|
Cuando Sri
Ramana dice, «Si investigamos [así] “¿quién soy yo?”, [nuestra] mente vuelve a
su lugar de nacimiento», ¿qué significa él exactamente al decir que nuestra
«mente vuelve a su lugar de nacimiento»? En este contexto, el término «lugar de
nacimiento» denota la fuente de la que nuestra mente ha emergido, que es nuestra
consciencia fundamental de nuestro propio ser, «yo soy». Puesto que nuestra
mente surge o deja su lugar de nacimiento aparentemente solo prestando atención
a los pensamientos —que ella crea por su poder de imaginación, pero que imagina
ser otros que ella misma— ella vuelve a su lugar de nacimiento solo retirando su
atención de todos sus pensamientos.
Sin embargo,
si nosotros no solo vamos a volver a nuestro lugar de nacimiento, sino también a
ser plenamente conscientes de ese «lugar» o estado natural de ser al que estamos
así volviendo, no solo debemos retirar nuestra atención de todos nuestros
pensamientos, sino que también debemos volverla hacia nosotros mismos,
focalizándola agudamente en nuestra consciencia esencial de nuestro propio ser.
Así pues, cuando Sri Ramana dice que nuestra «mente vuelve a su lugar de
nacimiento», él significa que nuestra atención volverá hacia nuestra
auto-consciencia natural, y así nuestra mente se sumergirá en esa consciencia
perfectamente clara de nuestro propio ser.
De hecho, nuestra mente no es nada sino nuestro poder de atención. Cuando
nosotros dirigimos nuestro poder de atención hacia los pensamientos y objetos,
que imaginamos ser otros que nosotros mismos, surgimos como nuestra mente,
dejando nuestro estado natural de mero ser. Pero cuando en lugar de ello
dirigimos nuestro poder de atención hacia nosotros mismos, volvemos a nuestro
estado natural de mero ser, y mientras mantenemos nuestra atención fijada en
nosotros mismos, sin permitirle desviarse hacia nada más, permanecemos como
nuestro mero ser —es decir, como nuestro propio sí mismo esencial. En otras
palabras, nuestra atención mirando hacia fuera es nuestra mente, mientras que
nuestra atención mirando hacia dentro o hacia «yo», es nuestro sí mismo real
—nuestro propio ser auto-consciente simple y esencial.
Nuestro poder
de atención, que es nuestro poder de consciencia o conocimiento, no es algo
separado de nosotros. Es nosotros mismos —nuestro propio ser esencial y
verdadero. En otras palabras, nosotros mismos somos el poder de atención o
consciencia por el que todo es conocido.
Cuando
hacemos mal uso de nuestro poder de consciencia imaginando que estamos
conociendo cosas otras que nosotros mismos, devenimos aparentemente la
consciencia individual separada y por lo tanto finita que llamamos «mente». Pero
cuando no hacemos mal uso de nuestro poder de consciencia de esta manera,
permanecemos como realmente somos siempre —como la consciencia verdadera de mero
ser infinito y no-dual, «yo soy».
Cuando
permanecemos así como nuestra consciencia verdadera de nuestro propio mero ser,
nosotros nos experimentamos como «yo simplemente soy», pero cuando nos
imaginamos ser una consciencia individual separada o «mente», nos experimentamos
como «yo soy esto» o «yo soy eso» —«yo soy este cuerpo», «yo soy una persona»,
«yo soy fulano», «yo soy tal y tal», «yo estoy conociendo», «yo estoy haciendo»,
y así sucesivamente. Nuestra mente, y todo lo que conoce o experimenta, es por
lo tanto solo una forma imaginariamente distorsionada y limitada de nuestra
propia consciencia de ser no-dual natural, «yo soy», que es nuestro sí mismo
verdadero.
Lo que
nosotros llamamos «atención», es el poder que, como consciencia, tenemos para
focalizarnos a nosotros mismos. Cuando focalizamos nuestra consciencia en sí
misma, es decir, cuando nos focalizamos a nosotros mismos —a nuestro mero ser
auto-consciente— experimentamos el conocimiento verdadero «yo solo soy». Pero
cuando nos focalizamos, nosotros o nuestra consciencia, en algo otro que nuestro
propio sí mismo esencial, experimentamos el conocimiento falso «yo estoy
conociendo esta cosa otra que mí mismo».
Este
focalizar nuestra consciencia en algo otro que nosotros mismos, es lo que
nosotros llamamos «imaginación», debido a que toda otra cosa que nuestro propio
ser auto-consciente esencial, «yo soy», es meramente un pensamiento o imagen que
hemos formado en nuestra mente por nuestro poder de imaginación. Puesto que esta
«imaginación», que es otro nombre para nuestra mente, hace que nos engañemos a
nosotros mismos experimentando cosas que no existen verdaderamente, también es
llamada maya, una palabra que significa «engaño» o «auto-engaño». Así
pues, nuestra mente o nuestra atención que conoce objetos, es meramente un
producto de nuestro propio poder de imaginación auto-engañosa, que es el uso
distorsionado que hacemos de nuestro poder de consciencia cuando la usamos para
imaginar que estamos experimentando algo otro que nosotros mismos.
Debido a que
nuestra atención es la focalización de nuestro ser entero en algo, ella tiene un
poder formidable. De hecho, es el único poder que existe verdaderamente, y es la
fuente de la que surgen todas las demás formas de poder. De nuestra experiencia
en el sueño con sueños, nosotros sabemos que al hacer un mal uso de nuestro
poder de atención para imaginar y conocer otras cosas que nosotros mismos,
podemos crear un mundo entero y engañarnos a nosotros mismos tomando
erróneamente ese mundo por real. Puesto que sabemos que podemos crear un mundo
aparentemente real por nuestro mero poder de imaginación en el sueño con sueños,
no tenemos ninguna razón válida para suponer que el mundo que experimentamos
ahora en este supuesto estado de vigilia sea otra cosa que una creación de
nuestro mismo poder de imaginación.
Así pues,
nuestra atención tiene el poder de crear un mundo que no existe verdaderamente,
y en el proceso de hacerlo, nos engaña a que tomemos erróneamente ese mundo como
real. Todo el poder que vemos en el mundo que imaginamos que está fuera de
nosotros mismos, parece existir debido solo a nuestro poder de atención. Todo lo
que experimentamos parece ser real debido solo a que le prestamos atención.
Puesto que nuestra atención es tan poderosa, es un arma peligrosa que debemos
usar cuidadosa y sabiamente.
La manera sabia de usar nuestro poder de atención es conocernos a nosotros
mismos. Hasta que conozcamos la verdad de nosotros mismos, que conocemos todas
las otras cosas, no podemos conocer la verdad de nada más. Para conocernos a
nosotros mismos, debemos prestarnos atención a nosotros mismos —a nuestro propio
ser auto-consciente esencial, «yo soy».
|