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Sri Ramana Maharshi
El 29 de diciembre de 1879, en un pueblo del sur de la India llamado
Tirushuzhi, nació un niño que recibió el nombre de
Venkataraman. Era hijo de un abogado provincial llamado Sundaram Aiyar y de su esposa
Alagammal. Con el tiempo, este niño nacido en el solsticio de invierno sería para los indios Sri Ramana Maharshi y para sus adeptos más fieles y devotos,
Bhagavân, el Señor. Su infancia transcurrió dentro de la más perfecta normalidad. Los que lo conocían, por aquel tiempo sólo aciertan a destacar que tenía un sueño más profundo de lo normal. Ante la temprana muerte de su padre, Venkataraman y sus hermanos fueron a vivir con su tío Subbier a la cercana localidad de Madura. A los diecisiete años, en el verano de 1896, ocurrió un suceso que marcaría para siempre la vida de Venkataraman y que su protagonista cuenta del modo siguiente: "Fue algo súbito. Estaba sentado solo en una habitación del primer piso de la casa de mi tío. Rara vez estaba enfermo y ese día me sentía con perfecta salud. De pronto, me sobrecogió un violento miedo a la muerte. Nada en el estado de mi salud justificaba este hecho, ni traté de hallar una explicación de mi inesperado temor. Sólo sentí: Voy a morirme. Y pensé qué podía hacer en esa situación. No se me ocurrió consultar al médico ni a mis parientes o amigos. Sentí que debía resolver el problema yo mismo, allí mismo. El choque del miedo a la muerte me provocó una intensa interiorización y me dije: "Ha llegado mi hora. ¿Qué significa esto? ¿Qué es lo que va a morir? Este cuerpo se muere". En seguida, dramaticé el suceso de la muerte. Yacía con los miembros extendidos, como si ya estuvieran agarrotados por el "rigor
mortis". Imité incluso la posición de un cadáver para dar más realismo a mi indagación. Contuve el aliento y mantuve los labios fuertemente apretados, sin pronunciar una sola palabra, ni siquiera la palabra "yo". Me dije: "Este cuerpo está muerto. Será llevado al campo crematorio y reducido a cenizas. Pero ¿acaso estoy yo muerto? Estoy silencioso e inerte pero siento la fuerza de mi personalidad y hasta la voz del "yo" dentro de mí, como algo distinto de mí mismo. Por tanto, soy un
"atman" que trasciende al cuerpo. El cuerpo muere, pero el
"atman" no puede ser tocado por la muerte. Eso significa que soy un
"atman" inmortal". Todo esto no fue un mero pensamiento. Me atravesó como un rayo resplandeciente, con tan vívido fulgor como una verdad viviente que se percibe directamente, sin pensamientos. Toda la actividad consciente que se relacionaba con mi cuerpo estaba concentrada en aquel "yo" que era lo único real para mí. Aquel "yo" o
"atman" centraba la atención sobre sí mismo con una poderosa fascinación. El temor a la muerte había desaparecido por completo. Desde aquel momento, la absorción en el
"atman" prosiguió sin interrupción alguna durante toda mi existencia. Otros pensamientos aparecían y desaparecían como las notas de una melodía, pero aquel "yo" continuaba presente como la nota fundamental que subyace a todas las notas. Aunque el cuerpo se ocupara en charlar, leer o en cualquier otra cosa, la mente seguía siempre concentrada en el "yo". El 29 de agosto de 1896, incapaz de desarrollar la vida normal de la escuela, Venkataraman dejó una sencilla carta de despedida a su familia y partió en busca de
Arunachala, un lugar del que había oído hablar, aunque no sabía exactamente dónde se encontraba. Después de un corto viaje en ferrocarril llegó a
Tiruvannamalai, localidad donde se halla el famoso monte de
Arunachala. Era su verdadera meta, su único objetivo. Aunque habitó en distintos enclaves, no abandonó Tiruvannamalai hasta su muerte, que se produjo el 14 de abril de 1950.
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Michael James
Michael James conoció las
enseñanzas espirituales de Bhagavan Sri Ramana en 1976 mientras viajaba
alrededor de la India buscando algo que diera un significado y propósito a su
vida. Lo poco que escuchó al principio, acerca de la vida y enseñanzas de Sri
Ramana, despertaron su interés, así que Michael decidió visitar Tiruvannamalai
(la ciudad al sur de la India donde Él vivió durante cincuenta y cuatro años)
para aprender más, y donde terminó viviendo los veinte años siguientes.
Al poco tiempo de estar en Tiruvannamalai encontró la ayuda de Sri Sadhu Om
quien le ofreció respuestas simples y claras acerca de la filosofía y la
práctica de las enseñanzas de Sri Ramana. Durante los más de ocho años que pasó en
compañía de Sri Sadhu Om, pudo bajo su clara dirección estudiar minuciosamente y
en profundidad todas las escrituras originales del tamil de Sri Ramana, y otros
trabajos importantes tales como Gurú Vachaka Kovai, que es el registro más
comprensivo y profundo de los dichos de Sri Ramana, compilados en la forma de
versos tamiles por su primer discípulo, Sri Muruganar. De esta manera, Michael
tuvo una oportunidad única de conseguir penetrar profundamente en la enseñanza
de Sri Ramana, aprendiendo directamente de los textos originales en su tamil
original con la ayuda y la dirección personal de uno de sus discípulos más
cercanos (término que no sólo significa que fueron bendecidos para vivir cerca
de Él físicamente, sino que siguieron sus enseñanzas lo más de cerca posible y
fielmente).
Habiendo trabajado tan estrechamente con Sri Muruganar y con su extensa obra
poética, Sri Sadhu Om tenía una comprensión muy íntima de todos sus versos, así
que cuando Michael le ayudó a traducir al inglés el Gurú Vachaka Kovai, él fue
capaz de explicarle el fondo de muchos de los versos, e indicarle todas las
implicaciones sutiles contenidas en cada uno de ellos. De la misma manera,
arreglando los versos de Sri Ramana Jnana Bodham, él le explicaba a menudo su
significado profundo y sutil.
Lamentablemente, Michael, no fue capaz por entonces de registrar por escrito
todas estas explicaciones. Sin embargo, toda esta enseñanza penetró
profundamente en su mente, construyendo una base firme de profunda comprensión,
que ahora es capaz de compartir con otros a través de sus actuales escritos
tales como La Felicidad y El Arte de Ser, con el único propósito de guiarnos y
animarnos en nuestra búsqueda práctica de la experiencia directa, inmediata,
no-dual y absoluta del auto-conocimiento verdadero.
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Sri Sadguru
Siddharameshwar
Maharaj
Sri Samartha Siddharameshwar Maharaj nació en agosto del 1888 en
Pathri, un pueblecito del distrito de
Sholapur, en la India. Desde su infancia, fue un niño de espíritu muy vivo y dotado de una gran capacidad de comprensión. Abandona muy pronto los pupitres de la escuela para hacerse contable, a pesar de su juventud (16 años), de una empresa de
Bijapur, que pertenecía a la comunidad de los
Marwadi. Su trabajo honesto y su sentido de la responsabilidad le hicieron ganar una buena reputación. Se instaló en Bijapur donde encuentra a su maestro,
Sri Bhausaheb
Maharaj, el cual había comenzado en 1885 la construcción de un monasterio en el pueblo de Inchgiri (estado de
Karnataka). De acuerdo con el estilo de vida y las capacidades de comprensión de sus contemporáneos,
Sri Bhausaheb Maharaj no enseñaba a sus discípulos más que un solo método para alcanzar la Realidad última: la meditación. En la filosofía hindú, la meditación se llama
"pilipika
marg" o "camino de la hormiga", ya que es un largo camino que conduce a la Realidad suprema. Después de la muerte de
Sri Bhausaheb Maharaj en 1914,
Sri Siddharameshwar Maharaj meditó sobre la enseñanza de su maestro. En 1918 renunció al mundo y se une a cuatro condiscípulos para transmitirlas enseñanzas de su maestro. En 1920 siente que se podía superar la fase de la meditación, ya que esta no era más que un primer paso en el camino de la Realidad. Sus condiscípulos le mostraron su desacuerdo, afirmando que
Sri Bhausaheb Maharaj no les había enseñado eso. "Es verdad", les dijo "pero ¿no podemos ir nosotros más lejos?" Decidió, pues, emprender solo ese difícil camino y volvió a su casa de
Bijapur. Se instaló en una terraza y, sentado en un viejo cañón, meditó sin interrupción durante nueve meses. No tenía otra alternativa para alcanzar su meta, su maestro no le había enseñado más que la meditación. Por la gracia de su maestro, sus esfuerzos no fueron en vano y enseguida comenzó a enseñar que se puede alcanzar la meta suprema por medio del
"vihangam
marg" o "camino del pájaro", que quiere decir por medio de la reflexión mental. Es a través de la mente que la ignorancia nos es transmitida de generación en generación, por tanto no es sino escuchando y practicando las enseñanzas del maestro y por medio de la reflexión profunda cómo se alcanza la Realidad suprema, y cómo un pájaro que vuela de árbol en árbol, el buscador alcanzará rápidamente su meta. Es el camino más corto hacia el despertar. Siddharameshwar Maharaj enseñaba con un lenguaje muy sencillo, sirviéndose de ejemplos de la vida cotidiana, pues para él,
"parmatha" o la comprensión de la Realidad debía de ser explicada con sencillez, utilizando un vocabulario accesible a todos. Enseñó desde 1925 hasta 1936 y murió el 9 de noviembre del 1936 en Bombay después de haber dado la plena comprensión a sus discípulos.
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Sri Nisargadatta Maharaj
Sri Nisargadatta Maharaj nació en Bombay en 1897. Sus padres, que le dieron el nombre de
Maruti, tenían una pequeña granja en la aldea de Kandalgaon y fue allí donde pasó sus primeros años. En 1924 contrajo matrimonio, haciéndose más tarde comerciante de cigarrillos en Bombay donde él y su esposa formaron una familia. Desde la temprana infancia había mostrado un agudo interés en los asuntos espirituales, y sus conversaciones con hombres de santidad aguzaron su mente inquisitiva y encendieron en él un fuego espiritual. A la edad de 34 años encontró a su Gurú y tres años más tarde se realizó a sí mismo, tomando el nombre de
Nisargadatta. Continuó viviendo la vida de un comerciante indio ordinario pero sus enseñanzas, que expuso en su obra maestra I Am That y que están arraigadas en la antigua tradición
upanishádica, constituyen una significativa ruptura filosófica con el pensamiento contemporáneo. Hasta su muerte en 1981, devotos de todo el mundo han viajado para oír el mensaje único de Sri Nisargadatta
Maharaj.
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Sri
Ranjit Maharaj
Sri
Ranjit Maharaj nació el 4 de enero de 1913. A la edad de 12 años encontró a su Maestro, Siddharameshwar
Maharaj, un gran Maestro casi desconocido en su propia época. Siddharameshwar Maharaj murió a la edad de 48 años, en 1936. Ranjit Maharaj no comenzó a enseñar hasta 1983, a la edad de 70 años, cuando un número creciente de buscadores se presentaban a su puerta. Lo que distingue sus enseñanzas es su simplicidad y su inmediatez. En esta tradición se sintió que la enseñanza debía estar disponible para todos, con ejemplos cotidianos, y sin conceptos complicados. Las vidas de estos dos maestros tienen características similares. Hay una abertura a todos y sus vidas personales son simples, sin consideración por el confort físico o la adulación. Ranjit Maharaj ha vivido en el mismo apartamento de una sola habitación durante 55 años, y sólo ha dejado la India cuando fue invitado a enseñar en occidente por sus estudiantes occidentales. Los tres aspectos principales de la enseñanza son: 1º la comprensión a través de los diálogos, 2º la meditación del
mantra, y 3º el culto.
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Pedro Rodea
Nuestra verdadera vocación está en
escuchar el signum de la Verdad…˜ El signum de la Verdad está siempre con
nosotros…˜ Nosotros debemos entrar en el jardín del divino descontento de
nosotros mismos…˜ Y si nosotros no entramos consintiendo…˜ somos introducidos en
él sin que sepamos cómo…˜ ¿Por qué juega la Verdad con nosotros…˜ a parecer que
ella está oculta…˜ a parecer que ella es difícil de alcanzar?…˜ Yo no lo sé…˜
Inteligiblemente es un misterio…˜ racionalmente es un desafío…˜ Pero
amorosamente es una absoluta conformidad…˜ Todo lo más que alcanzo a ver…˜ es
que yo era como si yo estuviera muerto…˜ y el amor de la Verdad me ha
resucitado…˜
¿Cómo fue el comienzo?…˜ Esta Luz venía de la obscuridad e ignorancia natales…˜
Repentinamente…˜ en mi adolescencia…˜ lágrimas brotaban de mis ojos sin saber
por qué?…˜ Sin saber por qué era un estado punzante…˜ debido a que había en mí
una sed profunda de explicación…˜ Yo quería saber por qué…˜ debido a qué esto
era así…˜ Yo quería saber ese “esto se debe a esto” que todos buscamos cuando no
sabemos qué nos pasa…˜ Pero yo no tenía la respuesta…˜ Lo más parecido a una
respuesta que yo encontré…˜ era la doctrina religiosa…˜ Hubo una gran
conversión…˜ una gran recesión de todo cuanto en el mundo y en mí mismo se había
revelado completamente insuficiente para dar razón y respuesta al profundo pesar
que atenazaba mi corazón…˜
Casi de inmediato leí sobre lo que es llamado la Liberación…˜ Mi comprensión se
inflamó de gozo…˜ Era como entrar en un jardín inconocido dentro de un jardín…˜
Yo no hacia nada…˜ Lo signos venían a mí como una nube de flechas a su blanco…˜
Y yo cada vez sabía menos qué me estaba ocurriendo…˜ Si tengo que regresar al
comienzo del conocimiento en mí…˜ sólo veo que el conocimiento en mí sabía que
no sabía…˜ Mi mente era absolutamente incapaz de comprender qué me estaba
ocurriendo…˜ Sólo un intenso descontento…˜ un doloroso desasosiego…˜ No vayáis a
creer que este intenso descontento ha cesado…˜ no vayáis a creer que el doloroso
desasosiego se ha aplacado…˜ Yo no he encontrado la respuesta que ya me hacía en
mi más temprana adolescencia…˜ Yo no he sido dejado en paz…˜ ¿Cómo llamarlo?…˜
Las palabras no son lo que ellas nombran…˜ Pero a lo que más se parece es a lo
que llaman amor…˜ Un amor que sabe que ama pero no sabe qué…˜ Cuán misterioso…˜
cuán indescriptiblemente prodigioso…˜ Los signos siguen viniendo a mí como
flechas a su blanco…˜ Es absolutamente imposible eludirlos…˜ Lo más sorprendente
es que he llegado a amar indescriptiblemente este estado de ser así flechado…˜
¿Sabéis?…˜ Un cuerpo-mente-y-alma-y-espíritu…˜ lo que cada uno de nosotros cree
ser…˜ es exactamente como un cadáver…˜ Por él mismo no tiene vida…˜ Él es el
blanco donde una indefinidad de flechas vienen a clavarse…˜ y a cada impacto una
pregunta…˜ un anhelo…˜ un divino descontento…˜ un irrefrenable desasosiego…˜ A
cada signum un responsum…˜ Hay una tensión máxima…˜ Tensado este
cuerpo-mente-alma-y-espíritu…˜ como una piel tensa puesta a secar al sol…˜ Él es
tensado…˜ y yo sigo sin saber cómo…˜ Es un misterio por encima de toda
comprensión…˜ Es un misterio cuya respuesta es aceptarlo completamente
misterioso…˜ eternamente misterioso…˜ Es un misterio de amor…˜ donde…˜ aunque yo
parezco amar indescriptiblemente…˜ la realidad es que soy hecho amar como yo no
sé y lo que yo no sé…˜
El jardín donde fui forzado a entrar en mi adolescencia es el jardín de la
premonición…˜ Yo fui promovido…˜ no es yo quien se movió…˜ Yo fui conmovido…˜ no
es yo quien quiso…˜ Fue un querer otro que mi querer el que quiso que yo entrara
en el jardín de la preciosa tensión…˜ Desde entonces no descanso ni quiero…˜ Mi
descanso es no descansar siguiendo el rastro…˜ como hipnotizado…˜ como
hechizado…˜ Es una atracción irresistible…˜ incontenible…˜ bellísima…˜
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Sri
Sankaracharya
Srî
Sankarâchârya,
aunque no el
primero, fue el más grande difusor de la doctrina Vedanta No-dualista. Sus obras mantienen toda su frescura expositiva gracias a la claridad y sencillez con que supo construir sus
textos.
Al
"Maestro
Shánkara", se le suele considerar tanto en la India como fuera de ella el filósofo más importante de toda la historia del pensamiento hinduista, no sólo los círculos intelectuales lo tienen en alta estima sino que el pueblo llano lo adora como un gran santo, una verdadera encarnación del dios
Shiva, presente en la narrativa popular y la imaginería religiosa.
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Gaudapada
Gaudapada
fue,
por
tradición,
el
abuelo
filosófico
de
Shankara.
Su
Karika
sobre
la
Mandukya
Upanishad
es
la
más
antigua
exposición
sistemática
conocida
de
Advaita
Vedanta.
Gaudapada
muestra
claros
signos
de
familiaridad
con
la
filosofía
budista,
y
tanto
su
lenguaje
como
su
doctrina
se
acercan
en
muchos
casos
a
los
originales
budistas.
Esto
ha
llevado
a
muchos
eruditos
a
especular
que
Gaudapada
mismo
fue
originalmente
un
budista.
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René Guénon
El
francés de René Guénon es a la vez preciso y límpido, e inevitablemente pierde
con la traducción; su tema es de un interés absorbente, al menos para quien se
interesa por lo que Platón llama las cosas realmente serias. Sin embargo, a
menudo se ha considerado indigerible; en parte por la razones que ya se han
dado, pero también por algunas razones que, paradójicamente, ha expuesto un
reseñador de la obra de Blakney, Meister Eckhart en el Harvard Divinity School
Bulletin, que dice que "Para una época que cree en la personalidad y en el
personalismo, la impersonalidad del misticismo es enormemente frustradora; y
para una época que quiere potenciar su conocimiento de la historia, la
indiferencia de los místicos hacia los acontecimientos temporales es
desconcertante". En cuanto a la historia, las siguientes palabras de Guénon, a
saber, "el que no puede escapar del punto de vista de la sucesión temporal, y
ver todas las cosas en simultaneidad, es incapaz de la menor concepción del
orden metafísico", complementan adecuadamente las palabras de Jacob Boehme de
que la "historia que pasó una vez" es "meramente la forma (exterior) del
cristianismo". Para el hindú, los acontecimientos del ôgveda son ahora y sin
fecha, y la Krishna L´lŒ "no es un acontecimiento histórico"; de hecho, la
confianza del cristianismo en "hechos" supuestamente históricos, parece ser su
mayor vulnerabilidad. El valor de la historia literaria para la doxografía es
muy escaso, y por esta razón muchos hindúes ortodoxos han considerado que la
erudición occidental es un "crimen": el interés de estos hindúes no está en
absoluto en "lo que han creído los hombres", sino en la verdad. El lenguaje
inflexible de Guénon, presenta además una dificultad extra; "la civilización
occidental es una anomalía, por no decir una monstruosidad". Precisamente sobre
esta expresión, un comentarista ha observado que "observaciones tan devastadoras
como ésta no pueden compartirlas ni siquiera los críticos de los avances
occidentales". Sin embargo, ahora que su desenlace está ante nuestros ojos, yo
habría pensado que la verdad de esta afirmación podría haber sido reconocida por
cualquier europeo libre de prejuicio; sea como fuere, en 1915, sir George
Birwood describió a la civilización occidental moderna como "secular, sin
alegría, vana, y autodestructiva", y el profesor La Piana ha dicho que "lo que
nosotros llamamos nuestra civilización no es otra cosa que una máquina mortífera
sin conciencia ni ideales"; y al calificativo de mortífera podría haberle
agregado el de suicida. Sería muy fácil citar innumerables críticas del mismo
tipo; por ejemplo, sir S. Radhakrishnan sostiene que "la civilización no merece
salvarse si continúa en su rumbo presente", y esto sería muy difícil de negar;
el profesor A. N. Whitehead ha hablado con tremenda contundencia -"Queda la
apariencia de la civilización, pero sin ninguna de sus realidades". En cualquier
caso, si hemos de leer realmente a René Guénon, debemos haber rebasado el punto
de vista, temporalmente provinciano, que durante tanto tiempo y tan
complacientemente ha considerado un progreso continuo de la humanidad, progreso
que habría culminado en el siglo XX; y debemos estar dispuestos a preguntarnos,
al menos a nosotros mismos, si no habrá habido más bien un declive continuo,
"desde la edad de piedra hasta ahora", como me señaló una vez uno de los hombres
más instruidos de América. Ciertamente, no será la "ciencia" la que nos salve:
"la posesión de las ciencias como un todo, si no incluye la mejor, en algún caso
ayudará al poseedor, pero mucho más a menudo le perjudicará". "Estamos obligados
a admitir que nuestra cultura europea es una cultura de la mente y de los
sentidos sólo"; "La prostitución de la ciencia puede llevar al mundo a la
catástrofe"; "Nuestra dignidad y nuestro interés requiere que nosotros seamos
los directores y no las víctimas de los adelantos técnicos y científicos";
"Pocos negarán que el siglo XX nos ha traído un amargo desengaño"; "Nosotros nos
enfrentamos ahora a la perspectiva de una quiebra completa en todos los campos
de la vida". Eric Gill habla de la "inhumanidad monstruosa" del industrialismo,
y del modo de vida moderno, como "ni humano ni normal ni cristiano… Es nuestra
manera de pensar misma lo que es extravagante e innatural". Este sentido de
frustración es quizás el signo más alentador de los tiempos. Hemos hecho
hincapié en estas cosas, porque René Guénon se dirige sólo a aquellos que
sienten esta frustración, y no a aquellos que todavía creen en el progreso; a
todos aquellos que están satisfechos, lo que René Guénon tiene que decir les
parecerá completamente descabellado. Tomado de ¿Soy yo el Guardián de mi
Hermano?, de A.K. Coomaraswamy.
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Ananda Kentish Coomaraswamy
Nació el
22 de agosto de 1877, en Colombo, Ceilán, como hijo de un distinguido caballero
ceilandés, Sir Mutu Coomaraswamy, el primer hindú que fue llamado a la
judicatura londinense, y autor de la primera traducción al inglés de un texto
budista pali. Sir Mutu murió antes de que su hijo tuviera dos años de edad, y el
niño fue educado en Inglaterra por su madre británica (que sobrevivió hasta
1942). Ananda Coomaraswamy no volvió a su tierra natal hasta casi un cuarto de
siglo más tarde. Primeramente, fue educado en el colegio Wycliffe, en Stonehouse,
Gloucestershire, y después en la Universidad de Londres. Aunque no hay duda de
que el joven ceilandés sintió todas las influencias de John Ruskin y William
Morris, difundidas en el despertar de los años noventa del siglo pasado, su
interés más profundo estaba enfocado en la ciencia -en particular en la geología
y la mineralogía. A los veintidós años, colaboró en un artículo titulado "Ceylon
Rocks and Graphite" para el Quarterly Journal of the Geological Society; y a los
veinticinco años, fue nombrado director de la Mineralogical Survey of Ceylon.
Pocos años después, su trabajo sobre la geología de Ceilán le ganó el título de
Doctor en Ciencias por la Universidad de Londres. La vida en Ceilán, abrió sus
ojos a la plaga arrolladora que se abatía sobre sus artes y oficios nativos por
la invasión del industrialismo occidental. Valiente e inequívocamente, el joven
Coomaraswamy se convirtió en el defensor de aquellas culturas y artesanías
nativas que estaban amenazadas de exterminio por la "furia proselitista" de la
civilización occidental. Desde 1917, Coomaraswamy ha estado en el Boston Museum
of Fine Arts, como miembro investigador en el arte oriental, elaborando su
inmejorable departamento del arte indio; reuniendo, interpretando y exponiendo,
a los conservadores del museo, la filosofía tradicional de la vida y la función
del arte en la sociedad humana; demostrando que todas la expresiones
significativas, ya sea en los oficios o en los juegos y otras "obras", son los
diferentes dialectos y las actividades simbólicas del único lenguaje del
espíritu. Coomaraswamy ha sido etiquetado como un experto en arte oriental: pero
su "orientalismo" no tiene nada en común con el pseudo-ocultismo y el teosofismo
sincretista que difunden los autodesignados profetas de esos "cultos". Ama
punzar el engaño estereotipado del "misterioso" y "mistificante" oriente, y ha
afirmado que podría obtenerse un informe fiel del hinduismo por un
desmentimiento categórico de la mayoría de las afirmaciones (por ejemplo, sobre
la "reencarnación") que se han hecho sobre él, no sólo por los eruditos
europeos, sino incluso por los eruditos indios que han sido enseñados en los
hábitos escépticos y evolutivos del pensamiento contemporáneo. Su pluma es un
instrumento de precisión. La fábrica tupida del tejido de su pensamiento es el
modelo mismo de la denotación explícita -una virtud de la expresión escrita que
se está redescubriendo hoy día. Para este erudito, la exégesis de los textos
antiguos es sobre todo una indagación científica, considerada como el medio
hacia una vida más abundante. Coomaraswamy no se enorgullece nunca de introducir
frases de su propiedad y no hace nunca exposiciones para las que no puede citar
el capítulo y el versículo. Su prosa, condensada y compacta, presenta a menudo
un mosaico severo en la página impresa, que no ofrece nada a modo de incitación
a los perezosos ojos contemporáneos, excepto el hecho de desafiar la atención
debido a su rigurosa exactitud, semejante a la de una demostración matemática.
No infrecuentemente, un material que bastaría para todo un artículo, se comprime
en una nota de pie de página. En el despliegue de este intelecto "de una miríada
de facetas" -desde la geología a la arqueología, y de allí a todas las artes y
expresiones, desde las aspiraciones más humildes a las más altas de toda la
humanidad- uno se siente tentado de encontrar un paralelo en los intereses
universales de Leonardo. Comenzando, como hemos visto, por la geología y la
mineralogía, las investigaciones de Coomaraswamy se han convertido en
universales y omniabarcadoras, en un espectro que va desde la filología en una
docena de lenguas a la música y la iconografía, y desde las metafísicas más
antiguas a los problemas más contemporáneos de la política, la sociología, y la
antropología. Este coraje es especialmente manifiesto en los ensayos de
Coomaraswamy dedicados al arte. Él es hoy nuestro defensor más elocuente de la
filosofía tradicional del arte -la doctrina ejemplificada en los artefactos que
nos han llegado de la Edad Media y del Oriente. Esta filosofía, Coomaraswamy la
ha interpretado muchas veces y con una abundancia de referencias explícitas; y
en contraste con ella, ha señalado los aspectos patológicos de nuestros estetas
contemporáneos, que coleccionan lo exótico y lo primitivo con la codicia de la
urraca que roba trozos de cinta coloreada con los que "decorar" su nido.
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