtener tal experiencia directa.

 

Última actualización: miércoles, 10 de septiembre de 2008
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