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Dedicado a Bhagavan Sri Ramana Maharshi

 

Enseñanzas con
Michael James - 7

Debido a que nuestro sí mismo real es totalmente exento de la más mínima dualidad o «dos»-dad, la única manera en que podemos conocerlo es siéndolo —abandonando todos los adjuntos y estando así enteramente absorbidos en y firmemente establecidos como la única realidad absoluta, que en la terminología filosófica del vedanta es conocido como tat o «ello», y que es nuestro ser auto-consciente esencial puro y libre de adjuntos, «yo soy».

El estado de conocimiento verdadero, por lo tanto, no es un estado de conocer algo, sino que es solo un estado de ser —un estado de ser nuestro sí mismo real auto-consciente. Es el estado en el que permanecemos simplemente como conocimiento puro, que es el conocimiento o consciencia no-dual fundamental de nuestro ser esencial, «yo soy».

El conocimiento puro que es nuestro sí mismo real o ser esencial, es absoluto y no-dual. Sin embargo, aunque somos siempre conocimiento puro, y nada más que eso, nos imaginamos ser una consciencia finita individual que conoce objetos. Por lo tanto, el estado que es descrito como «ser nuestro sí mismo real» o «permanecer como conocimiento puro», es el estado en el que nos abstenemos de imaginarnos ser una consciencia que conoce objetos. Así pues, el conocimiento verdadero es solo nuestro conocimiento presente de nuestro ser, exento de nuestra actividad imaginaria de «conocer» algo.

 

Nuestro sí mismo real, «yo soy», es no solo ser puro y consciencia pura, es también felicidad pura. Toda miseria e infelicidad existe solo en la mente, y cuando la mente se sumerge, como en el sueño profundo, experimentamos paz y felicidad perfecta. La felicidad apacible que experimentamos en el sueño profundo es la naturaleza misma de nuestro sí mismo verdadero. Debido a que la mente piensa siempre en términos de dualidad y diferencias, pensamos que ser, consciencia y felicidad son tres cosas diferentes, pero en esencia son una y la misma realidad. De la misma manera que el ser absoluto es él mismo consciencia absoluta, así él es también felicidad absoluta.

No hay ninguna cosa tal como no-existencia absoluta, debido a que la no-existencia no existe. Si algo llamado «no-existencia» existe, ello no es no-existencia absoluta, sino solo una no-existencia que solo existe en relación a alguna otra existencia igualmente relativa. Así mismo, no hay ninguna cosa tal como inconsciencia absoluta, debido a que la inconsciencia solo puede decirse que existe si existe alguna otra consciencia que ella para conocerla. Una inconsciencia que se sabe que existe, existe solo en relación a la consciencia igualmente relativa que conoce su existencia. Por ejemplo, la inconsciencia que experimentamos en el sueño profundo solo existe en relación a la mente, la consciencia relativa que experimentamos en la vigilia y en el sueño con sueños, debido a que el estado de sueño profundo es un estado de inconsciencia solo en la perspectiva de la mente.

De la misma manera que tanto la no-existencia como la inconsciencia son meramente relativas, así también la infelicidad es igual meramente relativa. Puesto que la infelicidad es meramente una ausencia o negación de la felicidad, y puesto que una negación solo puede ser relativa, al requerir de algo otro que ella misma para negarla, no puede haber ninguna cosa tal como la infelicidad absoluta. Solo eso que es positivo, y no eso que es negativo, puede ser absoluto, debido a que eso que es positivo no requiere de nada otro que sí mismo que lo niegue o que se relacione con ello de ninguna otra manera.

Sin embargo, aunque nuestro sí mismo real, que podemos llamar nuestro ser esencial, la consciencia esencial o nuestra felicidad esencial, es en verdad absoluto, en la perspectiva de la mente, estas tres cualidades esenciales y absolutas, parecen ser relativas a sus opuestos, a saber, no-existencia, inconsciencia e infelicidad. Puesto que la visión de la mente es esencialmente dualista, ella solo puede experimentar relatividad, y no puede experimentar nunca lo absoluto como ello es.

Sin embargo, puesto que la mente no podría parecer existir sin la realidad absoluta que subyace a su apariencia, ella conoce siempre esa realidad absoluta, pero solo en una forma distorsionada. De la misma manera que ella conoce la realidad absoluta «yo soy» en la forma distorsionada de una entidad relativa que siente «yo soy este cuerpo», así también conoce el ser absoluto, la consciencia absoluta y la felicidad absoluta como tres pares de opuestos relativos, a saber, existencia y no-existencia, consciencia e inconsciencia, y felicidad e infelicidad. Estos pares de opuestos relativos son cada uno meramente un reflejo distorsionado de la cualidad absoluta a la que corresponden.

La mente experimenta muchos pares de opuestos relativos, pero no todos esos pares de opuestos relativos corresponden a una cualidad particular de la realidad absoluta. Por ejemplo, largo y corto, o rico y pobre, no corresponden a ninguna cualidad particular de la realidad absoluta. ¿Por qué entonces debemos decir que ciertos pares de opuestos, tales como existencia y no-existencia, consciencia e inconsciencia, y felicidad e infelicidad, corresponden a una cualidad particular de la realidad absoluta?

Sabemos que cada uno de estos tres pares de opuestos corresponden ciertamente a una cualidad particular de la realidad absoluta debido a que en el sueño profundo, cuando la mente se ha sumergido junto con todo su conocimiento de dualidad y relatividad, experimentamos nuestro ser natural, la consciencia natural, y nuestra felicidad natural, exentos de toda noción de sus opuestos. Por lo tanto, desde nuestra experiencia en el sueño profundo, sabemos que nuestro ser, consciencia y felicidad natural, existen más allá de la mente, y, por consiguiente, más allá de toda dualidad y relatividad.

Por lo tanto, aunque ninguna palabra pueda expresar adecuadamente la naturaleza verdadera de la realidad absoluta, que es más allá del alcance de los pensamientos o las palabras, en el vedanta advaita —la filosofía del advaita o no-dualidad, cuya esencia está declarada en los Vedas como su anta o conclusión última— la realidad absoluta o brahman es descrita a menudo como ser-consciencia-felicidad o sat-chit-ananda.

Aunque en su naturaleza verdadera la realidad absoluta «yo soy» es totalmente exenta de cualquier forma de dualidad o relatividad, ella es sin embargo la sustancia esencial que subyace y da una realidad parecida a la apariencia de todas las formas de dualidad o relatividad, de la misma manera que una cuerda es la sustancia esencial que subyace y da una realidad semejante a la apariencia de la serpiente imaginaria. Por lo tanto, puesto que la realidad absoluta es el ser esencial que subyace y da una realidad aparente a la apariencia del ser y no-ser, o existencia y no-existencia relativos, podemos describirla acertadamente como sat, a saber, ser o existencia verdadero y absoluto. Puesto que ella es la consciencia esencial que subyace y da una realidad aparente a la apariencia de la consciencia e inconsciencia, o conocimiento e ignorancia relativos, podemos describirla acertadamente como chit, a saber, consciencia o conocimiento verdadero y absoluto. Y puesto que ella es la felicidad esencial que subyace a y da una realidad aparente a la apariencia de la felicidad e infelicidad relativas, podemos describirla acertadamente como ananda, a saber, felicidad o dicha verdadera y absoluta.

Sin embargo, aunque estas tres palabras separadas, ser, consciencia y felicidad, son usadas para describir la realidad absoluta, que es nuestro sí mismo verdadero, no debemos pensar que esto implica que la realidad absoluta es algo más que un único todo. La realidad absoluta es esencialmente no-dual, y, por consiguiente, estas tres palabras diferentes son usadas para describirla debido solo a que de hecho son palabras que denotan todas la misma realidad única. Ser es él mismo la consciencia de ser, y es también la felicidad de ser meramente como esa consciencia de ser. Ser o existencia verdadero, consciencia o conocimiento verdadero, y felicidad o amor verdadero, son todos solo la única realidad no-dual absoluta que experimentamos siempre como «yo soy».

En la mayoría de las grandes religiones de este mundo, la realidad absoluta o «Dios», es descrita como siendo no solo la plenitud de ser, la plenitud de consciencia o conocimiento y la plenitud de felicidad perfecta, sino también la plenitud de amor perfecto. ¿Por qué se dice así que la realidad absoluta es amor infinito?

Todos nos amamos, y tal amor de uno mismo es natural a todos los seres vivos. ¿Qué amamos todos por encima de todo lo demás? Si analizamos profundamente, estará claro que todos nos amamos más de lo que amamos a ninguna otra cosa. Amamos otras cosas debido a que creemos que de una manera u otra ellas nos están dando, nos darán o pueden darnos felicidad.

Amamos lo que quiera que nos dé felicidad, y debido a que la felicidad absoluta es nuestra naturaleza verdadera y esencial, nos amamos sobre todas las otras cosas. Felicidad y amor son inseparables, debido a que de hecho son una y la misma realidad —nuestra naturaleza esencial no-dual, «yo soy». La felicidad nos hace amar, y el amor nos da felicidad. Nos amamos debido a que ser nosotros y conocernos es la felicidad suprema. Por lo tanto, un término que algunas veces es usado en el vedanta advaita en lugar de sat-chit-ananda o ser-consciencia-felicidad es asti-bhati-priya, que significa ser-luminiscencia-amor.

El estado de auto-conocimiento verdadero es así el estado de ser, consciencia y felicidad y amor puro y perfecto. Por lo tanto en el verso 28 de Upadesa Undiyar Sri Ramana dice:

 

Si conocemos qué es nuestra naturaleza [real], entonces [lo que permanece y es conocido como la única realidad es] anadi ananta akhanda sat-chit-ananda [ser-consciencia-felicidad sin-comienzo, sin-fin e ininterrumpido].

 

La palabra sánscrita ananta, que literalmente significa «sin-fin» o «sin-límite», significa también «eterno» e «infinito». En el verso tamil original, los adjetivos «sin-comienzo» y «sin-fin» son añadidos antes del nombre «ser», anadi ananta sat, y el adjetivo «ininterrumpido», es añadido antes de los nombres «consciencia-felicidad», akhanda chit-ananda, pero estas palabras están ordenadas de esta manera solo para adecuarse a la métrica poética. Puesto que ser, consciencia y felicidad son una única realidad no-dual, el significado implícito de estas palabras es que ser-consciencia-felicidad, como un único todo, es sin-comienzo, sin-fin e ininterrumpido.

¿Por qué describe Sri Ramana la única realidad absoluta, que existe y brilla como ser-consciencia-felicidad, como sin-comienzo, sin-fin e ininterrumpido? Un comienzo, un fin o una interrupción, son cada uno un límite o una frontera, y como tal pueden acontecer solo en el tiempo, en el espacio o en alguna otra dimensión. Todo lo que tiene un comienzo, un fin o una interrupción, es por lo tanto finito y relativo, y, por consiguiente, no puede ser la realidad absoluta. Eso que es absoluto es por definición infinito, debido a que es libre de todos los límites y fronteras, y, por consiguiente, no puede tener ningún comienzo, ningún fin ni ninguna interrupción.

Un ser, una consciencia o una felicidad que tiene un comienzo, un fin o una interrupción, es finito, y, por consiguiente, no puede ser absolutamente real. El ser verdadero, la consciencia verdadera y la felicidad verdadera, deben por lo tanto ser absolutos, y como tales no pueden tener ningún comienzo, fin o interrupción. Siendo absolutos e infinitos, no tienen límites o fronteras en el tiempo, en el espacio ni en ninguna otra dimensión concebible, y por lo tanto son omnitrascendentes.

Ser es la esencia de toda cosa que es, y consciencia es la esencia de nuestro conocimiento de cada una de esas cosas. Aunque las cosas parecen ser muchas, son divididas y hechas múltiples debido solo a las limitaciones inherentes a sus formas respectivas. Sin embargo, en su esencia, que es su «es»-dad o ser, son indivisas. Similarmente, aunque el conocimiento parece ser múltiple, es dividido y hecho múltiple solo por las limitaciones inherentes a sus varias formas, que son pensamientos o imágenes mentales. Sin embargo, en su esencia, que es consciencia, el conocimiento es ininterrumpido.

El ser que es la esencia de todas las cosas, y la consciencia que es la esencia de todo conocimiento, no son dos cosas separadas, debido a que ninguna cosa puede ser separada o distinguida de nuestro conocimiento de esa cosa. Ciertamente, la noción de que el ser y la consciencia podrían en esencia ser dos cosas separadas es una absurdidad lógica, debido a que si lo fueran, la consciencia no sería, y por lo tanto el ser sería desconocido.

Ser y consciencia son por lo tanto una única esencia, y siendo la esencia de todo conocimiento, no tienen límites ni fronteras. Puesto que el ser verdadero y la consciencia verdadera son por lo tanto una única realidad, y puesto que esa única realidad no tiene límites ni fronteras, es sin-comienzo, sin-fin e ininterrumpido.

El comienzo y el fin de algo son sus fronteras externas, fronteras que limitan y definen su extensión en el tiempo, el espacio o cualquier otra dimensión. Puesto que eso que es absolutamente real es infinito, es libre de todas esas fronteras externas, y trasciende los límites de todas las dimensiones. Por lo tanto, puesto que no hay límite a su extensión ni en el tiempo ni en el espacio, es eterno y omnipresente.

Además, al ser infinito y absoluto, no es solo libre de todas las fronteras o límites externos, sino también de todas las fronteras internas. Mientras un comienzo y un fin son fronteras externas, una interrupción o división es una frontera interna, y, por consiguiente, la realidad absoluta no es solo exenta de todo comienzo o fin, sino que es también exenta de toda interrupción o división.

Debido a que es ilimitado en su extensión, nada puede ser separado de u otro que el ser-consciencia absoluto y esencial, y por lo tanto existe solo, sin nada fuera de sí mismo. Y debido a que es sin-interrupción e indiviso en sí mismo, no consta de partes. Es por lo tanto perfectamente no-dual. Es el todo único, infinito, eterno y omnipresente, otro que el cual no existe nada.

Puesto que no existe ninguna otra cosa que perturbe la paz perfecta de su ser, el ser-consciencia absoluto es también absolutamente apacible y feliz. Por consiguiente, puesto que la paz y la felicidad son inherentes al ser, el todo no-dual, infinito y absoluto no es meramente ser-consciencia, sino que es ser-consciencia-felicidad. Por lo tanto, al ser exento de todos los límites internos y externos, es ciertamente ser-consciencia-felicidad sin-comienzo, sin-fin y sin interrupción.

Puesto que es sin-comienzo, sin-fin y sin interrupción tanto en el tiempo como en el espacio, es eterno y omnipresente. No hay ningún tiempo ni ningún lugar en el que no exista. Puesto que ninguna interrupción acontece nunca en la continuidad de su ser o existencia, no deja de existir en un momento ni comienza a existir de nuevo en otro momento. Además, debido a que es ininterrumpido, es exento de todas las formas de división y todas las distinciones. Es un todo único, sin-partes e indivisible, y, por consiguiente, no hay absolutamente ninguna distinción entre su ser, su consciencia y su felicidad.

Ser-consciencia-felicidad es el todo infinito eternamente ininterrumpido, otro que el cual no existe nada. Aunque todas las apariencias parecen surgir y sumergirse en él, él mismo no es dividido ni afectado de ninguna manera por tales apariencias, debido a que en realidad existe meramente como es, exento de la aparición o desaparición de nada. Todo lo que aparece y desaparece, lo hace solo en la visión de la mente, que es ella misma una mera aparición que nunca existe verdaderamente, y no en la visión de la realidad absoluta, que, al ser sin ningún comienzo, fin o interrupción, nunca sufre ningún tipo de cambio o modificación.

Sin embargo, aunque hablamos del ser-consciencia-felicidad sin-comienzo, sin-fin e ininterrumpido como «él», como si fuera una tercera persona, de hecho es la única realidad de la primera persona «yo», que es a su vez la causa, fundamento y soporte de todas las segundas y terceras personas. Por lo tanto, el ser-consciencia-felicidad ilimitado, ininterrumpido, eterno, omnipresente, infinito y absoluto es nuestro ser verdadero y esencial, y, por consiguiente, podemos experimentarlo solo conociendo qué es nuestra naturaleza real.

El estado en el que conocemos así qué es nuestra naturaleza real, y con ello nos experimentamos como ser-consciencia-felicidad infinita, es el estado de conocimiento verdadero. Debido a que este estado de auto-conocimiento verdadero no tiene comienzo, fin o interrupción, es nuestro estado eterno. Así pues, cuando dejemos de tomarnos erróneamente como la mente limitada por el tiempo, descubriremos que el auto-conocimiento verdadero ha existido siempre, y que, por lo tanto, nos hemos conocido siempre como somos realmente. Por consiguiente, no experimentaremos el auto-conocimiento como algo obtenido de nuevas, sino como eso que existe siempre, sin ningún comienzo, interrupción ni fin.

Cuando descubramos por el auto-examen agudo que la mente es verdaderamente no-existente, también descubriremos que el tiempo es igualmente verdaderamente no-existente, al no ser nada más que un producto del poder de imaginación de la mente. Comienzo, interrupción y fin son todos fenómenos que pueden acontecer solo dentro de los límites del tiempo y el espacio, pero el tiempo y el espacio son ellos mismos fenómenos que son conocidos solo por la mente.

En el estado de auto-conocimiento verdadero, todo lo que existe y es conocido, es solo ser-consciencia-felicidad —el gozo infinito de ser y conocer nuestro sí mismo verdadero, «yo soy». En ese estado no-dual perfecto de conocimiento verdadero, el tiempo, el espacio y todas las otras formas de dualidad o relatividad son no-existentes. Por lo tanto, la realidad absoluta, que es sat-chit-ananda o el dichoso estado de ser conscientes de nosotros como mero ser, «yo soy» es eso que es sin adi o comienzo, khanda o interrupción y anta o fin.

 

Última actualización: miércoles, 10 de septiembre de 2008
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