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Todo lo que hemos examinado y descubierto en este capítulo
sobre la naturaleza de la felicidad es expresado sucintamente por Sri Ramana en
la sentencia de apertura de su introducción a su traducción tamil del gran poema
filosófico de Sri Adi Sankara, Vivekachudamani:
Puesto que todos los seres vivos en el mundo desean ser
siempre felices [y] exentos de miseria, lo mismo que [desean] ser felices
siempre librándose de esas [experiencias] tales como la enfermedad que no
son su propia naturaleza, puesto que todos [los seres vivos] tienen amor
completo solo por su propio sí mismo, puesto que el amor no surge excepto
por la felicidad, y puesto que en el sueño profundo [todos los seres vivos
tienen] la experiencia de ser felices sin nada, cuando lo que es llamado
felicidad es [así] solo [su propio] sí mismo [real], solo debido a [su]
ignorancia de no conocer [su] sí mismo [real], surgen y se enredan en
pravritti [actividad extrovertida], vagando errantes en el samsara
sin límites [el estado de inquietud e incesante vagar errante de la mente],
abandonando la vía [del auto-descubrimiento] que otorga felicidad
[verdadera], [creyendo] que solo obtener los placeres de este mundo y el
otro es la vía a la felicidad.
Sri Ramana expresa la misma verdad aún más concisamente en
el párrafo de apertura de ¿Nan Yar? (¿Quién soy yo?), un breve tratado de
veinte párrafos que escribió sobre nuestra necesidad de obtener
auto-conocimiento verdadero, y los medios por los que podemos obtenerlo:
Puesto que todos los seres vivos desean ser siempre
felices [y] exentos de miseria, puesto que todos [ellos] tienen el amor más
grande solo por su propio sí mismo, y puesto que solo la felicidad es la
causa del amor, [para] obtener esa felicidad, que es su propia naturaleza
[verdadera] que ellos experimentan diariamente en el sueño profundo [sin
sueños], el cual es carente de la mente, es necesario conocer [su propio] sí
mismo [real]. Para eso, solo jñana-vichara [escrutinizar
nuestra consciencia para saber] «¿quién soy yo?» es el medio principal.
La conclusión práctica crucial con la que Sri Ramana
termina este párrafo, «solo jñana-vichara “¿Quién soy yo?” es el medio
principal», fue acentuada por él en negrita en el original tamil. El término
jñana-vichara significa literalmente «conocimiento-investigación», y es el
proceso de investigar nuestra auto-consciencia esencial «yo soy», que es nuestro
conocimiento primario y la base de todo nuestro conocimiento restante, para
obtener el conocimiento verdadero de nuestro propio sí mismo real.
Por lo tanto, lo que Sri Ramana quiere decir aquí con el
término «conocimiento-investigación “¿Quién soy yo?”» no es un mero análisis
intelectual de nuestro conocimiento «yo soy», sino un examen efectivo o
escrutinio profundo de nuestro conocimiento o consciencia fundamental «yo soy»
para conocer por experiencia directa lo que es realmente. Una investigación o
escrutinio tal no puede ser hecho pensando, sino solo volviendo nuestra atención
a nosotros mismos para conocer nuestra propia consciencia esencial de ser.
Cuando nuestra atención o poder de conocer está vuelto hacia fuera para conocer
cosas otras que nosotros mismos, deviene nuestra mente pensante, pero cuando se
vuelve hacia dentro para conocer nuestro sí mismo esencial, permanece en su
estado natural como nuestro sí mismo esencial —es decir, como nuestro verdadero
ser auto-consciente no-dual.
Además, en el párrafo catorce del mismo tratado, Sri Ramana
explica más sobre la verdadera naturaleza de la felicidad:
Lo que es llamado felicidad es solo svarupa [la
naturaleza esencial] de atma [nuestro propio sí mismo real]; felicidad y
atma-svarupa [nuestra propia auto-naturaleza esencial] no son diferentes.
Solo existe atma-sukha [la felicidad del sí mismo]; solo eso es real. La
felicidad no es obtenida de ninguno de los objetos del mundo. Nosotros pensamos
que la felicidad es obtenida de ellos debido a nuestra falta de discriminación.
Cuando [nuestra] mente surge, experimenta infelicidad. En verdad, siempre que
nuestros pensamientos [o deseos] son cumplidos, ella [nuestra mente] vuelve a su
lugar propio [el núcleo de nuestro ser, nuestro sí mismo real, que es la fuente
de la que surgió] y experimenta solo la felicidad de [nuestro] sí mismo [real].
De la misma manera, en los tiempos del sueño profundo, del samadhi [un
estado de intensa contemplación o absorción de la mente] y del desvanecimiento,
y cuando una cosa deseada es obtenida, y cuando llega a su fin una cosa que
desagrada [es decir, cuando nuestra mente evita o es aliviada de alguna
experiencia que le desagrada], [nuestra] mente deviene introvertida y
experimenta solo la felicidad del sí mismo. De esta manera [nuestra] mente
fluctúa sin descanso, yendo hacia fuera dejando [nuestro] sí mismo [esencial], y
volviendo [después hacia] dentro. Al pie de un árbol, la sombra es deliciosa.
Fuera el calor del sol es severo. Una persona que está vagando errante fuera es
refrescada cuando se pone a la sombra. Al salir fuera tras un corto período, es
incapaz de soportar el calor, de modo que vuelve de nuevo al pie del árbol. De
esta manera continúa, yendo de la sombra a la luz del sol, y volviendo de la luz
del sol a la sombra. Una persona que actúa de esta manera es alguien carente de
discriminación. Pero una persona de discriminación no dejará la sombra.
Similarmente, la mente de un jñani [una persona de auto-conocimiento
verdadero] no deja el brahman [la realidad fundamental y absoluta, que es
nuestro propio ser o sí mismo esencial]. Pero la mente de un ajñani [una
persona carente de verdadero auto-conocimiento] continúa sufriendo miseria
vagando errante en el mundo, y obtiene felicidad volviendo al brahman por
un corto período. Lo que es llamado el mundo es solo pensamiento [debido a que
todo lo que conocemos como el mundo no es nada sino una serie de imágenes
mentales o pensamientos que hemos formado en nuestra mente por nuestro poder de
imaginación]. Cuando el mundo desaparece, es decir, cuando el pensamiento cesa,
[nuestra] mente experimenta felicidad; cuando el mundo aparece, experimenta
infelicidad.
Lo que Sri Ramana describe aquí como la incansable errancia
u oscilación de nuestra mente, fluctuando repetidamente entre salir hacia fuera
y volver hacia dentro, es el mismo proceso que hemos descrito anteriormente como
el surgimiento y submersión de nuestros pensamientos. Cada momento de nuestras
vidas de vigilia y sueño con sueños, innumerables pensamientos surgen y se
sumergen en nuestra mente en rápida sucesión. Con el surgimiento de cada
pensamiento, nuestra mente o poder de atención va hacia fuera, dejando nuestro
sí mismo real o ser esencial y olvidando con ello la felicidad que está siempre
dentro de nosotros, mientras que con la submersión de cada pensamiento nuestra
mente vuelve hacia nosotros mismos para experimentar momentáneamente la
felicidad de solo ser.
Sin embargo, debido a que este surgimiento de nuestra mente
o pensamientos es impelido por innumerables deseos fuertes, tan pronto como se
sumerge un pensamiento otro surge en su lugar, y, por consiguiente, el intervalo
entre la submersión y el surgimiento de dos pensamientos consecutivos es tan
extremadamente breve que difícilmente somos conscientes del ser apacible o la
felicidad que experimentamos en ese intervalo. Ésta es la razón por la que en
nuestros estados de vigilia y sueño con sueños nuestra atención está tan
absorbida pensando en otras cosas que apenas advertimos nuestro propio ser
apaciblemente auto-consciente, y la felicidad que es inherente a él.
Generalmente, la única ocasión en la que somos claramente conscientes de la
apacible felicidad de ser que experimentamos entre dos pensamientos consecutivos
es durante el sueño profundo, debido a que el sueño profundo es un intervalo
comparativamente largo entre dos pensamientos consecutivos, provocado por el
total agotamiento de nuestra mente.
No obstante, aunque apenas lo notemos, incluso durante la
vigilia y el sueño con sueños, en el momento extremadamente breve entre la
submersión de cada pensamiento y el surgimiento del siguiente, de hecho
experimentamos nuestro propio ser esencial auto-consciente o brahman en
su forma verdadera y perfectamente pura, no contaminada por el pensamiento o la
acción. Además, siempre que uno de nuestros deseos —ya sea un deseo de
experimentar algo que nos gusta o un deseo de evitar experimentar algo que nos
desagrada— es cumplido, el ímpetu con el que los pensamientos surgen en nuestra
mente decrece pasajeramente, de modo que no solo cada pensamiento surge con
menos vigor, sino que también el intervalo pasajero entre dos pensamientos
consecutivos deviene ligeramente más largo. Así pues, por un corto período,
somos capaces de experimentar la apacible felicidad de nuestro propio ser más
claramente, hasta que algún otro deseo se apodera de nuestra mente, reanimando
con ello el ímpetu y vigor con el que surgen nuestros pensamientos, y
oscureciendo así una vez más nuestra felicidad de ser más densamente.
La forma verdadera, inmutable, inadulterada y libre de
pensamiento de nuestro propio ser esencial o brahman, que experimentamos
momentáneamente entre cada dos pensamientos consecutivos, es tanto nuestra
consciencia de ser fundamental, «yo soy», como la felicidad perfecta de nuestro
ser así conscientes solo de nuestro ser. Por lo tanto, si queremos experimentar
nuestra propia felicidad perfecta y natural constantemente, nuestra atención
debe penetrar por debajo de la fluctuación u oscilación de pensamientos sobre la
superficie de nuestra mente para experimentar en su pureza nuestra consciencia
esencial y fundamental de nuestro propio ser, «yo soy», que subyace siempre a
nuestra fluctuante mente.
Así
pues, nosotros podemos experimentar permanentemente felicidad perfecta y
absoluta solo en el estado del auto-conocimiento verdadero —el estado en el que
permanecemos siempre meramente como nuestro propio ser esencial, nuestra
auto-consciencia fundamental «yo soy», sin surgir para pensar o hacer nada. Por
lo tanto, examinemos ahora el conocimiento que tenemos sobre nosotros mismos al
presente para comprender no solo cómo es un conocimiento erróneo, sino también
qué es realmente el conocimiento correcto de nosotros mismos, y cómo podemos
obtener experiencia inmediata de ese conocimiento correcto.
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