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Debido a que nuestro sí mismo real es totalmente
exento de la más mínima dualidad o «dos»-dad, la única manera en que podemos
conocerlo es siéndolo —abandonando todos los adjuntos y estando así enteramente
absorbidos en y firmemente establecidos como la única realidad absoluta, que en
la terminología filosófica del vedanta es conocido como tat o
«ello», y que es nuestro ser auto-consciente esencial puro y libre de adjuntos,
«yo soy».
El estado de conocimiento verdadero, por lo
tanto, no es un estado de conocer algo, sino que es solo un estado de ser —un
estado de ser nuestro sí mismo real auto-consciente. Es el estado en el que
permanecemos simplemente como conocimiento puro, que es el conocimiento o
consciencia no-dual fundamental de nuestro ser esencial, «yo soy».
El conocimiento puro que es nuestro sí mismo
real o ser esencial, es absoluto y no-dual. Sin embargo, aunque somos siempre
conocimiento puro, y nada más que eso, nos imaginamos ser una consciencia finita
individual que conoce objetos. Por lo tanto, el estado que es descrito como «ser
nuestro sí mismo real» o «permanecer como conocimiento puro», es el estado en el
que nos abstenemos de imaginarnos ser una consciencia que conoce objetos. Así
pues, el conocimiento verdadero es solo nuestro conocimiento presente de nuestro
ser, exento de nuestra actividad imaginaria de «conocer» algo.
Nuestro sí mismo real, «yo soy», es no solo ser
puro y consciencia pura, es también felicidad pura. Toda miseria e infelicidad
existe solo en la mente, y cuando la mente se sumerge, como en el sueño
profundo, experimentamos paz y felicidad perfecta. La felicidad apacible que
experimentamos en el sueño profundo es la naturaleza misma de nuestro sí mismo
verdadero. Debido a que la mente piensa siempre en términos de dualidad y
diferencias, pensamos que ser, consciencia y felicidad son tres cosas
diferentes, pero en esencia son una y la misma realidad. De la misma manera que
el ser absoluto es él mismo consciencia absoluta, así él es también felicidad
absoluta.
No hay ninguna cosa tal como no-existencia
absoluta, debido a que la no-existencia no existe. Si algo llamado
«no-existencia» existe, ello no es no-existencia absoluta, sino solo una
no-existencia que solo existe en relación a alguna otra existencia igualmente
relativa. Así mismo, no hay ninguna cosa tal como inconsciencia absoluta, debido
a que la inconsciencia solo puede decirse que existe si existe alguna otra
consciencia que ella para conocerla. Una inconsciencia que se sabe que existe,
existe solo en relación a la consciencia igualmente relativa que conoce su
existencia. Por ejemplo, la inconsciencia que experimentamos en el sueño
profundo solo existe en relación a la mente, la consciencia relativa que
experimentamos en la vigilia y en el sueño con sueños, debido a que el estado de
sueño profundo es un estado de inconsciencia solo en la perspectiva de la mente.
De la misma manera que tanto la no-existencia
como la inconsciencia son meramente relativas, así también la infelicidad es
igual meramente relativa. Puesto que la infelicidad es meramente una ausencia o
negación de la felicidad, y puesto que una negación solo puede ser relativa, al
requerir de algo otro que ella misma para negarla, no puede haber ninguna cosa
tal como la infelicidad absoluta. Solo eso que es positivo, y no eso que es
negativo, puede ser absoluto, debido a que eso que es positivo no requiere de
nada otro que sí mismo que lo niegue o que se relacione con ello de ninguna otra
manera.
Sin embargo, aunque nuestro sí mismo real, que
podemos llamar nuestro ser esencial, la consciencia esencial o nuestra felicidad
esencial, es en verdad absoluto, en la perspectiva de la mente, estas tres
cualidades esenciales y absolutas, parecen ser relativas a sus opuestos, a
saber, no-existencia, inconsciencia e infelicidad. Puesto que la visión de la
mente es esencialmente dualista, ella solo puede experimentar relatividad, y no
puede experimentar nunca lo absoluto como ello es.
Sin embargo, puesto que la mente no podría
parecer existir sin la realidad absoluta que subyace a su apariencia, ella
conoce siempre esa realidad absoluta, pero solo en una forma distorsionada. De
la misma manera que ella conoce la realidad absoluta «yo soy» en la forma
distorsionada de una entidad relativa que siente «yo soy este cuerpo», así
también conoce el ser absoluto, la consciencia absoluta y la felicidad absoluta
como tres pares de opuestos relativos, a saber, existencia y no-existencia,
consciencia e inconsciencia, y felicidad e infelicidad. Estos pares de opuestos
relativos son cada uno meramente un reflejo distorsionado de la cualidad
absoluta a la que corresponden.
La mente experimenta muchos pares de opuestos
relativos, pero no todos esos pares de opuestos relativos corresponden a una
cualidad particular de la realidad absoluta. Por ejemplo, largo y corto, o rico
y pobre, no corresponden a ninguna cualidad particular de la realidad absoluta.
¿Por qué entonces debemos decir que ciertos pares de opuestos, tales como
existencia y no-existencia, consciencia e inconsciencia, y felicidad e
infelicidad, corresponden a una cualidad particular de la realidad absoluta?
Sabemos que cada uno de estos tres pares de
opuestos corresponden ciertamente a una cualidad particular de la realidad
absoluta debido a que en el sueño profundo, cuando la mente se ha sumergido
junto con todo su conocimiento de dualidad y relatividad, experimentamos nuestro
ser natural, la consciencia natural, y nuestra felicidad natural, exentos de
toda noción de sus opuestos. Por lo tanto, desde nuestra experiencia en el sueño
profundo, sabemos que nuestro ser, consciencia y felicidad natural, existen más
allá de la mente, y, por consiguiente, más allá de toda dualidad y relatividad.
Por lo tanto, aunque ninguna palabra pueda
expresar adecuadamente la naturaleza verdadera de la realidad absoluta, que es
más allá del alcance de los pensamientos o las palabras, en el vedanta
advaita —la filosofía del advaita o no-dualidad, cuya esencia está
declarada en los Vedas como su anta o conclusión última— la realidad
absoluta o brahman es descrita a menudo como ser-consciencia-felicidad o
sat-chit-ananda.
Aunque en su naturaleza verdadera la realidad
absoluta «yo soy» es totalmente exenta de cualquier forma de dualidad o
relatividad, ella es sin embargo la sustancia esencial que subyace y da una
realidad parecida a la apariencia de todas las formas de dualidad o relatividad,
de la misma manera que una cuerda es la sustancia esencial que subyace y da una
realidad semejante a la apariencia de la serpiente imaginaria. Por lo tanto,
puesto que la realidad absoluta es el ser esencial que subyace y da una realidad
aparente a la apariencia del ser y no-ser, o existencia y no-existencia
relativos, podemos describirla acertadamente como sat, a saber, ser o
existencia verdadero y absoluto. Puesto que ella es la consciencia esencial que
subyace y da una realidad aparente a la apariencia de la consciencia e
inconsciencia, o conocimiento e ignorancia relativos, podemos describirla
acertadamente como chit, a saber, consciencia o conocimiento verdadero y
absoluto. Y puesto que ella es la felicidad esencial que subyace a y da una
realidad aparente a la apariencia de la felicidad e infelicidad relativas,
podemos describirla acertadamente como ananda, a saber, felicidad o dicha
verdadera y absoluta.
Sin embargo, aunque estas tres palabras
separadas, ser, consciencia y felicidad, son usadas para describir la realidad
absoluta, que es nuestro sí mismo verdadero, no debemos pensar que esto implica
que la realidad absoluta es algo más que un único todo. La realidad absoluta es
esencialmente no-dual, y, por consiguiente, estas tres palabras diferentes son
usadas para describirla debido solo a que de hecho son palabras que denotan
todas la misma realidad única. Ser es él mismo la consciencia de ser, y es
también la felicidad de ser meramente como esa consciencia de ser. Ser o
existencia verdadero, consciencia o conocimiento verdadero, y felicidad o amor
verdadero, son todos solo la única realidad no-dual absoluta que experimentamos
siempre como «yo soy».
En la mayoría de las grandes religiones de este
mundo, la realidad absoluta o «Dios», es descrita como siendo no solo la
plenitud de ser, la plenitud de consciencia o conocimiento y la plenitud de
felicidad perfecta, sino también la plenitud de amor perfecto. ¿Por qué se dice
así que la realidad absoluta es amor infinito?
Todos nos amamos, y tal amor de uno mismo es
natural a todos los seres vivos. ¿Qué amamos todos por encima de todo lo demás?
Si analizamos profundamente, estará claro que todos nos amamos más de lo que
amamos a ninguna otra cosa. Amamos otras cosas debido a que creemos que de una
manera u otra ellas nos están dando, nos darán o pueden darnos felicidad.
Amamos lo que quiera que nos dé felicidad, y
debido a que la felicidad absoluta es nuestra naturaleza verdadera y esencial,
nos amamos sobre todas las otras cosas. Felicidad y amor son inseparables,
debido a que de hecho son una y la misma realidad —nuestra naturaleza esencial
no-dual, «yo soy». La felicidad nos hace amar, y el amor nos da felicidad. Nos
amamos debido a que ser nosotros y conocernos es la felicidad suprema. Por lo
tanto, un término que algunas veces es usado en el vedanta advaita
en lugar de sat-chit-ananda o ser-consciencia-felicidad es asti-bhati-priya,
que significa ser-luminiscencia-amor.
El estado de auto-conocimiento verdadero es así
el estado de ser, consciencia y felicidad y amor puro y perfecto. Por lo tanto
en el verso 28 de Upadesa Undiyar Sri Ramana dice:
Si conocemos qué es nuestra
naturaleza [real], entonces [lo que permanece y es conocido como la única
realidad es] anadi ananta akhanda sat-chit-ananda
[ser-consciencia-felicidad sin-comienzo, sin-fin e ininterrumpido].
La palabra sánscrita ananta, que
literalmente significa «sin-fin» o «sin-límite», significa también «eterno» e
«infinito». En el verso tamil original, los adjetivos «sin-comienzo» y «sin-fin»
son añadidos antes del nombre «ser», anadi ananta sat, y el adjetivo
«ininterrumpido», es añadido antes de los nombres «consciencia-felicidad»,
akhanda chit-ananda, pero estas palabras están ordenadas de esta manera solo
para adecuarse a la métrica poética. Puesto que ser, consciencia y felicidad son
una única realidad no-dual, el significado implícito de estas palabras es que
ser-consciencia-felicidad, como un único todo, es sin-comienzo, sin-fin e
ininterrumpido.
¿Por qué describe Sri Ramana la única realidad
absoluta, que existe y brilla como ser-consciencia-felicidad, como sin-comienzo,
sin-fin e ininterrumpido? Un comienzo, un fin o una interrupción, son cada uno
un límite o una frontera, y como tal pueden acontecer solo en el tiempo, en el
espacio o en alguna otra dimensión. Todo lo que tiene un comienzo, un fin o una
interrupción, es por lo tanto finito y relativo, y, por consiguiente, no puede
ser la realidad absoluta. Eso que es absoluto es por definición infinito, debido
a que es libre de todos los límites y fronteras, y, por consiguiente, no puede
tener ningún comienzo, ningún fin ni ninguna interrupción.
Un ser, una consciencia o una felicidad que
tiene un comienzo, un fin o una interrupción, es finito, y, por consiguiente, no
puede ser absolutamente real. El ser verdadero, la consciencia verdadera y la
felicidad verdadera, deben por lo tanto ser absolutos, y como tales no pueden
tener ningún comienzo, fin o interrupción. Siendo absolutos e infinitos, no
tienen límites o fronteras en el tiempo, en el espacio ni en ninguna otra
dimensión concebible, y por lo tanto son omnitrascendentes.
Ser es la esencia de toda cosa que es, y
consciencia es la esencia de nuestro conocimiento de cada una de esas cosas.
Aunque las cosas parecen ser muchas, son divididas y hechas múltiples debido
solo a las limitaciones inherentes a sus formas respectivas. Sin embargo, en su
esencia, que es su «es»-dad o ser, son indivisas. Similarmente, aunque el
conocimiento parece ser múltiple, es dividido y hecho múltiple solo por las
limitaciones inherentes a sus varias formas, que son pensamientos o imágenes
mentales. Sin embargo, en su esencia, que es consciencia, el conocimiento es
ininterrumpido.
El ser que es la esencia de todas las cosas, y
la consciencia que es la esencia de todo conocimiento, no son dos cosas
separadas, debido a que ninguna cosa puede ser separada o distinguida de nuestro
conocimiento de esa cosa. Ciertamente, la noción de que el ser y la consciencia
podrían en esencia ser dos cosas separadas es una absurdidad lógica, debido a
que si lo fueran, la consciencia no sería, y por lo tanto el ser sería
desconocido.
Ser y consciencia son por lo tanto una única
esencia, y siendo la esencia de todo conocimiento, no tienen límites ni
fronteras. Puesto que el ser verdadero y la consciencia verdadera son por lo
tanto una única realidad, y puesto que esa única realidad no tiene límites ni
fronteras, es sin-comienzo, sin-fin e ininterrumpido.
El comienzo y el fin de algo son sus fronteras
externas, fronteras que limitan y definen su extensión en el tiempo, el espacio
o cualquier otra dimensión. Puesto que eso que es absolutamente real es
infinito, es libre de todas esas fronteras externas, y trasciende los límites de
todas las dimensiones. Por lo tanto, puesto que no hay límite a su extensión ni
en el tiempo ni en el espacio, es eterno y omnipresente.
Además, al ser infinito y absoluto, no es solo
libre de todas las fronteras o límites externos, sino también de todas las
fronteras internas. Mientras un comienzo y un fin son fronteras externas, una
interrupción o división es una frontera interna, y, por consiguiente, la
realidad absoluta no es solo exenta de todo comienzo o fin, sino que es también
exenta de toda interrupción o división.
Debido a que es ilimitado en su extensión, nada
puede ser separado de u otro que el ser-consciencia absoluto y esencial, y por
lo tanto existe solo, sin nada fuera de sí mismo. Y debido a que es
sin-interrupción e indiviso en sí mismo, no consta de partes. Es por lo tanto
perfectamente no-dual. Es el todo único, infinito, eterno y omnipresente, otro
que el cual no existe nada.
Puesto que no existe ninguna otra cosa que
perturbe la paz perfecta de su ser, el ser-consciencia absoluto es también
absolutamente apacible y feliz. Por consiguiente, puesto que la paz y la
felicidad son inherentes al ser, el todo no-dual, infinito y absoluto no es
meramente ser-consciencia, sino que es ser-consciencia-felicidad. Por lo tanto,
al ser exento de todos los límites internos y externos, es ciertamente
ser-consciencia-felicidad sin-comienzo, sin-fin y sin interrupción.
Puesto que es sin-comienzo, sin-fin y sin
interrupción tanto en el tiempo como en el espacio, es eterno y omnipresente. No
hay ningún tiempo ni ningún lugar en el que no exista. Puesto que ninguna
interrupción acontece nunca en la continuidad de su ser o existencia, no deja de
existir en un momento ni comienza a existir de nuevo en otro momento. Además,
debido a que es ininterrumpido, es exento de todas las formas de división y
todas las distinciones. Es un todo único, sin-partes e indivisible, y, por
consiguiente, no hay absolutamente ninguna distinción entre su ser, su
consciencia y su felicidad.
Ser-consciencia-felicidad es el todo infinito
eternamente ininterrumpido, otro que el cual no existe nada. Aunque todas las
apariencias parecen surgir y sumergirse en él, él mismo no es dividido ni
afectado de ninguna manera por tales apariencias, debido a que en realidad
existe meramente como es, exento de la aparición o desaparición de nada. Todo lo
que aparece y desaparece, lo hace solo en la visión de la mente, que es ella
misma una mera aparición que nunca existe verdaderamente, y no en la visión de
la realidad absoluta, que, al ser sin ningún comienzo, fin o interrupción, nunca
sufre ningún tipo de cambio o modificación.
Sin embargo, aunque hablamos del
ser-consciencia-felicidad sin-comienzo, sin-fin e ininterrumpido como «él», como
si fuera una tercera persona, de hecho es la única realidad de la primera
persona «yo», que es a su vez la causa, fundamento y soporte de todas las
segundas y terceras personas. Por lo tanto, el ser-consciencia-felicidad
ilimitado, ininterrumpido, eterno, omnipresente, infinito y absoluto es nuestro
ser verdadero y esencial, y, por consiguiente, podemos experimentarlo solo
conociendo qué es nuestra naturaleza real.
El estado en el que conocemos así qué es nuestra
naturaleza real, y con ello nos experimentamos como ser-consciencia-felicidad
infinita, es el estado de conocimiento verdadero. Debido a que este estado de
auto-conocimiento verdadero no tiene comienzo, fin o interrupción, es nuestro
estado eterno. Así pues, cuando dejemos de tomarnos erróneamente como la mente
limitada por el tiempo, descubriremos que el auto-conocimiento verdadero ha
existido siempre, y que, por lo tanto, nos hemos conocido siempre como somos
realmente. Por consiguiente, no experimentaremos el auto-conocimiento como algo
obtenido de nuevas, sino como eso que existe siempre, sin ningún comienzo,
interrupción ni fin.
Cuando descubramos por el auto-examen agudo que
la mente es verdaderamente no-existente, también descubriremos que el tiempo es
igualmente verdaderamente no-existente, al no ser nada más que un producto del
poder de imaginación de la mente. Comienzo, interrupción y fin son todos
fenómenos que pueden acontecer solo dentro de los límites del tiempo y el
espacio, pero el tiempo y el espacio son ellos mismos fenómenos que son
conocidos solo por la mente.
En el estado de auto-conocimiento verdadero,
todo lo que existe y es conocido, es solo ser-consciencia-felicidad —el gozo
infinito de ser y conocer nuestro sí mismo verdadero, «yo soy». En ese estado
no-dual perfecto de conocimiento verdadero, el tiempo, el espacio y todas las
otras formas de dualidad o relatividad son no-existentes. Por lo tanto, la
realidad absoluta, que es sat-chit-ananda o el dichoso estado de ser
conscientes de nosotros como mero ser, «yo soy» es eso que es sin adi o
comienzo, khanda o interrupción y anta o fin.
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